lunes, 11 de noviembre de 2019

Makutos, Nchilas Y Otros Amuletos De Palo Monte

Hoy quiero mencionar los diferentes amuletos o prendas menores del Palo Monte; como Makuto, Nchila, Ndilanga, Kisinde Ekula y Kini Kini; empezando por el Makuto; que significa bulto o envoltorio de tela, en sentido general; pero que también se refiere a los amuletos o resguardos envueltos en pequeños y apretados bultos de tela, que se pueden llevar ocultos en el bolsillo o cosidos al forro o interior de la ropa. En Africa todavía se siguen utilizando, pero los actuales contienen versos del Corán -debido a la tremenda influencia musulmana de los últimos siglos- en vez de fragmentos de palos, minerales y huesos como antiguamente, o como aún se continúan confeccionando en Cuba y en otros países de América.

Makutos 
El lenguaje kikongo se ha desvirtuado mucho en Cuba a través de los siglos y hoy por hoy le decimos makuto, nchila o dilanga a cualquier resguardo de Palo Monte, pero lo cierto es que existen algunas diferencias. Los makutos contienen la carga mágica del amuleto envuelta en compactos paquetitos de tela o papel sellados con hilo y cera; mientras que los nchilas, dilangas o ndilangas se cargan en puntas de cuernos o dentro de pequeñas calabazas y güiras secas -no olvidemos que nchila significa corazón; el poder oculto dentro de un cuerpo u objeto-; pero por lo demás son iguales. Sus materiales y confección varían según las inspiraciones del Tata; a través de las cuales le hablan los nfumbes o mpungus que regirán el amuleto; pero sus poderes y modos de uso son los mismos. 

En todos los casos deben ser diminutos, para portarlos y ocultarlos con facilidad; se alimentan con manteca de corojo(aceite de palma) y de cacao, menga(sangre), nsunga(humo de tabaco) y malafo(aguardiente o ron de caña) y sus dueños deben llevarlos encima siempre que salgan de casa o tengan compañía; salvo para bañarse, ducharse, dormir o hacer el amor. El agua y la energía sexual les debilitan. Sí se rompen o pierden es preciso consultarse de inmediato para averiguar el significado de lo ocurrido.

Nchila y Makuto




Nchila


























En cuanto a sus propiedades, los resguardos de Palo Monte repelen las malas energías, protegen a sus dueños de enemigos, maldiciones y mal de ojo; les avisan de desgracias y peligros y les ayudan a abrirse camino hacia sus objetivos. Ya sean makutos, nchilas o dilangas, se confeccionan a partir de un papel o tela con la firma del tratado del resguardo trazada por una cara y los datos, foto y/o rastro de su futuro propietario; sobre o dentro del cual se colocan los ingredientes de la carga mágica señalados por los nfumbes y mpungus durante la consulta previa, dentro de una amplia gama de elementos naturales protectores y benéficos; como mpolos de nkunias ( polvos o rayaduras de palos ), ntotos(tierras o rastros de lugares de suerte o que se quieren controlar), ngandos (fragmentos de animales) de ratón o jutía, salamandra o camaleón, cocuyo, carpintero, etc(animales hábiles, trabajadores y pequeños, que pueden colarse en cualquier parte y verlo todo); limallas de oro, plata, hierro y cobre y/o piedras preciosas o semipreciosas, sí se tienen, para fortuna y prosperidad; ambar, cuarzo, semillas(mates, ojos de buey y peonías, entre otras), imán hembra(para atraer), espejo(para repeler), azogue(para darle vitalidad al amuleto), hueso de nfumbe o rastro de la nganga del padrino, etc; y se consagran con mamba de 7, 14 ó 21 yerbas, ofrendas de malafo, nsunga y menga, enterramiento en el monte y/o tomar sombra de la nganga durante una o más noches.

No todos los ingredientes caben dentro de un makuto o nchila, por lo que sólo se emplean aquellos que marcan las entidades en la consulta previa a su montaje a través de los chamalongos o de trances o inspiraciones. Los elementos que nunca pueden faltar son hueso de nfumbe o rastro de la nganga, nkunias o palos de protección y suerte, minerales valiosos, imán y azogue. Las nkunias se seleccionan en número de tres, cinco, siete o nueve entre los palos del nsambe(mpungu guía o de cabecera) de la persona que encarga el amuleto; potenciando aquellos que sirvan para satisfacer sus necesidades más importantes, cómo obtener salud, amor, dinero, éxito, protección, etc. De ese modo se pueden preparar resguardos especiales para proteger de la policía y de otros enemigos, para atraer clientes, para magnetismo sexual, etc.

Kisinde Ekula 
Uno de los amuletos sexuales más poderosos del Palo Monte es el Kisinde Ekula; de forma fálica y más grande que un Makuto o Nchila; ya que su carga contiene más elementos que un resguardo normal. No obstante, cabe en la mano y puede ocultarse en un bolsillo. Esta prenda también se confecciona especialmente para cada persona y no existen dos iguales. Cuando se saca en público ejerce una tremenda atracción sexual sobre las personas -hombres o mujeres, según el gusto del dueño del kisinde- que lo ven y más aún si alguna lo toca.


Nkuyo Nkangue







Otras prendas diminutas como resguardos, pero con otra función muy distinta, son los Nkuyo Nkangue; pequeños muñecos de tela y cera que se emplean para amarrar o dominar a una persona en concreto -y a los que no debemos confundir con los nkuyos, nkisis y Kini Kini; esas figuras antropomórficas talladas en madera que albergan a mpungus y karires como Lucero y Lugambé, respectivamente; que pese a no ser tan grandes como un kindembo de fundamento, constituyen prendas mayores-. Por dentro llevan los datos, foto o rastro de la víctima, la firma del tratado y su correspondiente carga de nkunias, ntotos, ngandos, etc. Este tipo de amarres y dominaciones son más complejos y caros que los habituales y funcionan cuando el poseedor del muñeco le clava agujas en diferentes partes del cuerpo -en los ojos para que no tenga ojos para nadie más; en el corazón para que se enamore; en la cabeza para que su amor le obsesione; en el pene o vagina para que no pueda funcionar sexualmente o sentir placer con otros amantes; en las piernas para que no pueda escapar, etc- ó lo unta con sus fluidos sexuales para atraer y dominar al ser amado. El Tata consagra el nkuyu y se lo entrega al consultante o ahijado para que lo use cuando más le convenga.


Nkuyo Nduana



También existen los Nkuyo Nduana; semejantes a los Nkuyo Nkangue, pero pensados para combatir o hacer daño a una persona.

Kini Kini 



















Saludos a todos y que Nsambi acutare,






jueves, 31 de octubre de 2019

La Importancia Del Bakula En La Nganga



Bakula significa antepasado en el dialecto kikongo que se habla en Cuba y constituye el primero de los tres pilares fundamentales que sostienen a cualquier nkisi o nganga de Palo Monte, seguido del nfumbe y del mpungu. Contrariamente a lo que mucha gente opina hoy en día, sin bakula no hay nganga, aunque poseamos la kriyumba de un nfumbe y la matari o piedra de algún mpungu o simbi. Esa es una de las razones por las que muchas ngangas modernas no caminan pese a contener todos los ingredientes necesarios; incluyendo huesos humanos.

 ¿Pero quién es realmente el bakula y porqué es tan importante para fundamentar una prenda?

Para responder a esa pregunta tenemos que remontarnos a los orígenes del Palo Monte durante la colonia española en Cuba; cuando miles de bantúes -sobre todo del Congo- fueron capturados y llevados a la isla para trabajar como esclavos en los campos de caña e ingenios azucareros. La mayoría de los esclavos africanos que llegaron a Cuba no alcanzaban los treinta años y entre ellos no iban muchos brujos de experiencia, porque solían ser viejos y problemáticos y los cazadores de esclavos preferían secuestrar hombres y mujeres jóvenes, fuertes y relativamente dóciles; habituados al trabajo duro en el campo; ya que tenían más posibilidades de sobrevivir a las largas e inhumanas travesías en barco hasta América y ser más útiles en su destino. 

