martes, 17 de diciembre de 2019

Firmas De Palo Monte Para Trabajar



La dimamanga o escritura simbólica del Palo Monte no tiene abecedario como otros lenguajes, porque sus signos no simbolizan palabras, sino entidades y acciones espirituales. Cada mpungu, cada karire, cada palero y cada obra, prenda o ritual poseen una o varias firmas o patipembas. A continuación verán algunas de las firmas que se usan en distintos trabajos:

Firma o patipemba de una Nsala o limpieza espiritual. 


Firma de Rompimiento con plato para espantar muertos oscuros y desbaratar makumbas y maldiciones.


Firma del Sello o Fondo Canasta; lo que va en el fondo del caldero. Simboliza a Ntango, el Sol, rodeado de sus astros y mpungus.


Patipemba de un endulzamiento con la fuerza de Madre de Agua. 


Firma para atraer; obras de magnetismo.


Patipemba para devolver makumbas o daños.


Firma de un Nkangue o amarre.


Patipemba para cargar o montar una mpaka.


Firma para guerrear.


Patipemba para enredar situaciones o crear confusión.


Firma de Abrecaminos para obtener lo deseado.


Patipemba de makumba contra enemigos.


Firma de poderosa enviación, para grandes obras y objetivos lejanos o muy difíciles.

Saludos a todos y que Nsambi acutare.



miércoles, 11 de diciembre de 2019

Los Mejores Amarres De Amor Del Mundo



Amarres, hechizos, encantamientos y filtros de amor se hacen desde que surgió la magia en los albores de la humanidad, pero a día de hoy los mejores amarres de amor son los del Palo Monte cubano, y les voy a explicar porqué:

 

La magia bantú en materia amorosa era muy poderosa en el siglo XV -probablemente la más poderosa del mundo; aunque un poco burda o primitiva-, pero al fundirse con variadas razas y culturas en la ardiente y sensual isla de Cuba, alcanzó niveles de complejidad y sutileza nunca antes vistos; más apropiados para los enredillos románticos de una sociedad cosmopolita como la habanera, que para los trajines sexuales de una aldea del Congo.

 

La brujería se practicaba desde la Edad de Piedra, pero la edad de oro de la llamada magia roja o sexual se alcanzó en las grandes civilizaciones de la antigüedad como Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma. Fue en los palacios de los grandes faraones, reyes y emperadores donde la magia especializada en asuntos del corazón encontró su mejor caldo de cultivo y floreció, envuelta en las conspiraciones y chismes de alcoba de las principales cortes del mundo antiguo. 

 

Los matrimonios de reyes y nobles implicaban siempre delicados tratos comerciales y políticos. Tierras, propiedades, fortunas y reinos solían cambiar de manos cuando se casaba una princesa y, a su vez, las infidelidades o traiciones de cónyuges de alta cuna podían provocar asesinatos, revueltas y guerras; por lo que existía una enorme demanda de hechizos y filtros amorosos tanto para seducir y dominar, como para separar y enemistar, y poner en evidencia o deshacerse de los rivales, con el objetivo de escalar posiciones sociales, enriquecerse o influir en la política. Variados y complejos factores que obligaron a las brujas y hechiceros de la época a desarrollar encantamientos y filtros románticos cada vez más sofisticados; como los que empleó Cleopatra para seducir a dos emperadores romanos con el fin de retrasar varios años la caída de Egipto en manos de Roma. No era tan bella como la pintan en las películas ni mucho menos, pero su magia era tan poderosa que la hacía parecer inigualable a los ojos de cualquier mortal.

 

Sin embargo, gran parte de ese vasto y valioso conocimiento amasado durante siglos se perdió en el incendio de la biblioteca de Alejandría y posteriormente en las cacerías de brujas de la era medioeval. Las nuevas religiones monoteístas -cristianismo e Islam- fueron implacables con la antigua hechicería y la mayoría de los grimorios -tratados o textos mágicos- paganos que atesoraban los amarres más poderosos de todos los tiempos desaparecieron en la hoguera. Los documentos que han llegado a nuestros días, como el Tetagrammatón, la Clavícula de Salomón, la Tabla Esmeralda o el libro de San Cipriano, en realidad son restauraciones a partir de fragmentos que se recopilaron y publicaron bien avanzado el medioevo, y están llenos de lagunas, imprecisiones y aportes posteriores.

 

En Europa no quedó mucho de las artes ocultas de la antigüedad, pero no así en el Africa negra, que heredó una parte considerable del conocimiento mágico y espiritual de los antiguos egipcios. Se cree que los pueblos bantúes descienden de sacerdotes egipcios que se asentaron en la selva y se mezclaron con los nativos cuando llegaron los romanos y sus dioses y su magia cayeron en desgracia. No en balde el pensamiento del pueblo bantú se basó en el culto a los muertos por encima de todo; al igual que el de los antiguos egipcios; y su magia era más avanzada que la europea en el siglo XV, cuando comenzó el comercio de esclavos hacia las Américas y cerca de un millón de bakongos fueron llegando a Cuba hasta mediados del siglo XIX.

 

En ese período, también llegaron a la Isla esclavos lucumíes, mandingas y ararás; entre otros pueblos africanos; con sus propios dioses y rituales mágicos, que influyeron grandemente en la cultura criolla; pero la brujería conga o bakonga siempre fue la más fuerte; especialmente sus makumbas o daños y sus nkangues, nkutas o amarres; cuyo conocimiento secreto descendía en gran medida de los hechizos y filtros de amor de los antiguos magos egipcios.




Los amarres que llevaron los congos a Cuba eran meras sombras de lo que fueron los grandes hechizos de los antiguos egipcios, pero aún así eran más fuertes que los amarres de los yoruba. Fíjense en que los santeros y babalawos cubanos siempre evitan hacer amarres o makumbas cuando se lo piden y se concentran más en el desarrollo y bienestar de sus ahijados. No es porque su religión sea más elevada y pura que el Palo Monte, sino porque no poseen el poder suficiente; mientras que los paleros nunca le hacemos ascos a un encargo para dañar, amarrar o dominar, porque nuestra magia desciende de la bantú y de la egipcia y es más poderosa.

 

Esos amarres congos siguieron evolucionando entre los siglos XV y XIX; absorbiendo elementos de otros cultos y religiones, y ganando en sutileza y sofisticación en los salones de la nobleza y de los ricos hacendados de Cuba, que en cuestión de chismes de alcoba e intrigas políticas no tenían mucho que envidiarle a la corte de Cleopatra o a la de Calígula.

 

 Por toda la isla se conspiraba contra el gobierno español y se pecaba y se blasfemaba como si estuviera poseída por un demonio lujurioso y beligerante. España era muy católica y puritana, pero en Cuba los españoles perdían la compostura -como si Dios no pudiera verlos tan lejos de la Madre patria- y fornicaban con sus esclavos, tenían amantes mulatas y se entregaban a toda clase de vicios y excesos, mientras los criollos fraguaban rebeliones y se iniciaban en la masonería, las ciencias ocultas, el espiritismo y la magia africana -en el siglo XIX Andrés Petit fundó la primera potencia Abakuá que admitió a blancos y mestizos-.

