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| Obra de Palo Monte ante la Nganga del Tata Montenegro |
Pero, si Dios no juzga, ¿significa que no existe el pecado y que podemos cometer cualquier crimen, delito o injuria en este mundo sin temor a ser castigados en el otro?
Sí y no. El Bien y el Mal existen, pero solo en la mente humana. Ninguna otra forma de vida, ni animales, plantas, hongos, etc., se rige por esos u otros conceptos abstractos. En la naturaleza, la muerte y la vida dependen una de otra, y lo que es bueno para unos siempre resulta malo para otros.
Lo que es bueno para una oveja no lo es para la hierba de la que se alimenta. ¿Es acaso mala la oveja? Lo que es bueno para el lobo no lo es para la oveja que devora. ¿Es malo el lobo? ¿Y el hombre que mata al lobo que se come a sus ovejas, es bueno o es malo? ¿Y el hombre que mata a otro hombre para robarle las ovejas y alimentar a sus hijos con ellas, es malo o es bueno?
Obviamente, lo que es bueno y lo que es malo son distinciones relativas a la experiencia individual de cada ser vivo; salvo en el caso de los humanos, que hemos creado tradiciones y leyes para regular el bien y el mal dentro de la burbuja artificial de la sociedad.
Por tanto, los pecados existen, pero como obra del hombre, no como leyes dictadas por Dios; y prueba de ello es que las leyes y convenciones sociales que los juzgan varían mucho de una cultura a otra. Para los hinduistas y budistas, por ejemplo, matar animales puede ser pecado; mientras que en Occidente no. Para los cristianos, la lujuria es pecado, pero en muchas religiones orientales, como el yoga, el taoísmo y el tantrismo, se cultiva y emplea la energía desprendida de los actos sexuales en el desarrollo espiritual. En la antigüedad, el suicidio se consideraba una forma honorable de acabar con una vida desgraciada y no fue hasta el medievo, cuando la peste bubónica diezmó la población del viejo mundo, que sus líderes religiosos, temiendo que desapareciera la civilización, decidieron excomulgar a los suicidas para reducir en lo posible las cifras de muertos.
Incluso matar a otro ser humano puede ser considerado pecado o no, dependiendo de un sinnúmero de circunstancias y de factores sociales, culturales y religiosos. Y es que el propio concepto de justicia, que define lo que es justo o injusto, crimen o castigo, legal o ilegal, etc., es una apreciación subjetiva y siempre relativa al devenir histórico de cada sociedad.
Dios no nos castigará por nuestros errores terrenales, ya que Dios Creador es todo amor y no castiga. Será nuestro propio espíritu individual quien nos condenará y mortificará con terribles pesadillas y sentimientos de culpa y humillación, tanto en la tierra como en el más allá, hasta que entendamos y superemos aquellos que consideramos nuestros pecados. De esa forma, nuestra energía espiritual podrá sublimarse y ascender, ya limpia de toda mácula terrenal, hacia la luz divina.
Actualmente, la práctica de la brujería o hechicería está prohibida legalmente en muchos países del Tercer Mundo, como Ghana, Malawi, Arabia Saudita, Tanzania, República Centroafricana y Marruecos, y castigada con multas, cárcel e incluso penas de muerte. En contraste, en las naciones desarrolladas se respeta la libertad de culto, permitiendo a las personas adorar incluso a Lucifer si así lo desean.
Existe un resurgimiento de las artes oscuras en todas partes, debido en gran medida al fracaso de las grandes religiones monoteístas, como el judaísmo, el cristianismo y el islam, así como de las ciencias modernas, en hacer de este un mundo más justo y feliz. Los sacerdotes han defraudado la confianza depositada en ellos por los creyentes, abusando sexualmente de sus hijos o convenciéndoles de que vayan a la guerra, maten y se inmolen en nombre de Dios. Mientras tanto, las tecnologías hacen estragos en la ecología y convierten a las personas en esclavos de sus productos y servicios, incapaces de sobrevivir fuera de la artificiosa realidad “civilizada”.
Brujería, hechicería y magia negra son algunos de los epítetos peyorativos que han usado las religiones monoteístas, y posteriormente las ciencias modernas, desde que aparecieron hace algunos siglos, para descalificar los cultos mágicos o chamánicos tradicionales milenarios. Estos términos han sido utilizados para señalar y marginar a sus practicantes, calificándolos de salvajes, primitivos, malvados e ignorantes, y desplazándolos y suplantándolos por sus propios credos, templos y sacerdotes.