Esclavizar a un brujo no era rentable ni tampoco tarea fácil, porque estos individuos pasaban más tiempo en el monte que en las aldeas y eran capaces de volverse invisibles o de convertirse en animales sí se veían en peligro. Por eso no llegaron muchos a Cuba y los que lo hicieron no pudieron cargar con sus prendas mágicas. Incluso les despojaban de sus adornos y amuletos antes de subir a los barcos, por miedo a que sus poderes les hicieran naufragar. Es decir, que tuvieron que empezar de cero al arribar a la isla.

Sin sus prendas, esclavizados y viviendo en un mundo nuevo y desconocido, los brujos congos seguían poseyendo cierto conocimiento mágico, pero les faltaba el poder de sus nkisis y la guía de sus antepasados. Los nexos con sus bakulas, simbis y mpungus se cortaron drásticamente al ser separados del mayombe -monte-mundo- donde habitaban y de los nkisis o prendas que les permitían comunicarse con ellos, y para recuperarlos tuvieron que enfrentar grandes retos y sacrificios. 



Su primer gran reto fue llegar al Monte. Sabían que donde existe monte, existe magia y que  alcanzar los montes de Cuba era la única esperanza que les quedaba de recuperar sus poderes y su libertad. Muchos murieron en la huída despedazados por los machetes y los perros de los rancheadores que les perseguían, pero algunos lograron escapar y fundaron palenkes -asentamientos de negros cimarrones o rebeldes- en lo más profundo de los bosques cubanos y, una vez de vuelta al abrazo de la naturaleza, pudieron retomar sus actividades espirituales y reconstruir o adaptar sus tradiciones a su nueva realidad.

Les costó largos años de persecución, luchas y vicisitudes estudiar las propiedades medicinales y mágicas de las plantas del monte cubano; sus minerales y animales, cuevas, ríos, costas y fenómenos climatológicos y espirituales; y muchas cosas las aprendieron de los nativos taínos que quedaban en la isla; como el uso ritual del tabaco, el algodón y el maíz, entre otros; que no existían en Africa y que enriquecieron los orígenes del Palo Monte; pero todavía no lograban restablecer el nexo con sus bakulas. A veces los veían en sueños y en trances, pero muy lejanos y débiles; y todos los intentos por montar nkisis con simbis criollos y kriyumba del Nuevo Mundo -indígenas, españoles y criollos- fracasaron.

 Era preciso un sacrificio humano -y no uno cualquiera, sino el de un brujo congo que se ofreciera voluntariamente- para recrear el mito de Mambe y restablecer el contacto con el linaje africano. Y así lo hicieron. Degollaron al más joven de ellos y con su cabeza fundamentaron el primer Nkisi cubano. El nfumbe de aquel valiente brujo pasó al plano astral y buscó sin descanso a los bakulas de sus compañeros abandonados a su suerte en la isla y cuando les encontró, gritó: “¡Mambe yo!” y les ofreció su kriyumba como puente para contactarlos y manifestarse.

 Se calcula que este procedimiento o tratado mágico se repitió en distintos lugares de la isla, al menos seis veces entre los siglos XVII y XVIII; dando origen así a los seis primeros fundamentos o troncos del Palo Mayombe -no olvidemos que mayombe significa monte-; de los que brotaron los demás linajes y ramas -Briyumba, Kimbisa y Shamalongo- hasta nuestros días.



Sabiendo esto, ahora ya estamos en condiciones de responder a la pregunta sobre quién es realmente el Bakula y porqué es tan importante para fundamentar cualquier prenda de Palo Monte:

Las prendas de los bantúes antes de llegar a Cuba se montaban con espíritus de antepasados de gran conocimiento mágico llamados bakula; que sabían manejar a los innumerables simbis o espíritus de la naturaleza y emplear sus poderes para ayudar a sus descendientes vivos; y se heredaban de padre a hijo o se entregaban en forma de gajos a los ahijados. Es decir, que para que un nkisi o nganga funcione no vale la kriyumba de cualquier persona; necesita un nfumbe que en vida haya sido brujo y sepa lo que hace; pero Cuba no es el Congo y poca gente tiene un brujo bantú en su árbol genealógico y la mayoría de los paleros criollos, para fundamentar sus ngangas, no les queda más remedio que ir al cementerio y pactar con un muerto oscuro o atrasado -suicidas, locos, criminales, niños, amantes, gente que no entiende o acepta que está muerta y cuyo apego a los vivos les impide ascender hacia la luz de Nsambi- y luego invocar al Gran Bakula o Espíritu Congo del primer Nkisi montado en tierra cubana -que no se trata del nfumbe de un solo brujo congo, sino de la sabiduría o energía consciente de cientos de brujos concentrada en una sola entidad superior- para que penetre en sus restos y desplace a su consciencia. Los recuerdos del muerto oscuro desaparecerán y su energía se fundirá con la del Bakula; que a partir de ese momento dirigirá la nueva nganga.

Por eso es imprescindible tener nsila congo o camino en el Palo Monte para poder convertirse en Tata o Yaya; ya que tener nsila congo equivale a tener bakula. El ngueyo o aspirante a sacerdote, primero debe consultarse ante una nganga para saber sí posee un ancestro brujo que responda por su persona o si el bakula de su padrino le acepta. Ya puede poseer todos los palos del mundo, 100 calaveras y ser hijo de 7 Rayos, que sí no cuenta con un buen bakula su nganga no trabajará correctamente. No olvidemos que las primeras ngangas cubanas -las llamadas prendas de Mayombe puro- no llevaban mpungus o santos; sólo muerto, bakula y simbis o espíritus de la naturaleza cubana.

Para bajar al Bakula y fundamentarlo en una prenda, se consagra -con mamba de palos africanos, cubanos y del país en que viva el ngangulero, entre otros ingredientes- una talla en madera con forma del cuerpo o rostro de un viejo brujo congo y se coloca detrás y algo por encima de la kriyumba, pero en contacto con la misma. La figura de madera lleva rastro de la prenda del padrino y/o la firma secreta del bakula; al cual se le invoca con los mambos precisos, la firma del tratado y la del mpungu que le dará forma al nuevo nkisi; y se le hacen ofrendas de vino de palma y aguardiente de caña, café, tabaco y sacrificios de un gallo, una tortuga y una paloma. Esta ceremonia se realiza justo antes de bajar al mpungu; cuya matari come aparte y luego otra vez junto con el bakula y la kriyumba.

Sí no se baja al bakula, la nganga quedará poseída por las emociones del nfumbe oscuro y su comportamiento será errático y muy peligroso para su dueño y las personas que le rodean. Sin bakula, la prenda estará desprotegida y cualquier nfumbe podría penetrar en ella como sí fuera una ouija y aprovechar su materia para hacer daño o confundir y asustar a los vivos. Es el caso de muchos jóvenes paleros que acaban locos, presos o muertos por trabajar con entidades malignas que se hacen pasar por los nfumbes de sus prendas; y esto ocurre porque sus padrinos les entregan ngangas incompletas o mal montadas, a las que les falta el Bakula o que llevan una figura suya de madera, pero de adorno; sin haber bajado y asentado al gran espíritu congo en ella. Ningún palero debería montar prendas -y mucho menos para sus ahijados-, antes de comprender y dominar a cabalidad la estructura y mecanismo de una nganga.

Saludos a todos y que Nsambi acutare,




martes, 22 de enero de 2019

La Piedra De Rayo Y Otras Mataris



Otro tema polémico dentro del Palo Monte son las mataris; especialmente la piedra de rayo. Por regla general se considera que pertenece a Sabranu Nsasi y con ella se monta la prenda 7 Rayos, originaria de Mayombe; pero también hay muchos paleros que la emplean para montar Sarabanda y otros, entre los que me encuentro, que piensan que toda nganga debería llevar una piedra de rayo, aunque no sea la principal ni la prenda un 7 Rayos o un Sarabanda.