 

La magia bantú también se propagó y se hizo muy poderosa en otras partes de América, como Brasil y Haití; pero ni la Kimbanda brasileña, ni el Vudú haitiano se han desarrollado tanto como el Palo Monte cubano en cuestión de amarres y hechizos de amor. Cualquiera que haya estado en Cuba ha sentido su atmósfera cargada de energía sexual y mágica al mismo tiempo. Una parte considerable de la población vive directa o indirectamente de la prostitución o de los matrimonios con extranjeros y los amarres están a la orden del día. Incluso la patrona de Cuba -la Caridad del Cobre- es la diosa del amor y protectora de las prostitutas en la tradición afrocubana. 

 

Tras el triunfo de la revolución castrista en 1959, millones de cubanos han marchado al exilio huyendo de la situación económica y política en la isla y una gran parte de ellos tuvo que acudir a la brujería para lograrlo. Desde hace décadas, en toda Cuba se encargan y realizan diariamente miles de obras de brujería para seducir a turistas y empresarios extranjeros con objeto de que se casen con cubanos y les saquen del país, para asegurarse un futuro mejor y poder ayudar a sus familias desde el exterior. Muchos hacen santo -coronar Ocha- antes de partir, pero los amarres que les ayudaron a salir son de brujos paleros.

 

En todo ese tiempo los Tatas cubanos hemos tenido que resolver situaciones y enfrentar retos inéditos para nuestros ancestros; como amarrar o influir a personas que se encuentran al otro lado del mundo y de las cuales no poseemos ningún rastro material, como cabellos o uñas; sólo sus datos o fotos. Para ello hemos tenido que fortalecer las ngangas con elementos ( mataris, nkunias y ngandos ) de otras partes del mundo y crear nuevos tratados que permiten adiestrar a los nfumbes para usar la imagen como rastro y encontrar los objetivos a través de la dimensión astral; que es mucho más rápida que la dimensión física.

 

En el Palo Monte tradicional, el radio de alcance de las ngangas se limita a la zona donde vive y se desenvuelve el brujo. Hay tatas que son fuertes en su pueblo o barrio nada más y otros que son temidos y respetados en toda una provincia, o incluso en toda la isla; pero en los últimos tiempos los nganguleros nos hemos visto obligados a extender nuestro poder allende los mares para proteger a nuestros ahijados en el extranjero, y no son pocos los casos de cubanos que se llevan a sus tatas a vivir con ellos en Italia o España, para que puedan ayudarles de cerca con sus negocios y relaciones.

 

De ese modo hemos salido de Cuba muchos paleros en los últimos 30 años y la oportunidad de poder viajar y estudiar la naturaleza y la espiritualidad de otras zonas del mundo ha expandido y perfeccionado nuestra magia; dando origen a la llamada Regla del Buey Suelto -nombre que agrupa al número creciente de paleros que vivimos y trabajamos fuera de Cuba, lejos de cualquier munanso y practicamos un Palo más amplio y práctico; adaptado a las circunstancias del nuevo siglo- y a los amarres de amor de mayor complejidad, fuerza y alcance del mundo.






 

 


domingo, 8 de diciembre de 2019

Errores Más Comunes Por Los Que Puede No Funcionar Una Nganga




En el montaje de una nganga intervienen muchos factores y muchas cosas pueden salir mal. Veamos a continuación una lista de los errores y carencias más comunes que impiden que una prenda “camine” como es debido:

1- La nganga está mal montada o le faltan elementos. La persona que montó la prenda es un farsante o un chapucero, no está capacitada o le falta experiencia.

2- La nganga no tiene nfumbe. Sí no tiene cráneo o huesos del difunto -aunque solo sea una falange- no es un nkisi, sino una cazuela con tierra y palos.

3- El nfumbe de la nganga no sirve. Sí La kriyumba o los huesos se desenterraron pasadas 7 semanas de la muerte es muy posible que el espíritu ya se haya marchado, y si en vida era una persona mediocre, débil, inofensiva o tonta, su energía no será suficiente ni adecuada para crear un Nkisi.

4- El nombre del nfumbe que le dieron no corresponde a la identidad de la kriyumba de la prenda.

5- La nganga tiene kriyumba, pero no se ha pactado con el nfumbe. Si no se pacta con el muerto, no hay garantía de que su espíritu se quede en el recipiente o de que vaya a ser obediente y trabajador.

6- La nganga tiene un nfumbe, pero no tiene un bakula -espíritu guía de un ancestro, generalmente africano o amerindio, que era brujo o chamán en vida- que le enseñe el trabajo de nkisi. Si el difunto no dominaba la magia o brujería cuando estaba vivo, tampoco lo hará en el más allá y necesitará un espíritu con experiencia que le enseñe a comunicarse y a trabajar con el dueño de la prenda. Por ejemplo, uno de los bakulas más recurrido entre los kimbisa es Andrés Petit, el fundador de nuestra regla.

7- La nganga tiene de todo, salvo simbis o mpungus; espíritus de la naturaleza. Sin ellos no hay Nkisi, solo un cráneo en una cazuela llena de palos. Tanto los simbis o yimbis -que son espíritus de lugares, como ojos de agua, pantanos, cuevas, montes, senderos, etc- como los mpungus -que son espíritus de elementos y fenómenos naturales; como el mar, el fuego, los rayos, los tornados, los terremotos, los astros; o de actividades y pasiones humanas; como la caza, la agricultura, la guerra y el amor; se concentran en diferentes mataris o piedras. Toda nganga debe tener al menos una matari para poder funcionar.

8- Las nkunias o palos están viejos o podridos o no fueron cortados como es debido -en la luna y hora correcta, pidiendo licencia y pagando su derecho al monte- y por eso no trabaja bien la nganga. Ya puede contar con un buen Nkisi, que sin las propiedades mágicas de los palos es como una pistola de oro, pero sin balas.

9- La nganga está bien, pero su dueño no sabe manejarla, le falta carácter o no tiene vititi -vista mágica o sensibilidad espiritual que se puede perder por abuso del alcohol y de otros vicios, exceso de materialismo o de pasiones mundanas, falta de ética o de fe, o por efecto de una makumba o maldición, o de un gran trauma, derrota o humillación- y solo da palos de ciego.

Saludos a todos y que Nsambi Acutare,


lunes, 11 de noviembre de 2019

Makutos, Nchilas Y Otros Amuletos De Palo Monte

Hoy quiero mencionar los diferentes amuletos o prendas menores del Palo Monte; como Makuto, Nchila, Ndilanga, Kisinde Ekula y Kini Kini; empezando por el Makuto; que significa bulto o envoltorio de tela, en sentido general; pero que también se refiere a los amuletos o resguardos envueltos en pequeños y apretados bultos de tela, que se pueden llevar ocultos en el bolsillo o cosidos al forro o interior de la ropa. En Africa todavía se siguen utilizando, pero los actuales contienen versos del Corán -debido a la tremenda influencia musulmana de los últimos siglos- en vez de fragmentos de palos, minerales y huesos como antiguamente, o como aún se continúan confeccionando en Cuba y en otros países de América.