El pensamiento mágico, el chamanismo y demás artes esotéricas, en cambio, han acompañado a la humanidad desde su alumbramiento en la noche de los tiempos, educándonos en el amor y el respeto por la naturaleza, en la autosuficiencia y la libertad. Sus variadas disciplinas emplean los conocimientos secretos acumulados durante miles de años por nuestros ancestros para curar los males del cuerpo y del alma, proteger de maleficios y espíritus oscuros, propiciar la caza, favorecer las cosechas y la fertilidad de las mujeres, atraer el amor y la armonía del hogar, resolver disputas con sabiduría y defenderse con fuerza de sus enemigos.
Brujo, hechicero, palero o chamán es lo mismo: un hombre o mujer que ama la naturaleza en estado puro, que vive en la frontera entre la civilización moderna y el mundo mágico ancestral, que conoce las propiedades de las plantas y el carácter de cada especie animal de su entorno, que trata lo mismo con gente viva que con muertos y espíritus del monte, que es autosuficiente e independiente y no se inclina ante nadie, que se rige por su propia ley y ayuda a quien le ayuda y revienta al que se le enfrenta, y protege a sus aprendices como a hijos propios, educándolos con espíritu guerrero para que se abran camino en el mundo con voluntad y valentía. No sé ustedes, pero si algo de eso es malo, entonces yo prefiero ser malo.
Saludos a todos y que Nsambi acutare,
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Los resguardos paleros son amuletos de protección y suerte llamados makutos o nchilas. En el dialecto congo que se habla en Cuba, makuto significa envoltorio y nchila, corazón; por lo que podemos decir que un resguardo palero es como un corazón mágico que late con vida propia dentro de su envoltorio o recipiente.
También se puede meter la carga en saquitos de cuero -los más apreciados son los que se confeccionan con el forro de los testículos de un toro o macho cabrío adulto- o de arpillera, dentro de puntas de cuerno -como mini mpakas-, en caracoles, en nueces, en diminutas güiras y calabazas, en piezas de madera tallada con cavidades en su interior, etc.
La carga debe contener elementos vegetales, minerales y animales - entre los que no deben faltar serrines de nkunias o palos, ntotos o tierras, limallas de distintos metales y mpolos o polvos de huesos- de propiedades, lugares y simbolismos benéficos, de protección y suerte, correspondientes a la entidad guía o de cabecera y que, por supuesto, estén representados en la nganga del tata que esté fabricando el resguardo.
Una mpemba elemental para preparar un makuto consiste en un cuatro vientos o cruz de flechas con un rombo en su centro y un círculo a su alrededor. Las flechas simbolizan la apertura de caminos en todas direcciones; el círculo representa a los nfumbes y el plano espiritual; mientras que la figura del rombo simboliza el nchila o corazón mágico y en el interior de su dibujo se coloca el objeto que servirá de receptáculo del resguardo que vamos a montar.
A su vez, el signo de la persona para quien se monta el makuto se expresa con 8 marcas -pequeñas cruces y/o círculos que representan las energías positivas y negativas, respectivamente- dispuestas de dos en dos en cada una de las cuatro áreas de la cruz: cuatro dentro del rombo y cuatro en el círculo.
Después de cargado completamente hasta sus bordes, se sella el makuto con cera derretida y se decora por fuera con atributos del signo o mpungu de cabecera y/o sugeridos al tata por inspiración espiritual.
Los signos básicos de Palo Monte son las 16 posiciones que pueden adoptar 4 conchas o chamalongos al disponerse equitativamente sobre las 4 áreas formadas por una cruz o cuatro vientos. Como podemos apreciar en el gráfico, cada signo corresponde a una o varias de las principales entidades paleras; como mpungus, nkisis, nkuyos, nfumbes y karires; y a sus equivalentes yorubas.
Los signos de ambas tiradas se superponen sobre el cuatro vientos; quedando el primero encerrado en el círculo y el segundo, en su exterior. La fusión de las dos tiradas crea un nuevo signo más complejo; de ocho marcas; que es el signo definitivo del consultante -y la raíz de su mpemba o firma individual. Tema para un próximo post que estoy preparando-; como podemos ver en la imagen.