Se supone que una piedra de rayo es aquella que se forma al caer un rayo en la tierra fundiendo los minerales que contiene el suelo en ese punto. Sobre todo en Europa, existe la creencia de que su aspecto es el de una piedra negra, lisa y alargada, como una punta de hacha primitiva, pero geológicamente es poco probable; ya que al fundirse distintos minerales al mismo tiempo se producen erupciones o burbujas que al enfriarse parecen frituras de piedra con tonalidades terrososas, como algunas piedras volcánicas. Estas piedras no se parecen en nada y son mucho más difíciles de encontrar que las supuestas piedras de rayo que venden en las botánicas y tiendas esotéricas de todo el mundo, de color negro liso o negro con vetas grises. Incluso hay muchos lugares donde te venden piedras negras con vetas grises lo mismo para montar 7 Rayos, que un Sarabanda o un Centella. Sí usted tiene alguna prenda montada con piedras negras lisas o piedras negras de vetas grises, no se extrañe si no le camina bien, ya que lo más probable es que no sea una verdadera matari de rayo.

Después de la kriyumba, la matari es el elemento más importante de la nganga, por eso hay que tener especial cuidado al buscar la nuestra. Sí se monta un Fundamento con una matari incorrecta, este no funcionará como es debido. El nfumbe hará su labor lo mejor que pueda, pero sin el poder de los mpungus que habitan en las mataris no podrá convertirse en nkisi y sus trabajos serán débiles y erráticos. La confusión generada por la producción y comercialización masiva de artículos religiosos de dudosa procedencia es tal, que ya existen varias generaciones de paleros con sus prendas mal montadas por desconocimiento y que, a su vez, montan mal las de sus ahijados. Es una práctica cada vez más habitual, sobre todo fuera de Cuba, que los nuevos Tatas entreguen a sus ahijados prendas sin kriyumba y sin mpungu; sólo con tierras, palos, algunos ngandos y una matari equivocada, que no sirve para nada. Dichos artefactos están más cerca de una maceta con plantas, que de una cazuela mágica.


La auténtica piedra de rayo hay que salir a buscarla tra la tormenta, cuando acaba de nacer y su poder es más grande y evidente. Suelo, plantas y árboles quemados pueden servirnos de guía para hallarla. De hecho, la madera de un árbol partido por un rayo puede albergar su espíritu o mpungu tan bien como una matari. Algunos antiguos 7 Rayos de Mayombe están montados en recipientes tallados con madera de rayo, sin matari y su poder es tremendo.



De la misma forma que se forman las piedras de rayo se forman las mataris de Centella, pero las suyas son más pequeñas y claras. Se buscan al día siguiente de una noche de centellas. 



También son distintas las mataris de Sarabanda, de color rojizo por su alto contenido en hierro y/u otros metales. 



La matari de Lucero y de Cuatro Vientos es fragmento de meteorito y suele ser oscura.



La matari de Tiembla Tierra puede ser una piedra de color blanco del llano, de tierras de cultivos, de un terremoto o temblor sísmico o de la cima de una montaña. El ideal es la piedra de mármol.



La matari de Kalunga es una piedra lisa del mar y su prenda debe llevar al menos una perla.



La matari de Mamá Chola es una piedra lisa de río y su prenda lleva también mineral de cobre.







La matari de Kobayende puede ser piedra de tumba del monte, de cementerio, de hospital, de morgue o de una zona azotada por alguna epidemia.

La matari de Ngonda puede ser piedra de un ojo de agua, pozo o estanque; pero el ideal es una piedra con mineral de plata. Su prenda lleva también piedra Luna.





La matari de Centella es piedra de Centella.

La matari de Nsasi y de su espíritu auxiliar Brazo Fuerte o Vence Batalla, es piedra de rayo.

La matari de Sarabanda y de su espíritu auxiliar Watariamba o Cabo Ronda, es piedra de hierro.

En mi opinión, todas las ngangas deben llevar, independientemente de la matari de su Nkisi, una piedra de rayo, una piedra imán hembra, una piedra de río, una piedra de mar, una piedra de monte o bosque, una piedra de montaña, una piedra del llano y un cuarzo. También se le pueden añadir todos los minerales metálicos y las piedras preciosas y semipreciosas que se puedan conseguir.


sábado, 19 de enero de 2019

Tratado De Nkuyo Lucero O Cómo Se Monta Un Lucero Nganga



El tema de Lucero siempre crea confusión y controversia por su complejidad en comparación con la sencillez de otros mpungus; cómo Kalunga, que es la fuerza espiritual o tótem del Mar; Chola Wengue, que es el Río y las aguas dulces; Nsasi, que es el Rayo y el Fuego; Ngurufinda, que es el Monte; Sarabanda, que es la fuerza de los metales que rigen el trabajo y la guerra; Watariamba, que es el espíritu de la caza y de la Ley; Kobayende, que es la enfermedad; Mariwanga, que es la fuerza de las Centellas y Vientos Malos, como ciclones y tornados; Tiembla Tierra, que es la fuerza espiritual de los movimientos sísmicos, terremotos y temblores de tierra; o Ngonda, que es la Luna. 

¿Pero quien es realmente Nkuyo y porqué le llaman Lucero?

En las antiguas culturas y lenguas bantúes, el vocablo nkuyo se refiere a cualquier figura antropomórfica que albergue a un nfumbe o fuerza espiritual. Sin embargo, durante el período colonial español en el que fueron llegando a Cuba los bantúes para trabajar en sus campos de caña, el vocablo nkuyo fue cobrando protagonismo en el mundo mágico de los esclavos y de sus descendientes; del cual nació el culto afrocubano del Palo Monte. En nuestras reglas congas o de Palo Monte; síntesis y adaptación criolla de varios cultos africanos a la realidad del Nuevo Mundo que ha seguido evolucionando desde entonces independientemente de la suerte corrida por la cultura bantú en Africa; a cada mpungu o fuerza superior de la naturaleza le corresponde una matari o piedra que es capaz de contenerla. Antes que residir en cualquier recipiente o forma que le den los humanos, los mpungus habitan en piedras; cómo la piedra de rayo que alberga la fuerza de Sabranu Nsasi o las piedras de mar y de río que contienen a Kalunga y Chola Wengue, respectivamente; ¿pero cuál es la verdadera matari de nuestro Nkuyo, al que llamamos Lucero?

Para muchos paleros influenciados por las reglas Yoruba, Nkuyo corresponde al Eleggua de Osha o al Éshu de Ifá, y lo ven cómo a un nfumbe que cobró fuerza en el Monte y ronda los caminos de las personas; cómo los güijes o jigües, chichirikús, kini kinis y demás entidades traviesas y a veces malvadas que espían y trastocan la vida de los humanos y que suelen simbolizarse antropomórficamente; es decir, con formas de rostros o figuras que recuerdan a los humanos. Pero mientras Nkuyo se sincretizaba con Eleggua en algunas partes de Cuba, en otras; sobre todo en el campo; se le asociaba más con el Lucero del Alba que precede al amanecer; cuyo espíritu o fuerza mágica se considera muy poderosa en muchas culturas. Astronómicamente corresponde al planeta Venus, cuyo reflejo puede verse desde el campo a esas horas; pero eso no lo sabían los antiguos brujos afrocubanos y asociaban fonéticamente la entidad Lucero con la entidad Lucifer. Lucero Madrugá era para ellos como el rostro luminoso y extraño de cierto avatar del Diablo que logra asomarse al mundo por la pequeña rendija temporal que deja La Luna al retirarse y dar paso al Sol cada día, y con con el que se puede “hablar y trabajar”; siempre que se le busque sin miedo y de corazón.

En algún momento entre finales del siglo XIX y principios del XX se fundieron en Cuba los cultos a esas dos entidades -el Nkuyo que habita en una matari de un cruce de caminos o de un bibijaguero en el monte, con el Lucero Madrugá o espíritu diabólico que se adoraba en el campo y cuya matari es un fragmento de meterorito-, en una sola: Nkuyo Lucero. Nkuyo es un espíritu de Tierra y Lucero uno de Aire; ya que viene del cielo; pero ambos se representan con formas que recuerdan un rostro humano, poseen un carácter caprichoso y a menudo malvado que recuerda a un niño travieso y conocen y dominan los caminos de las personas, ya sea en la tierra o desde el cielo. Eso explicaría cómo pudieron fundirse dos entidades de Elementos tan opuestos y el origen de la confusión sobre los diferentes artefactos y entidades mágicas llamados Nkuyos y/o Luceros en la actualidad; cómo los Ndundus, Guardieros o Luceritos que protegen las casas y negocios; los Lucero Guías que protegen la nganga en algunas reglas o casas de Palo Monte; el Cuatro Vientos que cuelga y gira sobre la nganga y los 21 diferentes Caminos de Nkuyo Lucero Nganga o de Fundamento.