Makutos 
El lenguaje kikongo se ha desvirtuado mucho en Cuba a través de los siglos y hoy por hoy le decimos makuto, nchila o dilanga a cualquier resguardo de Palo Monte, pero lo cierto es que existen algunas diferencias. Los makutos contienen la carga mágica del amuleto envuelta en compactos paquetitos de tela o papel sellados con hilo y cera; mientras que los nchilas, dilangas o ndilangas se cargan en puntas de cuernos o dentro de pequeñas calabazas y güiras secas -no olvidemos que nchila significa corazón; el poder oculto dentro de un cuerpo u objeto-; pero por lo demás son iguales. Sus materiales y confección varían según las inspiraciones del Tata; a través de las cuales le hablan los nfumbes o mpungus que regirán el amuleto; pero sus poderes y modos de uso son los mismos. 

En todos los casos deben ser diminutos, para portarlos y ocultarlos con facilidad; se alimentan con manteca de corojo(aceite de palma) y de cacao, menga(sangre), nsunga(humo de tabaco) y malafo(aguardiente o ron de caña) y sus dueños deben llevarlos encima siempre que salgan de casa o tengan compañía; salvo para bañarse, ducharse, dormir o hacer el amor. El agua y la energía sexual les debilitan. Sí se rompen o pierden es preciso consultarse de inmediato para averiguar el significado de lo ocurrido.

Nchila y Makuto




Nchila


























En cuanto a sus propiedades, los resguardos de Palo Monte repelen las malas energías, protegen a sus dueños de enemigos, maldiciones y mal de ojo; les avisan de desgracias y peligros y les ayudan a abrirse camino hacia sus objetivos. Ya sean makutos, nchilas o dilangas, se confeccionan a partir de un papel o tela con la firma del tratado del resguardo trazada por una cara y los datos, foto y/o rastro de su futuro propietario; sobre o dentro del cual se colocan los ingredientes de la carga mágica señalados por los nfumbes y mpungus durante la consulta previa, dentro de una amplia gama de elementos naturales protectores y benéficos; como mpolos de nkunias ( polvos o rayaduras de palos ), ntotos(tierras o rastros de lugares de suerte o que se quieren controlar), ngandos (fragmentos de animales) de ratón o jutía, salamandra o camaleón, cocuyo, carpintero, etc(animales hábiles, trabajadores y pequeños, que pueden colarse en cualquier parte y verlo todo); limallas de oro, plata, hierro y cobre y/o piedras preciosas o semipreciosas, sí se tienen, para fortuna y prosperidad; ambar, cuarzo, semillas(mates, ojos de buey y peonías, entre otras), imán hembra(para atraer), espejo(para repeler), azogue(para darle vitalidad al amuleto), hueso de nfumbe o rastro de la nganga del padrino, etc; y se consagran con mamba de 7, 14 ó 21 yerbas, ofrendas de malafo, nsunga y menga, enterramiento en el monte y/o tomar sombra de la nganga durante una o más noches.

No todos los ingredientes caben dentro de un makuto o nchila, por lo que sólo se emplean aquellos que marcan las entidades en la consulta previa a su montaje a través de los chamalongos o de trances o inspiraciones. Los elementos que nunca pueden faltar son hueso de nfumbe o rastro de la nganga, nkunias o palos de protección y suerte, minerales valiosos, imán y azogue. Las nkunias se seleccionan en número de tres, cinco, siete o nueve entre los palos del nsambe(mpungu guía o de cabecera) de la persona que encarga el amuleto; potenciando aquellos que sirvan para satisfacer sus necesidades más importantes, cómo obtener salud, amor, dinero, éxito, protección, etc. De ese modo se pueden preparar resguardos especiales para proteger de la policía y de otros enemigos, para atraer clientes, para magnetismo sexual, etc.

Kisinde Ekula 
Uno de los amuletos sexuales más poderosos del Palo Monte es el Kisinde Ekula; de forma fálica y más grande que un Makuto o Nchila; ya que su carga contiene más elementos que un resguardo normal. No obstante, cabe en la mano y puede ocultarse en un bolsillo. Esta prenda también se confecciona especialmente para cada persona y no existen dos iguales. Cuando se saca en público ejerce una tremenda atracción sexual sobre las personas -hombres o mujeres, según el gusto del dueño del kisinde- que lo ven y más aún si alguna lo toca.


Nkuyo Nkangue







Otras prendas diminutas como resguardos, pero con otra función muy distinta, son los Nkuyo Nkangue; pequeños muñecos de tela y cera que se emplean para amarrar o dominar a una persona en concreto -y a los que no debemos confundir con los nkuyos, nkisis y Kini Kini; esas figuras antropomórficas talladas en madera que albergan a mpungus y karires como Lucero y Lugambé, respectivamente; que pese a no ser tan grandes como un kindembo de fundamento, constituyen prendas mayores-. Por dentro llevan los datos, foto o rastro de la víctima, la firma del tratado y su correspondiente carga de nkunias, ntotos, ngandos, etc. Este tipo de amarres y dominaciones son más complejos y caros que los habituales y funcionan cuando el poseedor del muñeco le clava agujas en diferentes partes del cuerpo -en los ojos para que no tenga ojos para nadie más; en el corazón para que se enamore; en la cabeza para que su amor le obsesione; en el pene o vagina para que no pueda funcionar sexualmente o sentir placer con otros amantes; en las piernas para que no pueda escapar, etc- ó lo unta con sus fluidos sexuales para atraer y dominar al ser amado. El Tata consagra el nkuyu y se lo entrega al consultante o ahijado para que lo use cuando más le convenga.


Nkuyo Nduana



También existen los Nkuyo Nduana; semejantes a los Nkuyo Nkangue, pero pensados para combatir o hacer daño a una persona.

Kini Kini 



















Saludos a todos y que Nsambi acutare,






jueves, 31 de octubre de 2019

La Importancia Del Bakula En La Nganga



Bakula significa antepasado en el dialecto kikongo que se habla en Cuba y constituye el primero de los tres pilares fundamentales que sostienen a cualquier nkisi o nganga de Palo Monte, seguido del nfumbe y del mpungu. Contrariamente a lo que mucha gente opina hoy en día, sin bakula no hay nganga, aunque poseamos la kriyumba de un nfumbe y la matari o piedra de algún mpungu o simbi. Esa es una de las razones por las que muchas ngangas modernas no caminan pese a contener todos los ingredientes necesarios; incluyendo huesos humanos.

 ¿Pero quién es realmente el bakula y porqué es tan importante para fundamentar una prenda?