-Sabranu Nsasi, 7 Rayos: Rige dos signos que hablan de carisma, popularidad, fama, gloria, nobleza, grandeza, atractivo varonil, música, baile, fiesta, promiscuidad, talento para las artes escénicas, la seducción, la política y los negocios, enemigos, rivalidades, liderazgo natural, padre, patriarca, suerte, éxito, visión.
-Pandilanga, Tiembla Tierra, Mamá Kengue: Rige un signo que abarca la actividad tectónica, los terremotos y volcanes, las montañas, la pureza, la moral, la ética, la justicia, las leyes, la sabiduría, el intelecto, la literatura, las ciencias abstractas, la religión, la docencia, la memoria, la salud mental, las adicciones, los trastornos nerviosos, sexuales y psicosomáticos.
-Kobayende, Pata Llaga, Tata Pansua: Su signo rige las enfermedades, epidemias, pestes, adicciones y miserias de la vida; malformaciones, discapacidades físicas, hospitales, asilos de ancianos, hospicios, mendigos, ermitaños, médicos, enfermeros, farmacéuticos, etc.
-Sarabanda, Rompe Monte, Vence Batalla: Rige el trabajo y la fuerza, el esfuerzo físico, la voluntad, los deportes, las artes marciales, las armas, las herramientas, el hierro, los metales, la vida militar, la guerra, la belicosidad, la ira, la violencia, alcoholismo y otros vicios, criminalidad.
-Watariamba: El signo de Cabo Ronda, Mundo Nuevo -considerado por muchos paleros como un avatar de Sarabanda- rige la caza, las persecuciones, la policía, los juzgados y la cárcel.
-Ngurufinda: Este signo, más que regir, es el monte mismo; las selvas, bosques y maniguas; toda su flora, las criaturas que la habitan y las actividades relacionadas con la jungla en estado puro; como exploradores, guardabosques, botánicos, zoólogos, yerberos, curanderos, brujos y chamanes; y, por extensión, con las zonas rurales y la vida en el campo, en general; la agricultura, la ganadería, la medicina veterinaria, la ecología, etc.
-Kalunga, Baluande, Madre de Agua: El signo de los océanos y las profundidades marinas que rige la navegación, los naufragios, los ahogados, la pesca, los viajes que cruzan océanos, la fauna marina, la biología, los puertos y astilleros, las islas y zonas costeras, las mangas de agua, maremotos, huracanes y tifones; las emociones profundas, el amor de madre, la melancolía, la nostalgia, las lágrimas, las despedidas y las separaciones, las migraciones, éxodos y destierros.
-Ngonda Nkisi, Mamá Canasta: Este signo habla de la Luna y su relación con el mar y las aguas. Sus faces rigen las mareas, los ciclos menstruales, los estados de ánimo, el comportamiento de los animales, la astrología, la cartomancia, la magia femenina y los rituales nocturnos. También se le relaciona con la imaginación, la creatividad, la literatura fantástica y la sensibilidad espiritual.
-Chola Wengue: Los signos de Mamá Chola rigen las aguas dulces, los ríos, lagos, lagunas, ojos de agua, manantiales, pozos, represas, estanques y pantanos; así como la fauna y flora característica de esos lugares y los espíritus de agua que los habitan; la dulzura, el placer, la sensualidad, la belleza femenina, el amor, la fertilidad, las embarazadas, las prostitutas, la abundancia, la riqueza, la seducción, la magia sexual.
-Centella Ndoki, Viramundo: los signos de Mariwanga rigen los vientos y los fenómenos atmosféricos violentos, como los tornados y las tormentas de centellas; los cambios bruscos, las mujeres machunas, mandonas o independientes, dominantes, celosas, desconfiadas, vengativas, irascibles o de armas tomar; grandes brujas, guerreras, jefas, mujeres que destacan el mundo de los negocios, el crimen y la política. Por sincretismo se le añaden características de la orisha yoruba Oyá; como reinar en el cementerio y sobre los égguns o nfumbes; especialmente sobre los ndokis o muertos oscuros.
-Los nfumbes, nfuris, ndokis y karires: Espíritus de difuntos, familiares y ancestros, santos, espíritus guías, muertos oscuros, almas en pena y entidades diabólicas; que rigen los misterios de la muerte física y la resurrección espiritual, la nigromancia, la hechicería, la iniciación esotérica y el plano astral o Más Allá.