La Magia no es una ciencia exacta; en ella no existe una sola verdad, sino muchas y por esa razón cada brujo puede tener un librito o técnica diferente al de los demás y aún así obtener éxito en sus obras. Yo tengo coronado Eleggua en Ocha, poseo Éshu de Ifá, fui rayado sobre Lucero y Sarabanda hace treinta años, tengo un Nkuyo Ndundu, un Cuatro Vientos y un Fundamento o nganga de Lucero y he dedicado bastante tiempo a investigar sobre esta escurridiza entidad que guía mis pasos; por lo que me atrevo a ofrecerles mi interpretación personal sobre las principales prendas de Nkuyo Lucero; sus cargas, montaje, firmas y métodos de consulta y trabajo que yo empleo con ellas. Ojalá este tratado aclare sus dudas sobre este tema y les sea tan útil como a mí.

Nkuyo Ndundu, Guardiero o Lucerito: Ndundu o nfumbe benéfico o protector que habita en matari de cruce de caminos o bibijaguero del monte y se monta en nkuyo o figura antropomórfica de madera, arcilla o cemento, como una figura de madera de pie o un rostro de madera o cemento en una pequeña vasija de barro. No lleva matari de meteorito, pero lleva rastro del Fundamento de Lucero del cual nació, que sí contiene una piedra de meteorito. El ndundu de Lucero es, por tanto, un nfumbe benéfico o positivo consagrado al mpungu Lucero, que se mete en un nkuyo y se le entrega a los ahijados del Tata para proteger sus hogares y negocios; un espíritu de Tierra consagrado a un mpungu de Aire y a la protección de un individuo en particular. 

Además de la matari y rastro del tronco del que nació, el Lucerito lleva en su carga un imán hembra, un espejo, azogue, corazón de gallo, cuatro monedas, limallas o fragmentos de oro, plata, hierro y cobre; cuarzo, 4 peonías, corojo, ntoto de bibijaguero, cruce de caminos, mercado, iglesia, hospital y policía; Ébano Carbonero, Jiquí, Palo Tocino, Tengue, Abrecamino, Palo Caja y Guara ( 7 palos de Lucero, que pueden variar según el camino de la persona ); ngandos de perro, ratón, cocuyo, carpintero, cigüeña, lechuza y la foto del dueño del Lucerito con sus datos escritos por detrás y algún rastro suyo, cómo uñas o un mechón de pelos, sobre la firma de Nkuyo Lucero Ndundu pintada en blanco sobre tela roja. Se comprime la carga en la tela formando un makuto que se enrolla y aprieta con hilo negro por fuera. Se consagra en mamba de 14 yerbas de Lucero y se le hacen sacrificios de un gallo negro y una paloma blanca y ofrendas de malafo y nsunga. Se deja tomando sombra de la nganga rodeado de 4 velas rojas, hasta que se seca y luego se introduce en el nkuyo de rostro o figura asignado. Se sella el fetiche con cera de abejas y un espejo y se le ofrenda un gallo o pollo, malafo y nsunga. Por último se consulta con cuatro chamalongos que fueron consagrados previamente con la misma mamba y menga que la carga, sí todo está bien. Se deja al fetiche tomando sombra de la nganga hasta el día siguiente y ya está listo para ser entregado.



Nkuyo Lucero Guía: Es muy parecido a un Ndundu o Lucerito en cuanto a forma y tamaño. Su recipiente puede ser un fetiche o muñeco de pie o un rostro con dos caras en una vacija de barro. Lo que cambia es la carga. Dependiendo del camino de la nganga, los palos pueden ser Jiquí, Tengue, Corojo,  Palo Diablo, Abrecamino, Ébano Carbonero y Palo Torcido. También lleva rastro de la nganga y el nfumbe se instala en una matari de cruce de caminos del monte, con ngandos de perro, lechuza, mayimbe, loro africano, gallo, jutía, lagartija o salamandra, ciempiés, gusano de tumba, cocuyo y escarabajo. Lleva ntotos de montaña, de monte o bosque, del llano o sabana, de cruce de caminos, de orilla de río y del mar y de cementerio. Lleva hueso de nfumbe, lengua de gallina atravesada con un alfiler, imán hembra, espejo, azogue, cuatro clavos de hierro y cuatro monedas de plata. La carga se envuelve en tela negra con la firma del Nkuyo Lucero Guía pintada en rojo sobre la firma de la nganga pintada en blanco y se le ofrendan un gallo, chamba, malafo y nsunga. En la imagen se muestra como ejemplo la firma de Nkuyo Lucero Guía sobre un Sarabanda:



Cuatro Vientos: La carga de esta prenda va en una güira que cuelga sobre la nganga. Sí la misión del Lucero Guía es proteger el Nso Nganga y todo lo que sucede en él, desviar la mirada de los curiosos y guiar las obras en la Tierra; el Cuatro Vientos orienta en el plano astral a los nfumbes para que puedan localizar a sus objetivos, aunque no se conozca el paradero y se carezca de rastros de la víctima. También, cuando gira sin mediar corrientes de aire, avisa al Tata de la presencia de nfumbes, nfuiris, mpungus, karires y otras entidades en el Nso Nganga.

Lleva matari de meteorito, ntotos de cráter de meteorito o de cima de montaña, de monte, de cementerio y rastro de nidos de aves y de la nganga; ngandos de nfumbe de la nganga, de mayimbe, murciélago, águila, halcón, lechuza, búho o sijú, carpintero, loro africano, gaviota, golondrina, cigüeña, cuervo, gorrión, ruiseñor, pavo real, distintos tipos de palomas y zun zún o colibrí. Se corona con plumas de diferentes aves y/o alrededor de la güira se colocan plumas de mayimbe en forma de cruz. Se consagra con mamba de 21 yerbas y se le ofrenda un gallo negro, una gallina de Guinea, una paloma blanca y chamba, malafo y nsunga. El Cuatro Vientos se baja del techo o del árbol del que cuelgue hasta la altura de la cintura, más o menos, sin nunca tocar el suelo, para alimentarlo cuando come la nganga. La firma del Cuatro Vientos se pinta de blanco sobre la firma de la nganga en azul, en el fondo de la güira y en su centro se coloca la matari rodeada por cuatro monedas de plata y encima los ntotos y el resto de la carga. En la imagen se muestra de ejemplo el Cuatro Vientos sobre la firma de un Sarabanda:



Lucero Nganga o de Fundamento: Actualmente se dice que este mpungu tiene 21 Caminos, pero eso se debe a 21 prendas legendarias de las cuales descienden la mayoría de los Luceros modernos. Por imitación y tradición se siguen montando fundamentos de Lucero con esos 21 tratados que sobrevivieron a su tiempo, pero eso no quiere decir que a cada hijo de Lucero le corresponde obligatoriamente uno de esos caminos, cómo creen muchos religiosos influenciados por la liturgia yoruba. En el Palo Monte más puro los hombres no son hijos de los mpungus, como en la santería y las ngangas se van conformando a partir de los poderes y elementos con los que se cuente. Sí el brujo encuentra una piedra de rayo, montará un Fundamento de Nsasi y le llamará 7 Rayos o algo parecido; en cambio, sí se encuentra un fragmento de meteorito, montará con él un Lucero. Cada mpungu posee poderes diferentes y el brujo puede trabajar con todos ellos. Sí se decanta más por unos que por otros es por suerte, necesidad y experiencia; no porque su camino esté marcado de antemano en algún signo.