Para responder a esa pregunta tenemos que remontarnos a los orígenes del Palo Monte durante la colonia española en Cuba; cuando miles de bantúes -sobre todo del Congo- fueron capturados y llevados a la isla para trabajar como esclavos en los campos de caña e ingenios azucareros. La mayoría de los esclavos africanos que llegaron a Cuba no alcanzaban los treinta años y entre ellos no iban muchos brujos de experiencia, porque solían ser viejos y problemáticos y los cazadores de esclavos preferían secuestrar hombres y mujeres jóvenes, fuertes y relativamente dóciles; habituados al trabajo duro en el campo; ya que tenían más posibilidades de sobrevivir a las largas e inhumanas travesías en barco hasta América y ser más útiles en su destino. 

Esclavizar a un brujo no era rentable ni tampoco tarea fácil, porque estos individuos pasaban más tiempo en el monte que en las aldeas y eran capaces de volverse invisibles o de convertirse en animales sí se veían en peligro. Por eso no llegaron muchos a Cuba y los que lo hicieron no pudieron cargar con sus prendas mágicas. Incluso les despojaban de sus adornos y amuletos antes de subir a los barcos, por miedo a que sus poderes les hicieran naufragar. Es decir, que tuvieron que empezar de cero al arribar a la isla.

Sin sus prendas, esclavizados y viviendo en un mundo nuevo y desconocido, los brujos congos seguían poseyendo cierto conocimiento mágico, pero les faltaba el poder de sus nkisis y la guía de sus antepasados. Los nexos con sus bakulas, simbis y mpungus se cortaron drásticamente al ser separados del mayombe -monte-mundo- donde habitaban y de los nkisis o prendas que les permitían comunicarse con ellos, y para recuperarlos tuvieron que enfrentar grandes retos y sacrificios. 



Su primer gran reto fue llegar al Monte. Sabían que donde existe monte, existe magia y que  alcanzar los montes de Cuba era la única esperanza que les quedaba de recuperar sus poderes y su libertad. Muchos murieron en la huída despedazados por los machetes y los perros de los rancheadores que les perseguían, pero algunos lograron escapar y fundaron palenkes -asentamientos de negros cimarrones o rebeldes- en lo más profundo de los bosques cubanos y, una vez de vuelta al abrazo de la naturaleza, pudieron retomar sus actividades espirituales y reconstruir o adaptar sus tradiciones a su nueva realidad.

Les costó largos años de persecución, luchas y vicisitudes estudiar las propiedades medicinales y mágicas de las plantas del monte cubano; sus minerales y animales, cuevas, ríos, costas y fenómenos climatológicos y espirituales; y muchas cosas las aprendieron de los nativos taínos que quedaban en la isla; como el uso ritual del tabaco, el algodón y el maíz, entre otros; que no existían en Africa y que enriquecieron los orígenes del Palo Monte; pero todavía no lograban restablecer el nexo con sus bakulas. A veces los veían en sueños y en trances, pero muy lejanos y débiles; y todos los intentos por montar nkisis con simbis criollos y kriyumba del Nuevo Mundo -indígenas, españoles y criollos- fracasaron.

 Era preciso un sacrificio humano -y no uno cualquiera, sino el de un brujo congo que se ofreciera voluntariamente- para recrear el mito de Mambe y restablecer el contacto con el linaje africano. Y así lo hicieron. Degollaron al más joven de ellos y con su cabeza fundamentaron el primer Nkisi cubano. El nfumbe de aquel valiente brujo pasó al plano astral y buscó sin descanso a los bakulas de sus compañeros abandonados a su suerte en la isla y cuando les encontró, gritó: “¡Mambe yo!” y les ofreció su kriyumba como puente para contactarlos y manifestarse.

 Se calcula que este procedimiento o tratado mágico se repitió en distintos lugares de la isla, al menos seis veces entre los siglos XVII y XVIII; dando origen así a los seis primeros fundamentos o troncos del Palo Mayombe -no olvidemos que mayombe significa monte-; de los que brotaron los demás linajes y ramas -Briyumba, Kimbisa y Shamalongo- hasta nuestros días.



Sabiendo esto, ahora ya estamos en condiciones de responder a la pregunta sobre quién es realmente el Bakula y porqué es tan importante para fundamentar cualquier prenda de Palo Monte:

Las prendas de los bantúes antes de llegar a Cuba se montaban con espíritus de antepasados de gran conocimiento mágico llamados bakula; que sabían manejar a los innumerables simbis o espíritus de la naturaleza y emplear sus poderes para ayudar a sus descendientes vivos; y se heredaban de padre a hijo o se entregaban en forma de gajos a los ahijados. Es decir, que para que un nkisi o nganga funcione no vale la kriyumba de cualquier persona; necesita un nfumbe que en vida haya sido brujo y sepa lo que hace; pero Cuba no es el Congo y poca gente tiene un brujo bantú en su árbol genealógico y la mayoría de los paleros criollos, para fundamentar sus ngangas, no les queda más remedio que ir al cementerio y pactar con un muerto oscuro o atrasado -suicidas, locos, criminales, niños, amantes, gente que no entiende o acepta que está muerta y cuyo apego a los vivos les impide ascender hacia la luz de Nsambi- y luego invocar al Gran Bakula o Espíritu Congo del primer Nkisi montado en tierra cubana -que no se trata del nfumbe de un solo brujo congo, sino de la sabiduría o energía consciente de cientos de brujos concentrada en una sola entidad superior- para que penetre en sus restos y desplace a su consciencia. Los recuerdos del muerto oscuro desaparecerán y su energía se fundirá con la del Bakula; que a partir de ese momento dirigirá la nueva nganga.

Por eso es imprescindible tener nsila congo o camino en el Palo Monte para poder convertirse en Tata o Yaya; ya que tener nsila congo equivale a tener bakula. El ngueyo o aspirante a sacerdote, primero debe consultarse ante una nganga para saber sí posee un ancestro brujo que responda por su persona o si el bakula de su padrino le acepta. Ya puede poseer todos los palos del mundo, 100 calaveras y ser hijo de 7 Rayos, que sí no cuenta con un buen bakula su nganga no trabajará correctamente. No olvidemos que las primeras ngangas cubanas -las llamadas prendas de Mayombe puro- no llevaban mpungus o santos; sólo muerto, bakula y simbis o espíritus de la naturaleza cubana.

Para bajar al Bakula y fundamentarlo en una prenda, se consagra -con mamba de palos africanos, cubanos y del país en que viva el ngangulero, entre otros ingredientes- una talla en madera con forma del cuerpo o rostro de un viejo brujo congo y se coloca detrás y algo por encima de la kriyumba, pero en contacto con la misma. La figura de madera lleva rastro de la prenda del padrino y/o la firma secreta del bakula; al cual se le invoca con los mambos precisos, la firma del tratado y la del mpungu que le dará forma al nuevo nkisi; y se le hacen ofrendas de vino de palma y aguardiente de caña, café, tabaco y sacrificios de un gallo, una tortuga y una paloma. Esta ceremonia se realiza justo antes de bajar al mpungu; cuya matari come aparte y luego otra vez junto con el bakula y la kriyumba.

Sí no se baja al bakula, la nganga quedará poseída por las emociones del nfumbe oscuro y su comportamiento será errático y muy peligroso para su dueño y las personas que le rodean. Sin bakula, la prenda estará desprotegida y cualquier nfumbe podría penetrar en ella como sí fuera una ouija y aprovechar su materia para hacer daño o confundir y asustar a los vivos. Es el caso de muchos jóvenes paleros que acaban locos, presos o muertos por trabajar con entidades malignas que se hacen pasar por los nfumbes de sus prendas; y esto ocurre porque sus padrinos les entregan ngangas incompletas o mal montadas, a las que les falta el Bakula o que llevan una figura suya de madera, pero de adorno; sin haber bajado y asentado al gran espíritu congo en ella. Ningún palero debería montar prendas -y mucho menos para sus ahijados-, antes de comprender y dominar a cabalidad la estructura y mecanismo de una nganga.

Saludos a todos y que Nsambi acutare,




martes, 22 de enero de 2019

La Piedra De Rayo Y Otras Mataris



Otro tema polémico dentro del Palo Monte son las mataris; especialmente la piedra de rayo. Por regla general se considera que pertenece a Sabranu Nsasi y con ella se monta la prenda 7 Rayos, originaria de Mayombe; pero también hay muchos paleros que la emplean para montar Sarabanda y otros, entre los que me encuentro, que piensan que toda nganga debería llevar una piedra de rayo, aunque no sea la principal ni la prenda un 7 Rayos o un Sarabanda.

Se supone que una piedra de rayo es aquella que se forma al caer un rayo en la tierra fundiendo los minerales que contiene el suelo en ese punto. Sobre todo en Europa, existe la creencia de que su aspecto es el de una piedra negra, lisa y alargada, como una punta de hacha primitiva, pero geológicamente es poco probable; ya que al fundirse distintos minerales al mismo tiempo se producen erupciones o burbujas que al enfriarse parecen frituras de piedra con tonalidades terrososas, como algunas piedras volcánicas. Estas piedras no se parecen en nada y son mucho más difíciles de encontrar que las supuestas piedras de rayo que venden en las botánicas y tiendas esotéricas de todo el mundo, de color negro liso o negro con vetas grises. Incluso hay muchos lugares donde te venden piedras negras con vetas grises lo mismo para montar 7 Rayos, que un Sarabanda o un Centella. Sí usted tiene alguna prenda montada con piedras negras lisas o piedras negras de vetas grises, no se extrañe si no le camina bien, ya que lo más probable es que no sea una verdadera matari de rayo.

Después de la kriyumba, la matari es el elemento más importante de la nganga, por eso hay que tener especial cuidado al buscar la nuestra. Sí se monta un Fundamento con una matari incorrecta, este no funcionará como es debido. El nfumbe hará su labor lo mejor que pueda, pero sin el poder de los mpungus que habitan en las mataris no podrá convertirse en nkisi y sus trabajos serán débiles y erráticos. La confusión generada por la producción y comercialización masiva de artículos religiosos de dudosa procedencia es tal, que ya existen varias generaciones de paleros con sus prendas mal montadas por desconocimiento y que, a su vez, montan mal las de sus ahijados. Es una práctica cada vez más habitual, sobre todo fuera de Cuba, que los nuevos Tatas entreguen a sus ahijados prendas sin kriyumba y sin mpungu; sólo con tierras, palos, algunos ngandos y una matari equivocada, que no sirve para nada. Dichos artefactos están más cerca de una maceta con plantas, que de una cazuela mágica.


La auténtica piedra de rayo hay que salir a buscarla tra la tormenta, cuando acaba de nacer y su poder es más grande y evidente. Suelo, plantas y árboles quemados pueden servirnos de guía para hallarla. De hecho, la madera de un árbol partido por un rayo puede albergar su espíritu o mpungu tan bien como una matari. Algunos antiguos 7 Rayos de Mayombe están montados en recipientes tallados con madera de rayo, sin matari y su poder es tremendo.



De la misma forma que se forman las piedras de rayo se forman las mataris de Centella, pero las suyas son más pequeñas y claras. Se buscan al día siguiente de una noche de centellas. 



También son distintas las mataris de Sarabanda, de color rojizo por su alto contenido en hierro y/u otros metales. 



La matari de Lucero y de Cuatro Vientos es fragmento de meteorito y suele ser oscura.



La matari de Tiembla Tierra puede ser una piedra de color blanco del llano, de tierras de cultivos, de un terremoto o temblor sísmico o de la cima de una montaña. El ideal es la piedra de mármol.



La matari de Kalunga es una piedra lisa del mar y su prenda debe llevar al menos una perla.



La matari de Mamá Chola es una piedra lisa de río y su prenda lleva también mineral de cobre.







La matari de Kobayende puede ser piedra de tumba del monte, de cementerio, de hospital, de morgue o de una zona azotada por alguna epidemia.

La matari de Ngonda puede ser piedra de un ojo de agua, pozo o estanque; pero el ideal es una piedra con mineral de plata. Su prenda lleva también piedra Luna.





La matari de Centella es piedra de Centella.

La matari de Nsasi y de su espíritu auxiliar Brazo Fuerte o Vence Batalla, es piedra de rayo.

La matari de Sarabanda y de su espíritu auxiliar Watariamba o Cabo Ronda, es piedra de hierro.

En mi opinión, todas las ngangas deben llevar, independientemente de la matari de su Nkisi, una piedra de rayo, una piedra imán hembra, una piedra de río, una piedra de mar, una piedra de monte o bosque, una piedra de montaña, una piedra del llano y un cuarzo. También se le pueden añadir todos los minerales metálicos y las piedras preciosas y semipreciosas que se puedan conseguir.


sábado, 19 de enero de 2019

Tratado De Nkuyo Lucero O Cómo Se Monta Un Lucero Nganga



El tema de Lucero siempre crea confusión y controversia por su complejidad en comparación con la sencillez de otros mpungus; cómo Kalunga, que es la fuerza espiritual o tótem del Mar; Chola Wengue, que es el Río y las aguas dulces; Nsasi, que es el Rayo y el Fuego; Ngurufinda, que es el Monte; Sarabanda, que es la fuerza de los metales que rigen el trabajo y la guerra; Watariamba, que es el espíritu de la caza y de la Ley; Kobayende, que es la enfermedad; Mariwanga, que es la fuerza de las Centellas y Vientos Malos, como ciclones y tornados; Tiembla Tierra, que es la fuerza espiritual de los movimientos sísmicos, terremotos y temblores de tierra; o Ngonda, que es la Luna. 

¿Pero quien es realmente Nkuyo y porqué le llaman Lucero?