Lo que sí no puede faltarle a un brujo para funcionar es un nfumbe con su kriyumba; que es su matari. Atrapar, convencer o pactar con un nfuiri o difunto reciente es la piedra angular del Palo Monte. Sin un nfumbe inteligente, estable y amoldado a las características y necesidades del Palo Monte; que ejerza de mayoral de otros nfumbes y de intermediario entre el brujo y los mpungus, karires y demás entidades superiores; ninguna nganga puede caminar. El nfumbe son las manos, ojos y lengua del Tata en el Astral; su embajador en el más allá.

Una buena nganga es como un micro mundo donde están representados todos los elementos y fenómenos naturales, formas de vida, lugares y caminos del mundo que abarca su dueño. Un buen Fundamento lleva a un nfumbe principal o mayoral en su kriyumba y varios nfumbes secundarios a su mando ( los cuales se contienen en mpakas, frascos sellados, pequeños huesos o rastros e incluso en fotos e los difuntos ), como Ndokis y Ndundus, para hacer el mal o el bien, respectivamente. Los nfumbes por sí solos poco pueden hacer en el mundo de los vivos, ya que carecen de materia y por eso necesitan los poderes de plantas, animales, astros, elementos y fenómenos naturales para fortalecer y dar cuerpo a sus trabajos. El nfumbe es como la mente o cerebro de la nganga, mientras que los restos de palos, semillas, tierras, minerales y animales vienen a ser su cuerpo. Esos elementos -ntotos, nkunias y ngandos- corresponden a diversos tótems o mpungus que el brujo puede invocar con la ayuda de su nfumbe. Entre todos esos mpungus siempre hay uno que trabaja mejor con cada Tata; ya sea por empatía espiritual o porque la matari que lo contiene es más fuerte que las demás o camina mejor que las otras en determinada zona geográfica o ámbito social; y que se convierte en el Aliado, nsambe o mpungu de cabecera del ngangulero. Su matari se amarra con la kriyumba del nfumbe principal para fundir ambas entidades en una nueva y más poderosa y eficiente: Nkisi.

Es decir, que todo Fundamento alberga a un Nkisi formado por un nfumbe y un mpungu en particular, aunque lleve elementos de otros nfumbes y mpungus, que quedan subordinados al Nkisi. El nsambe de cada Tata, por tanto, no se averigua con total seguridad hasta que termina de montar y configurar su prenda. En el Palo Monte, a diferencia de la Santería, la iniciación no consiste en asignar y colocar un santo, orisha o mpungu en la cabeza del neófito, sino en rayar la piel del que se inicia, para que pueda comunicarse con los muertos. Las heridas se rellenan con mpolos de nfumbe y, a su vez, su sangre se le entrega a los muertos para sellar el pacto con ellos. El rayamiento es un pacto con los nfumbes, no con los mpungus; el primer paso hacia el dominio de la brujería. Los nfumbes servirán de guías al palero en el Astral hasta que encuentre uno que quiera pactar con él permanentemente. Un Aliado. Sólo entonces y no antes, el pino nuevo empezará a recolectar diferentes ntotos, nkunias y ngandos; hacia los cuales le irá guiando el nfumbe.

A través de la Gran Obra que es el montaje de una nganga, no solo se conforma el carácter de la prenda; también lo hace el carácter del brujo. Por eso el vocablo nganga se refiere lo mismo al recipiente del nkisi que a su dueño. Nganga es la unión o sociedad entre un ser humano vivo y un Nkisi. Cuerpo y objeto forman una sola entidad más poderosa que un hombre y un nkisi: la Nganga. En algún momento del proceso de montaje, el nuevo brujo descubrirá  el mpungu con el que mejor se lleva y lo convertirá en su Nkisi. Los registros y augurios previos pueden orientar al ngueyo en su búsqueda de un nsambe o mpungu de cabecera, pero no son definitorios. Imagínense, por ejemplo, a una persona que al rayarse le sale que es hija de Kalunga y recibe un Fundamento de ese mpungu; pero resulta que vive y trabaja en una zona desértica y sin costas. De poco le va servir una cazuela de Madre de Agua en esas circunstancias; salvo para escapar de ese lugar. Sí el mpungu que conforma el Nkisi de una prenda se halla muy lejos de su Elemento, no podrá caminar correctamente o lo hará débil y lentamente.

Eso explica porque muchos paleros que creen ser hijos de tal o más cual mpungu terminan montando una nganga diferente a la de su nsambe; como un hijo de Tiembla Tierra o de Kalunga, por ejemplo, que acaba manejando un Sarabanda o un Siete Rayos porque se le da mejor. Amarrarse al mpungu correspondiente al signo que nos haya salido en los registros es como usar ropa confeccionada por tallas; puede funcionar y hasta ser cómoda, pero nunca será lo mismo que llevar ropa a medida. De hecho, no habían signos en el Palo Monte original. Los signos del Palo Monte surgieron en la segunda mitad del siglo XX y son el resultado de la recopilación y ordenamiento de libretas y tratados de antiguos y prestigiosos Tatas; pero no constituyen una regla sagrada que los ngueyos deban tomar al pie de la letra. Los registros abren diversas puertas, pero sólo nosotros podemos cruzarlas.

Dicho eso les explicaré cómo montar un Fundamento de Lucero en general, sin concretar su camino; como los antiguos Luceros de mayombe:

El recipiente original es una cazuela de barro cocido rojo oscuro, pero también se puede montar en un caldero de hierro con una tela roja envuelta alrededor de la parte superior, para distinguirlo de un Sarabanda. En el fondo se pinta la firma del sello en blanco, cómo se muestra en la imagen y en su centro se coloca la matari de Lucero con una falange u otro hueso o fragmento del muerto entizado con hilo rojo a la piedra y rastro ( cabellos, uñas o sangre y los datos y/o foto ) del dueño de la prenda. A su alrededor se colocan una vela blanca y 4 monedas de plata formando una cruz y se sacrifica un pollo negro encima y se ofrenda malafo y abundante humo de nsunga. Se deja hasta que la vela se extinga y su esperma selle el fondo con el pacto entre vivo, muerto y mpungu. El cabo de vela y el de tabaco usados en el sello deben dejarse dentro de la cazuela.



Sobre el sello se va colocando el resto de elementos de la carga; primero los ntotos, tierras o rastros de cráter de meteorito o cima de montaña, cueva, cruce de caminos y bibijaguero del Monte, cultivos en llano, cementerio y tumba del nfumbe, iglesia, mercado, edificio de gobierno, juzgados, estación de policía, cárcel, hospital, forja o fábrica, banco, universidad o colegio, prostíbulo, museo o teatro, puerto, aeropuerto, orilla de río y de mar; y después las semillas, minerales y ngandos. Lleva semillas de ojo de Buey, mate, corojo, peonía, coco y frijol de carita; gusanos y bichos de tumba, lombriz, ciempiés, alacrán, musaraña, escarabajo, cocuyo, caracol de tierra, camaleón o salamandra, hormigas bravas, avispas, sapo, jutía, almiquí, sapo y araña; limallas de oro, hierro, acero, cobre, bronce, estaño, zinc, niquel y plomo; piedra imán, mercurio, azufre, coral rojo y negro, ónix, cuarzo y calcedonia o jaspe rojo ( lo ideal sería tener un rubí ), una perla de mar y su concha. Encima lleva la kriyumba o cráneo del nfumbe, un cráneo de perro, una cabeza de búho o lechuza y otra de mono, sí es posible; rodeadas por cornamenta de distintos animales; como cabra, gacela, toro y venado (cuerno de elefante o rinoceronte sería genial, pero no es fácil conseguirlos ). 

En los bordes del recipiente se clavan los 21 palos -Amansa Guapo, Para Mí, Palo Bronco, Palo Caballero, Cambia Voz, Palo Diablo, Guayacán, Jiquí, Palo Malambo, Palo Moro, Palo Negro, Ébano Carbonero, Palo Ramón, Tengue, Palo Tocino, Palo Torcido, Quita Maldición, Siguaraya, Ácana, Cayajabo y Palo Caja- que se coronan con plumas de múltiples aves -mayimbe, lechuza, búho o Sijú, gaviota, cigüeña, halcón, carpintero verde y real, zun zún o colibrí, perdiz, tórtola, sinsonte, gorrión, loro africano, catey, cotorra, pavo real, urraca, cuervo, totí, tocororo, guacamayo, bijirita, gallo fino, pitirre, golondrina, ruiseñor, garsa, etc- y se inclinan hacia el centro formando un cono de palos coronado por un gran mechón de plumas. Se completa la prenda con una cadena y una tela roja enrollada alrededor de la cazuela, de la que cuelgan garras y colmillos de algunas fieras; como perro jíbaro, jabalí, zorro, coyote y cocodrilo. También se le pone una herradura de caballo, un clavo de línea, un machete corto o cuchillo y un garabato de guayabo; cómo se muestra en la imagen.



Una vez concluido el montaje, se le ofrenda un chivo virgen negro o tres gallos negros y una paloma, chamba, malafo, vino tinto y nsunga y se entierra envuelta en paño negro o rojo al pie de un árbol grande y frondoso del monte. A los 7 días se desentierra y se le da entrada en su Nso o cuarto de nganga con manteca de cacao y de corojo, un gallo negro y una paloma, chamba, malafo, café y nsunga y se le consagran 4 chamalongos con mamba de 21 palos y yerbas, malafo, fula y menga de los sacrificios; para consultar y comunicarse con el Nkisi.

La mpaka de Lucero va en cuerno de gacela o de cabra y se monta antes de ser enterrada la prenda, con rastro de cada elemento de la misma, corazón de gallo, azogue, falange o fragmento de hueso del nfumbe, imán, rastro del Tata y una salamandra o camaleón vivo. Se sella con cera de abejas y un espejo y se consagra con mamba de 21 yerbas y palos y las ofrendas y sacrificios a la nganga antes y después de enterrarla. La firma de su montaje se dibuja con grafito en papel estraza y del otro lado se dibuja la firma de la prenda; se coloca en el centro del papel el hueso del nfumbe y el rastro del Tata y se doble tres veces formando un paquetico triangular, que se introduce en el fondo de la mpaka, antes de cargar el resto de elementos. La mpaka es como una mini nganga o nganga portátil que sirve para trabajar con el Nkisi cuando el Tata se encuentra lejos de la prenda. También se usa para “ver” el aura de los consultantes y descubrir ndokis o espíritus oscuros.












sábado, 9 de julio de 2016

Vititi Mensu: El registro o consulta con mpaka

  Mucho se ha escrito sobre el palo monte, pero poco o casi nada sobre la liturgia o ritual y los diferentes métodos de vititi o adivinación empleados por los brujos y brujas para ver el aura y el nsila o camino de cada persona, así como los nsaras o trabajos que marcan los nfumbes, nkisis y demás entidades espirituales, para salvarlos, resolver sus problemas y hacer realidad sus sueños y deseos más profundos. Las causas de ese silencio o vacío son dos, principalmente: Por un lado el palo monte y todas sus reglas, descendientes de los brujos bantú que llegaron como esclavos a Cuba, son muy herméticas o secretas y, por otro, la adivinación en el palo monte es muy diferente de otros sistemas adivinatorios, como los de la santería y el tarot, por ejemplo, cuyos arcanos o signos siempre se repiten al pie de la letra. Los registros de palo monte, en cambio, ya sean de mayombe, kimbisa, nuevos kimbisa, briyumba, shamalongo, o buey suelto, son de naturaleza fundamentalmente espiritual. Es decir, que el Padre o Madre, Tata o Yayi, brujo o bruja que oficia, debe emplear y potenciar sus habilidades mediúmnicas o extrasensoriales para comunicarse con los espíritus, recibir sus inspiraciones y ver a través de sus ojos.

Los signos del chamalongo solo son una referencia para auxiliar a los brujos, especialmente a los ngueyos o aprendices. Estamos trabajando arduamente para terminar y publicar el tratado general de los chamalongos este año, pero existen otros detalles del registro o consulta de gran interés para cualquier persona que se inicia en las reglas muerteras o que decida recorrer el camino del buey suelto, que enseñan la liturgia o procedimientos básicos del registro con cualquier sistema de adivinación, espiritual o de signo, en persona o a distancia, y que podemos ir estudiando mientras tanto. De hecho, la mayor parte de lo explicado aquí formará parte del libro o tratado general de vititi chamalongo que preparo, como introducción.

Lo primero que debe saber un palero es que sin muerto no hay brujería, que sin espíritu no hay magia, por eso es preciso poseer al menos un nfumbe para hacer vititi o cualquier otro bilongo, con éxito. Los nfumbes se reciben de los mayores, cuando somos ngueyos, o se pactan o capturan personalmente, cuando tenemos más experiencia. Algunas personas nacen con dones mediúmnicos que les permiten comunicarse con facilidad con los nfuiris o los que ya no están vivos, y pactar con ellos o capturarlos, para transformarlos en nfumbes. Todos los nfumbes son nfuiris que aceptaron trabajar con un ngangulero o cayeron en su trampa.

Los nfumbes no son los únicos espíritus con los que trabajamos los brujos, también están los mpungus ( espíritus de plantas, minerales, animales y fuerzas elementales de la naturaleza, espíritus acuáticos, de montañas y volcanes, etc ), los nkuyos ( espíritus que moran en el monte, en cruces de caminos, líneas de tren, mercados, cuevas y ojos de agua, etc ), los ndokis ( espíritus oscuros, nfuiris que tuvieron una muerte violenta, prematura o injusta, que no estaba en el nsila o destino trazado por Nsambi ) y los karires ( fuerzas primigenias y violentas de la naturaleza, antiguos dioses y demonios ) entre otros.

A los mpungus no se les posee, son demasiado poderosos para eso, pero podemos trabajar con ellos y contar con su guía y protección, si sabemos cómo. Un nkisi, por ejemplo, es la alianza entre un brujo y uno o varios mpungus, a través de un nfumbe que se consagra a ellos exclusivamente. Cuando decimos nganga o nkisi nos referimos al recipiente o prenda donde habita un nfumbe en estrecha relación con un mpungu o un nkuyo, fundidos en una sola entidad, pero también nos referimos al dueño de la prenda, a la persona viva que cierra el triángulo espiritual que activa el poder mágico. Espíritu vivo + espíritu muerto + espíritu de la naturaleza = nkisi o nganga.

En el caldero de un brujo o en la cazuela de una bruja, tiene que habitar un nfumbe ( espíritu pactado o esclavizado ) y parte de la fuerza o energía espiritual de uno o varios mpungus ( como Sarabanda, que es la fuerza del fuego y del hierro, o de 7 Rayos, que es la fuerza del rayo ), nkuyos ( como las entidades que viajan en los meteoritos o se ocultan en los hormigueros, ojos de agua, cuevas y caminos ) o ndokis ( que pueblan los cementerios, morgues y hospitales, las casas malditas, los parajes oscuros y negativos, las copas de los árboles antiguos y frondosos, etc ). De los karires o demonios no se hacen nkisis ni ngangas, ya que son entidades demasiado peligrosas para darles el poder de una nganga o prenda mayor, solo se montan kini kinis o muñecos de palo con ellos.

Los nfumbes se pueden recibir de manos de los padrinos en mpakas o gajos, con los que se podrá fundamentar un nuevo nkisi, o directamente en la nganga o recipiente definitivo. Se puede consultar y trabajar con el nfumbe en la mpaka o en el nkisi, la diferencia está en el poder, que es mucho mayor en la nganga. Con un nkisi se puede hacer cualquier trabajo, mientras que la mpaka se emplea para emergencias o trabajos menores cuando se está de viaje, para comunicarse a distancia con el nkisi y, sobre todo, para vititi.

La mpaka o cuerno cargado es un artefacto básico en las reglas de palo monte. Hay varias clases de mpaka y cada una tiene sus propias funciones. La mpaka para consultar lleva un espejo en su boca y se llama vititi mensu, el ojo del nkisi. Cada nganga posee su propio ojo. Sin su vititi mensu las entidades que conforman un nkisi no pueden ver con claridad y precisión a las personas, objetos, lugares y situaciones que el brujo señala y sobre los cuales quiere enfocar su poder, pasando el espejo de la mpaka por ellos, como una cámara de video remota, o sobre las patipembas ( firmas o trazos mágicos ) o muñecos cargados que los simbolizan.