En las antiguas culturas y lenguas bantúes, el vocablo nkuyo se refiere a cualquier figura antropomórfica que albergue a un nfumbe o fuerza espiritual. Sin embargo, durante el período colonial español en el que fueron llegando a Cuba los bantúes para trabajar en sus campos de caña, el vocablo nkuyo fue cobrando protagonismo en el mundo mágico de los esclavos y de sus descendientes; del cual nació el culto afrocubano del Palo Monte. En nuestras reglas congas o de Palo Monte; síntesis y adaptación criolla de varios cultos africanos a la realidad del Nuevo Mundo que ha seguido evolucionando desde entonces independientemente de la suerte corrida por la cultura bantú en Africa; a cada mpungu o fuerza superior de la naturaleza le corresponde una matari o piedra que es capaz de contenerla. Antes que residir en cualquier recipiente o forma que le den los humanos, los mpungus habitan en piedras; cómo la piedra de rayo que alberga la fuerza de Sabranu Nsasi o las piedras de mar y de río que contienen a Kalunga y Chola Wengue, respectivamente; ¿pero cuál es la verdadera matari de nuestro Nkuyo, al que llamamos Lucero?

Para muchos paleros influenciados por las reglas Yoruba, Nkuyo corresponde al Eleggua de Osha o al Éshu de Ifá, y lo ven cómo a un nfumbe que cobró fuerza en el Monte y ronda los caminos de las personas; cómo los güijes o jigües, chichirikús, kini kinis y demás entidades traviesas y a veces malvadas que espían y trastocan la vida de los humanos y que suelen simbolizarse antropomórficamente; es decir, con formas de rostros o figuras que recuerdan a los humanos. Pero mientras Nkuyo se sincretizaba con Eleggua en algunas partes de Cuba, en otras; sobre todo en el campo; se le asociaba más con el Lucero del Alba que precede al amanecer; cuyo espíritu o fuerza mágica se considera muy poderosa en muchas culturas. Astronómicamente corresponde al planeta Venus, cuyo reflejo puede verse desde el campo a esas horas; pero eso no lo sabían los antiguos brujos afrocubanos y asociaban fonéticamente la entidad Lucero con la entidad Lucifer. Lucero Madrugá era para ellos como el rostro luminoso y extraño de cierto avatar del Diablo que logra asomarse al mundo por la pequeña rendija temporal que deja La Luna al retirarse y dar paso al Sol cada día, y con con el que se puede “hablar y trabajar”; siempre que se le busque sin miedo y de corazón.

En algún momento entre finales del siglo XIX y principios del XX se fundieron en Cuba los cultos a esas dos entidades -el Nkuyo que habita en una matari de un cruce de caminos o de un bibijaguero en el monte, con el Lucero Madrugá o espíritu diabólico que se adoraba en el campo y cuya matari es un fragmento de meterorito-, en una sola: Nkuyo Lucero. Nkuyo es un espíritu de Tierra y Lucero uno de Aire; ya que viene del cielo; pero ambos se representan con formas que recuerdan un rostro humano, poseen un carácter caprichoso y a menudo malvado que recuerda a un niño travieso y conocen y dominan los caminos de las personas, ya sea en la tierra o desde el cielo. Eso explicaría cómo pudieron fundirse dos entidades de Elementos tan opuestos y el origen de la confusión sobre los diferentes artefactos y entidades mágicas llamados Nkuyos y/o Luceros en la actualidad; cómo los Ndundus, Guardieros o Luceritos que protegen las casas y negocios; los Lucero Guías que protegen la nganga en algunas reglas o casas de Palo Monte; el Cuatro Vientos que cuelga y gira sobre la nganga y los 21 diferentes Caminos de Nkuyo Lucero Nganga o de Fundamento.

La Magia no es una ciencia exacta; en ella no existe una sola verdad, sino muchas y por esa razón cada brujo puede tener un librito o técnica diferente al de los demás y aún así obtener éxito en sus obras. Yo tengo coronado Eleggua en Ocha, poseo Éshu de Ifá, fui rayado sobre Lucero y Sarabanda hace treinta años, tengo un Nkuyo Ndundu, un Cuatro Vientos y un Fundamento o nganga de Lucero y he dedicado bastante tiempo a investigar sobre esta escurridiza entidad que guía mis pasos; por lo que me atrevo a ofrecerles mi interpretación personal sobre las principales prendas de Nkuyo Lucero; sus cargas, montaje, firmas y métodos de consulta y trabajo que yo empleo con ellas. Ojalá este tratado aclare sus dudas sobre este tema y les sea tan útil como a mí.

Nkuyo Ndundu, Guardiero o Lucerito: Ndundu o nfumbe benéfico o protector que habita en matari de cruce de caminos o bibijaguero del monte y se monta en nkuyo o figura antropomórfica de madera, arcilla o cemento, como una figura de madera de pie o un rostro de madera o cemento en una pequeña vasija de barro. No lleva matari de meteorito, pero lleva rastro del Fundamento de Lucero del cual nació, que sí contiene una piedra de meteorito. El ndundu de Lucero es, por tanto, un nfumbe benéfico o positivo consagrado al mpungu Lucero, que se mete en un nkuyo y se le entrega a los ahijados del Tata para proteger sus hogares y negocios; un espíritu de Tierra consagrado a un mpungu de Aire y a la protección de un individuo en particular. 

Además de la matari y rastro del tronco del que nació, el Lucerito lleva en su carga un imán hembra, un espejo, azogue, corazón de gallo, cuatro monedas, limallas o fragmentos de oro, plata, hierro y cobre; cuarzo, 4 peonías, corojo, ntoto de bibijaguero, cruce de caminos, mercado, iglesia, hospital y policía; Ébano Carbonero, Jiquí, Palo Tocino, Tengue, Abrecamino, Palo Caja y Guara ( 7 palos de Lucero, que pueden variar según el camino de la persona ); ngandos de perro, ratón, cocuyo, carpintero, cigüeña, lechuza y la foto del dueño del Lucerito con sus datos escritos por detrás y algún rastro suyo, cómo uñas o un mechón de pelos, sobre la firma de Nkuyo Lucero Ndundu pintada en blanco sobre tela roja. Se comprime la carga en la tela formando un makuto que se enrolla y aprieta con hilo negro por fuera. Se consagra en mamba de 14 yerbas de Lucero y se le hacen sacrificios de un gallo negro y una paloma blanca y ofrendas de malafo y nsunga. Se deja tomando sombra de la nganga rodeado de 4 velas rojas, hasta que se seca y luego se introduce en el nkuyo de rostro o figura asignado. Se sella el fetiche con cera de abejas y un espejo y se le ofrenda un gallo o pollo, malafo y nsunga. Por último se consulta con cuatro chamalongos que fueron consagrados previamente con la misma mamba y menga que la carga, sí todo está bien. Se deja al fetiche tomando sombra de la nganga hasta el día siguiente y ya está listo para ser entregado.



Nkuyo Lucero Guía: Es muy parecido a un Ndundu o Lucerito en cuanto a forma y tamaño. Su recipiente puede ser un fetiche o muñeco de pie o un rostro con dos caras en una vacija de barro. Lo que cambia es la carga. Dependiendo del camino de la nganga, los palos pueden ser Jiquí, Tengue, Corojo,  Palo Diablo, Abrecamino, Ébano Carbonero y Palo Torcido. También lleva rastro de la nganga y el nfumbe se instala en una matari de cruce de caminos del monte, con ngandos de perro, lechuza, mayimbe, loro africano, gallo, jutía, lagartija o salamandra, ciempiés, gusano de tumba, cocuyo y escarabajo. Lleva ntotos de montaña, de monte o bosque, del llano o sabana, de cruce de caminos, de orilla de río y del mar y de cementerio. Lleva hueso de nfumbe, lengua de gallina atravesada con un alfiler, imán hembra, espejo, azogue, cuatro clavos de hierro y cuatro monedas de plata. La carga se envuelve en tela negra con la firma del Nkuyo Lucero Guía pintada en rojo sobre la firma de la nganga pintada en blanco y se le ofrendan un gallo, chamba, malafo y nsunga. En la imagen se muestra como ejemplo la firma de Nkuyo Lucero Guía sobre un Sarabanda:



Cuatro Vientos: La carga de esta prenda va en una güira que cuelga sobre la nganga. Sí la misión del Lucero Guía es proteger el Nso Nganga y todo lo que sucede en él, desviar la mirada de los curiosos y guiar las obras en la Tierra; el Cuatro Vientos orienta en el plano astral a los nfumbes para que puedan localizar a sus objetivos, aunque no se conozca el paradero y se carezca de rastros de la víctima. También, cuando gira sin mediar corrientes de aire, avisa al Tata de la presencia de nfumbes, nfuiris, mpungus, karires y otras entidades en el Nso Nganga.

Lleva matari de meteorito, ntotos de cráter de meteorito o de cima de montaña, de monte, de cementerio y rastro de nidos de aves y de la nganga; ngandos de nfumbe de la nganga, de mayimbe, murciélago, águila, halcón, lechuza, búho o sijú, carpintero, loro africano, gaviota, golondrina, cigüeña, cuervo, gorrión, ruiseñor, pavo real, distintos tipos de palomas y zun zún o colibrí. Se corona con plumas de diferentes aves y/o alrededor de la güira se colocan plumas de mayimbe en forma de cruz. Se consagra con mamba de 21 yerbas y se le ofrenda un gallo negro, una gallina de Guinea, una paloma blanca y chamba, malafo y nsunga. El Cuatro Vientos se baja del techo o del árbol del que cuelgue hasta la altura de la cintura, más o menos, sin nunca tocar el suelo, para alimentarlo cuando come la nganga. La firma del Cuatro Vientos se pinta de blanco sobre la firma de la nganga en azul, en el fondo de la güira y en su centro se coloca la matari rodeada por cuatro monedas de plata y encima los ntotos y el resto de la carga. En la imagen se muestra de ejemplo el Cuatro Vientos sobre la firma de un Sarabanda:



Lucero Nganga o de Fundamento: Actualmente se dice que este mpungu tiene 21 Caminos, pero eso se debe a 21 prendas legendarias de las cuales descienden la mayoría de los Luceros modernos. Por imitación y tradición se siguen montando fundamentos de Lucero con esos 21 tratados que sobrevivieron a su tiempo, pero eso no quiere decir que a cada hijo de Lucero le corresponde obligatoriamente uno de esos caminos, cómo creen muchos religiosos influenciados por la liturgia yoruba. En el Palo Monte más puro los hombres no son hijos de los mpungus, como en la santería y las ngangas se van conformando a partir de los poderes y elementos con los que se cuente. Sí el brujo encuentra una piedra de rayo, montará un Fundamento de Nsasi y le llamará 7 Rayos o algo parecido; en cambio, sí se encuentra un fragmento de meteorito, montará con él un Lucero. Cada mpungu posee poderes diferentes y el brujo puede trabajar con todos ellos. Sí se decanta más por unos que por otros es por suerte, necesidad y experiencia; no porque su camino esté marcado de antemano en algún signo.

Lo que sí no puede faltarle a un brujo para funcionar es un nfumbe con su kriyumba; que es su matari. Atrapar, convencer o pactar con un nfuiri o difunto reciente es la piedra angular del Palo Monte. Sin un nfumbe inteligente, estable y amoldado a las características y necesidades del Palo Monte; que ejerza de mayoral de otros nfumbes y de intermediario entre el brujo y los mpungus, karires y demás entidades superiores; ninguna nganga puede caminar. El nfumbe son las manos, ojos y lengua del Tata en el Astral; su embajador en el más allá.

Una buena nganga es como un micro mundo donde están representados todos los elementos y fenómenos naturales, formas de vida, lugares y caminos del mundo que abarca su dueño. Un buen Fundamento lleva a un nfumbe principal o mayoral en su kriyumba y varios nfumbes secundarios a su mando ( los cuales se contienen en mpakas, frascos sellados, pequeños huesos o rastros e incluso en fotos e los difuntos ), como Ndokis y Ndundus, para hacer el mal o el bien, respectivamente. Los nfumbes por sí solos poco pueden hacer en el mundo de los vivos, ya que carecen de materia y por eso necesitan los poderes de plantas, animales, astros, elementos y fenómenos naturales para fortalecer y dar cuerpo a sus trabajos. El nfumbe es como la mente o cerebro de la nganga, mientras que los restos de palos, semillas, tierras, minerales y animales vienen a ser su cuerpo. Esos elementos -ntotos, nkunias y ngandos- corresponden a diversos tótems o mpungus que el brujo puede invocar con la ayuda de su nfumbe. Entre todos esos mpungus siempre hay uno que trabaja mejor con cada Tata; ya sea por empatía espiritual o porque la matari que lo contiene es más fuerte que las demás o camina mejor que las otras en determinada zona geográfica o ámbito social; y que se convierte en el Aliado, nsambe o mpungu de cabecera del ngangulero. Su matari se amarra con la kriyumba del nfumbe principal para fundir ambas entidades en una nueva y más poderosa y eficiente: Nkisi.

Es decir, que todo Fundamento alberga a un Nkisi formado por un nfumbe y un mpungu en particular, aunque lleve elementos de otros nfumbes y mpungus, que quedan subordinados al Nkisi. El nsambe de cada Tata, por tanto, no se averigua con total seguridad hasta que termina de montar y configurar su prenda. En el Palo Monte, a diferencia de la Santería, la iniciación no consiste en asignar y colocar un santo, orisha o mpungu en la cabeza del neófito, sino en rayar la piel del que se inicia, para que pueda comunicarse con los muertos. Las heridas se rellenan con mpolos de nfumbe y, a su vez, su sangre se le entrega a los muertos para sellar el pacto con ellos. El rayamiento es un pacto con los nfumbes, no con los mpungus; el primer paso hacia el dominio de la brujería. Los nfumbes servirán de guías al palero en el Astral hasta que encuentre uno que quiera pactar con él permanentemente. Un Aliado. Sólo entonces y no antes, el pino nuevo empezará a recolectar diferentes ntotos, nkunias y ngandos; hacia los cuales le irá guiando el nfumbe.