Cuando una persona acude a la consulta de un palero, ambos se sientan junto a la prenda, donde el nkisi pueda ver todo lo que pasa a través de su ojo o vititi mensu. Si la consulta se realiza lejos de la prenda, la mpaka debe estar presente, a menos que se trate de un brujo poderoso y experimentado, capaz de comunicarse a distancia con sus nkisis sin necesidad de mpaka, mostrándoles las cosas que le interesan en la pantalla de su mente. Las personas con alto poder de visualización, capaces de imaginar cosas complejas con cierta precisión y detalle, no precisan de mpaka para consultar, pues los nfumbes y nkisis pueden ver por sus ojos y escuchar sus palabras dentro de su cabeza. Ellos son los verdaderos nganga, los tatas mayores que están tan unidos a su nkisi que pueden trabajar sin prendas, pues lo llevan dentro. Cuando el nganga mira, aunque sea ciego, son los muertos quienes miran por sus ojos, y cuando abren la boca, son ellos los que hablan con su lengua.

La potencia de un registro no disminuye con la distancia. Las consultas realizadas para una persona que no se encuentra físicamente frente al brujo o bruja pueden tener la misma claridad que una sesión en persona ( o incluso más, puesto que a menudo resulta más fácil concentrarse en silencio, sin las distracciones que genera el consultante con su parloteo ), pues uno de los principios de toda magia es que la parte es igual al todo y, por lo tanto, se puede ver y actuar espiritualmente sobre una persona, cosa o situación a partir de su nombre, su foto, su cabello, su sudor, su sangre, o dibujos y muñecos que le representan. Para los espíritus no hay diferencia entre la imagen directa y la simbólica para rastrear a los vivos y encontrar sus auras en el plano astral de la existencia.

El aura es el reflejo espiritual de la energía vital de los seres vivos. Los no vivos no tienen cuerpo ni aura, pero, a diferencia de la mayoría de las personas, pueden verla con claridad desde el plano astral. Conociendo el aspecto del aura de alguien, un brujo puede descifrar su nsila y los factores que lo afectan u obstaculizan, por las tonalidades e intensidades de sus colores. Sabiendo eso, puede elegir y ejecutar el nsara más apropiado para resolver cada problema, no sin antes confirmar con las entidades implicadas ( los distintos mpungus y nkisis que rigen a una persona o trabajo ) si todo está correcto.


Sólo los videntes, brujos y espiritistas pueden comunicarse directamente con los espíritus y ver el aura de las cosas vivas. Los tarotistas, babalawos y muchos santeros que consultan sin pasar muerto ( sin ser mediumnidad ) no pueden ver el aura, únicamente los arcanos y signos que los santos y orishas emplean para comunicarse con los vivos. Los signos pueden interpretarse erróneamente con más facilidad que los colores del aura. En el palo monte se emplean para trabajar ambos sistemas, vititi mensu y vititi chamalongo, según las necesidades de cada momento. En el registro inicial se suele usar más la mpaka para estudiar el caso y luego la fula o pólvora y/o los chamalongos, para ir preguntando y confirmando cosas puntuales sobre los trabajos o prendas correspondientes.

Hoy en día la fula, por ser un sistema más delicado y peligroso, no se emplea casi en las consultas y trabajos, quedando reservado para los rituales y ceremonias más importantes, como pactos con nfumbes y karires, montaje de prendas, rayamientos, cajón de muerto, funerales y fundación de nuevos munansos, juegos, potencias o templos.

Volviendo a la consulta, tenemos al buey suelto ( brujo/a que recorre su camino en solitario ) sentado en el suelo junto a su prenda y/o mpaka. El consultante o, en su ausencia, el rastro ( nombre, imagen, pelos, sudor, etc ), se coloca frente al practicante. Entre ambos se traza la patipemba o firma de vititi cuatro vientos, la consulta o registro, con yeso blanco.

El círculo del cuatro vientos simboliza al planeta tierra y al universo material en general. Las cuatro flechas indican los cuatro elementos básicos -aire, fuego, tierra y agua-, que corresponden a los cuatro puntos cardinales -norte, este, sur y oeste-, y el centro donde convergen es el quinto elemento, el astral o más allá, el mundo espiritual, la dimensión sin materia.

Es fundamental que el cuatro vientos se trace teniendo en cuenta los puntos cardinales. El practicante se coloca al sur de la firma y el consultante o su rastro, encima, al norte. La mpaka vititi mensu debe quedar a la izquierda del brujo, aunque hay muchos que prefieren ponerse al norte, con la prenda a su derecha, lo cual también es válido. Se enciende una vela blanca delante de las prendas, donde no debe faltar tampoco un vaso o copa de agua con una rama de albahaca y un crucifijo ( que no implica que seamos cristianos, ya que un palero puede estar bautizado o no en cualquier religión. Hay brujos católicos, musulmanes, budistas, etc. La cruz es un símbolo prehistórico universal, anterior a todas las religiones, que se refiere al misterio de la muerte y a la existencia espiritual, en general ).

Después hay que saludar a Nsambi, a los mpungus y nkuyos, a  los nfumbes y nkisis, a los ancestros y nfuiris guías, y llamar o invocar a las entidades con las que vamos a trabajar. También decimos en voz alta el nombre del consultante y demás personas implicadas, así como los objetivos principales que se persiguen. Esto se hace mientras rociamos con chamba, aguardiente de caña y abundante humo de puro de tabaco a la prenda y/o a la mpaka, para que despierten los espíritus y presten atención. Los saludos se acompañan de golpes rítmicos de bastón o maraka de muertos.

La mpaka se pasa por el rostro y manos del consultante o sobre su rastro, para que el ojo del nkisi pueda reconocer bien a la persona. Tengan en cuenta que los no vivos, los que no tienen cuerpo ni materia alguna, tampoco poseen ojos, ni oídos o cualquier otro órgano sensorial que les permita percibir la realidad física; ellos sólo perciben la energía o, mejor dicho, el resplandor espiritual de la energía de las cosas terrenales y de los seres vivos, y la mpaka viene a ser como una lupa que ilumina y agranda ciertos lugares, situaciones e individuos, destacándolos del resto. Sí, la mpaka es para los espíritus como un faro o una linterna en la oscuridad.

El humo de incienso, cáñamo, tabaco y salvia, entre otras yerbas y preparados, potencia la percepción extrasensorial del practicante vivo y, al mismo tiempo, la percepción astral o energética de la materia, que poseen los espíritus.  En la brujería afroamerindia de la que brota el camino del Buey Suelto, se emplea mucho el tabaco, puro o en mezcla con otras yerbas y sustancias, para facilitar vititi, la videncia.

Después de pasar la mpaka por el cuerpo o rastro del consultante, el brujo rocía de chamba y aguardiente el espejo y luego lo ahuma soplando con el cigarro encendido dentro de la boca. Repite varias veces esta acción, mirando el reflejo de las velas en el cristal de la mpaka, hasta que empieza a "ver" lo que sus aliados en el más allá le muestran o responden. Esa visión es más o menos precisa dependiendo de las facultades y experiencia del brujo.

La mpaka se mueve en la mano del brujo empujada por los espíritus, sintonizando las imágenes en los reflejos del espejo. Otros nganguleros prefieren hacer girar la mpaka en el suelo, con la mano, sobre el cuatro vientos, o atarla con cordel y colgarla del techo para que gire por sí misma. Los muertos hablan en el aire que mueve la mpaka y en los resplandores del otro mundo que se ven en su cristal. El humo y las cenizas, la humedad del licor y las partículas de la chamba, junto con la saliva del propio brujo, se acumulan en la superficie del espejo, alterando sus reflejos. No hay códigos, ni signos con la mpaka, su secreto consiste en mantener la vista sobre el cristal del espejo sin perder de vista al consultante, persiguiendo cada movimiento aunque sea mínimo, para no perder ninguna imagen o revelación; fuera de eso, cada brujo desarrolla su propia forma o estilo, que es la mezcla de la tradición heredada de sus mayores con sus propios aportes y experiencias.