A través de la Gran Obra que es el montaje de una nganga, no solo se conforma el carácter de la prenda; también lo hace el carácter del brujo. Por eso el vocablo nganga se refiere lo mismo al recipiente del nkisi que a su dueño. Nganga es la unión o sociedad entre un ser humano vivo y un Nkisi. Cuerpo y objeto forman una sola entidad más poderosa que un hombre y un nkisi: la Nganga. En algún momento del proceso de montaje, el nuevo brujo descubrirá  el mpungu con el que mejor se lleva y lo convertirá en su Nkisi. Los registros y augurios previos pueden orientar al ngueyo en su búsqueda de un nsambe o mpungu de cabecera, pero no son definitorios. Imagínense, por ejemplo, a una persona que al rayarse le sale que es hija de Kalunga y recibe un Fundamento de ese mpungu; pero resulta que vive y trabaja en una zona desértica y sin costas. De poco le va servir una cazuela de Madre de Agua en esas circunstancias; salvo para escapar de ese lugar. Sí el mpungu que conforma el Nkisi de una prenda se halla muy lejos de su Elemento, no podrá caminar correctamente o lo hará débil y lentamente.

Eso explica porque muchos paleros que creen ser hijos de tal o más cual mpungu terminan montando una nganga diferente a la de su nsambe; como un hijo de Tiembla Tierra o de Kalunga, por ejemplo, que acaba manejando un Sarabanda o un Siete Rayos porque se le da mejor. Amarrarse al mpungu correspondiente al signo que nos haya salido en los registros es como usar ropa confeccionada por tallas; puede funcionar y hasta ser cómoda, pero nunca será lo mismo que llevar ropa a medida. De hecho, no habían signos en el Palo Monte original. Los signos del Palo Monte surgieron en la segunda mitad del siglo XX y son el resultado de la recopilación y ordenamiento de libretas y tratados de antiguos y prestigiosos Tatas; pero no constituyen una regla sagrada que los ngueyos deban tomar al pie de la letra. Los registros abren diversas puertas, pero sólo nosotros podemos cruzarlas.

Dicho eso les explicaré cómo montar un Fundamento de Lucero en general, sin concretar su camino; como los antiguos Luceros de mayombe:

El recipiente original es una cazuela de barro cocido rojo oscuro, pero también se puede montar en un caldero de hierro con una tela roja envuelta alrededor de la parte superior, para distinguirlo de un Sarabanda. En el fondo se pinta la firma del sello en blanco, cómo se muestra en la imagen y en su centro se coloca la matari de Lucero con una falange u otro hueso o fragmento del muerto entizado con hilo rojo a la piedra y rastro ( cabellos, uñas o sangre y los datos y/o foto ) del dueño de la prenda. A su alrededor se colocan una vela blanca y 4 monedas de plata formando una cruz y se sacrifica un pollo negro encima y se ofrenda malafo y abundante humo de nsunga. Se deja hasta que la vela se extinga y su esperma selle el fondo con el pacto entre vivo, muerto y mpungu. El cabo de vela y el de tabaco usados en el sello deben dejarse dentro de la cazuela.



Sobre el sello se va colocando el resto de elementos de la carga; primero los ntotos, tierras o rastros de cráter de meteorito o cima de montaña, cueva, cruce de caminos y bibijaguero del Monte, cultivos en llano, cementerio y tumba del nfumbe, iglesia, mercado, edificio de gobierno, juzgados, estación de policía, cárcel, hospital, forja o fábrica, banco, universidad o colegio, prostíbulo, museo o teatro, puerto, aeropuerto, orilla de río y de mar; y después las semillas, minerales y ngandos. Lleva semillas de ojo de Buey, mate, corojo, peonía, coco y frijol de carita; gusanos y bichos de tumba, lombriz, ciempiés, alacrán, musaraña, escarabajo, cocuyo, caracol de tierra, camaleón o salamandra, hormigas bravas, avispas, sapo, jutía, almiquí, sapo y araña; limallas de oro, hierro, acero, cobre, bronce, estaño, zinc, niquel y plomo; piedra imán, mercurio, azufre, coral rojo y negro, ónix, cuarzo y calcedonia o jaspe rojo ( lo ideal sería tener un rubí ), una perla de mar y su concha. Encima lleva la kriyumba o cráneo del nfumbe, un cráneo de perro, una cabeza de búho o lechuza y otra de mono, sí es posible; rodeadas por cornamenta de distintos animales; como cabra, gacela, toro y venado (cuerno de elefante o rinoceronte sería genial, pero no es fácil conseguirlos ). 

En los bordes del recipiente se clavan los 21 palos -Amansa Guapo, Para Mí, Palo Bronco, Palo Caballero, Cambia Voz, Palo Diablo, Guayacán, Jiquí, Palo Malambo, Palo Moro, Palo Negro, Ébano Carbonero, Palo Ramón, Tengue, Palo Tocino, Palo Torcido, Quita Maldición, Siguaraya, Ácana, Cayajabo y Palo Caja- que se coronan con plumas de múltiples aves -mayimbe, lechuza, búho o Sijú, gaviota, cigüeña, halcón, carpintero verde y real, zun zún o colibrí, perdiz, tórtola, sinsonte, gorrión, loro africano, catey, cotorra, pavo real, urraca, cuervo, totí, tocororo, guacamayo, bijirita, gallo fino, pitirre, golondrina, ruiseñor, garsa, etc- y se inclinan hacia el centro formando un cono de palos coronado por un gran mechón de plumas. Se completa la prenda con una cadena y una tela roja enrollada alrededor de la cazuela, de la que cuelgan garras y colmillos de algunas fieras; como perro jíbaro, jabalí, zorro, coyote y cocodrilo. También se le pone una herradura de caballo, un clavo de línea, un machete corto o cuchillo y un garabato de guayabo; cómo se muestra en la imagen.



Una vez concluido el montaje, se le ofrenda un chivo virgen negro o tres gallos negros y una paloma, chamba, malafo, vino tinto y nsunga y se entierra envuelta en paño negro o rojo al pie de un árbol grande y frondoso del monte. A los 7 días se desentierra y se le da entrada en su Nso o cuarto de nganga con manteca de cacao y de corojo, un gallo negro y una paloma, chamba, malafo, café y nsunga y se le consagran 4 chamalongos con mamba de 21 palos y yerbas, malafo, fula y menga de los sacrificios; para consultar y comunicarse con el Nkisi.

La mpaka de Lucero va en cuerno de gacela o de cabra y se monta antes de ser enterrada la prenda, con rastro de cada elemento de la misma, corazón de gallo, azogue, falange o fragmento de hueso del nfumbe, imán, rastro del Tata y una salamandra o camaleón vivo. Se sella con cera de abejas y un espejo y se consagra con mamba de 21 yerbas y palos y las ofrendas y sacrificios a la nganga antes y después de enterrarla. La firma de su montaje se dibuja con grafito en papel estraza y del otro lado se dibuja la firma de la prenda; se coloca en el centro del papel el hueso del nfumbe y el rastro del Tata y se doble tres veces formando un paquetico triangular, que se introduce en el fondo de la mpaka, antes de cargar el resto de elementos. La mpaka es como una mini nganga o nganga portátil que sirve para trabajar con el Nkisi cuando el Tata se encuentra lejos de la prenda. También se usa para “ver” el aura de los consultantes y descubrir ndokis o espíritus oscuros.