Los métodos de hipnosis y autohipnosis de la sicología moderna se basan, curiosamente, en los mismos principios que los antiguos chamanes bantúes empleaban para entrar y salir a voluntad de distintos tipos e intensidades de trances, manipulando la luz y el ritmo de los sonidos. También el péndulo y la ouija tienen un principio parecido al de la mpaka. Y es que los reyes de la música y del trance fueron siempre los sabios africanos, los pueblos más antiguos y espirituales de la tierra.

De vuelta a la consulta: si el brujo posee ciertos dones extrasensoriales, o si tiene un buen día, puede que no le haga falta nada más -ni fula, ni chamalongos, ni naipes, etc- que su mpaka para ver e interpretar el aura de una persona y, teniendo en cuenta sus preguntas y deseos, establecer un diagnóstico correcto de su caso; pero si no los posee, no se angustie, porque se pueden desarrollar con el tiempo y voluntad. Muchos grandes paleros no eran mediumnidad cuando se rayaron, pero la fueron desarrollando a lo largo de los años, con la práctica constante. Se por experiencia que cualquier persona que practique esta técnica de la mpaka cada noche durante años, antes o después, empieza a ver lo invisible. Mientras tanto, los chamalongos o cualquier otro oráculo de nuestra preferencia, nos ayudarán a terminar el registro.

A las personas preocupadas por la salud les aclaro que el humo del tabaco no hay que aspirarlo, solo soplar para que salga abundante, y los licores ( chamba, aguardiente, ron, vino seco, vino tinto, etc ) no hay que tragarlos, sino atomizarlos con la boca. Se sopla chamba sobre las prendas al principio, para despertar a los nkisis, y después continuamos con aguardiente de caña y más humo, soplando en las cuatro direcciones, arriba y abajo, para que todo el ambiente se cargue bien ( Esa es una de las razones por las que el nso nganga o templo de consulta debe ser un cuarto pequeño, para que se llene de humo con facilidad ). Esa atmósfera propicia el trance y las posesiones espirituales, abriendo una puerta entre nuestro mundo y la dimensión astral.

El uso de sillones de balance para mecerse mientras se sopla licor y humo, también potencia y provoca las inspiraciones espirituales. Yo recomiendo practicar un rato todos los días después de la caída del sol. Más que un ritual, este ejercicio es como sentarse a charlar con un amigo invisible. Se comparte la bebida, el tabaco y las preocupaciones, las penas y alegrías, con los nfumbes. No hay que verlo como un deber, o no funcionará, sino como un momento mágico de relajación, meditación y comunión espiritual. Se saludan y mencionan a las entidades y se comentan con ellos los principales acontecimientos del día, se estudian los casos o problemas a solucionar, se repasan y actualizan los proyectos, etc, mientras respiramos y nos va llenando, poco a poco, de la presencia de nuestros aliados invisibles, hasta sentir sus mensajes con claridad dentro de la mente.

La luna es fundamental para desarrollar vititi, pues Ngonda nkisi es la reina de los sueños, el subconsciente, las plantas de poder y las percepciones extrasensoriales, y su visión durante los ejercicios resulta muy inspiradora. A diferencia de muchos trabajos de magia que no deben realizarse en luna llena o menguante, las consultas y ejercicios espirituales funciona mejor mientras más grande y visible sea la luna. Las peores fechas para hacer registros nuevos son las noches sin luna, y las mejores, las de luna llena.

Para ejercitar vititi se pueden usar puros de tabaco o preparar grandes cigarros con una mezcla de picadura de tabaco puro, un poco de salvia y flores secas de campana o de támbula, enrollada en hojas de tabaco, en papel de estraza o en papel de fumar 100% natural. También podemos preparar una chamba especial para estas sesiones, a base de aguardiente de caña y hojas y flores de albahaca, hierbabuena, tabaco, salvia, támbula, flor de campana y toda clase de plantas enteógenas y de nkunias o árboles sagrados, como ceiba, jagüey, flamboyán y ciprés de cementerio. A esta chamba no se le echa fula, pimientas, ni picantes de ninguna clase, en cambio sí lleva menga de paloma o de cualquier ave que vuele ( no gallinas ) y un chorrito de miel de caña y de abejas.

Flores y yerbas aromáticas, inciensos y esencias espirituales, como agua de florida y 7 potencias, y música o sonidos rítmicos y naturales( instrumentos de percusión y sonajeros, principalmente ), también resultan elementos válidos para acompañar y potenciar las prácticas espirituales, especialmente si se realizan con la mpaka. Se trata de saturar las percepciones físicas con determinados olores fuertes, humo denso, resplandores de velas encendidas, sabores y sonidos rítmicos, etc, para forzar a la consciencia a enfocar su atención más allá de los sentidos ordinarios. Las formas que vemos en el cristal de la mpaka bajo esas condiciones sensoriales, si se observan fijamente con los ojos entornados, se transforman una y otra vez, revelando las respuestas que buscamos.

Con el tiempo y la práctica se consigue entrar en un estado ideal de semi-trance ( que, a diferencia del trance o posesión completa, permite al practicante mantener cierta consciencia de lo que sucede y recordar lo que ha expresado el espíritu a través de su mente, ojos y cuerdas vocales, y su práctica no debilita tanto al cuerpo. Desde afuera, la persona en semi-trance parece mareada o ebria, con las pupilas dilatadas, párpados entornados, mirada perdida, lenguaje y gestos torpes, la respiración y el pulso se alteran ) en pocos segundos, que transcurren mientras se encienden las velas y el cigarro, se escupen los primeros buches de chamba y se saluda a los espíritus, con licencia de Nsambi. La propia preparación y cuidado del nso nganga es un ritual, una rutina litúrgica que prepara a la mente para el salto de consciencia que implica abrirse a los no vivos y dejar que sientan y se expresen con nuestro cuerpo, pero sin bajar la guardia, ni olvidarnos del mundo material que nos rodea. Al enfocar el espejo de la mpaka con los ojos, ya la mente del brujo se haya lista para sumergirse en una visión espiritual a través del cristal.

No es que vayamos a ver una película en la mpaka, como si fuera un celular; las visiones se proyectarán en el interior de la mente desde los reflejos que estallan sobre el cristal. Se consigue así la visión simultánea de las imágenes que entran por los ojos ( lo que sucede en el nso a nuestro alrededor, el consultante o su rastro, los trabajos, etc ), las que están en la memoria del brujo ( sus conocimientos y experiencias personales ) y las que muestran los espíritus, que son las revelaciones, propiamente dichas. En toda esa información recibida en un resplandor, el brujo aprende a encontrar patrones y asociaciones simbólicas que le ayudan a descubrir nuevos nsilas o caminos, soluciones y respuestas.



Por eso es tan importante conocer el significado esotérico o secreto de los colores, figuras geométricas, números, animales, planetas, objetos y demás elementos simbólicos que aparecen en nuestros sueños, visiones y trances, y su relación o equivalencias con los diversos factores que activan la magia, como la hora y día de la semana en la que se deben hacer los trabajos o rituales; la cantidad de palos, yerbas, animales, etc, que deben emplearse; los elementos, mpungus y otras entidades que rigen una obra o intervienen en un caso; la naturaleza del problema que aqueja al consultante; el tipo de trabajo que hay que hacer; etc.

Cada planeta corresponde a un día de la semana, a ciertos colores, números y figuras geométricas, a determinadas divinidades, santos y otros espíritus, que, a su vez, trabajan con ciertos palos, yerbas, animales, minerales, etc, y moran en lugares y parajes específicos. Conociendo ese código secreto, que es el lenguaje de Nsambi y de todos los espíritus, se pueden interpretar con bastante precisión los símbolos que nos rodean; en ellos está escrito el nsila de todas las cosas, presentes, pasadas y futuras.

La Luna, por ejemplo, corresponde al lunes, segundo día de la semana y, por tanto, al número dos. Su figura geométrica es la línea, que posee dos puntos, y sus divinidades, todas aquellas entidades relacionadas directamente con la Luna, como Ngonda, Chola Wengue y Madre de Agua, ya que la Luna se refleja de noche en las aguas y altera las mareas. Por esa razón, el Agua es un elemento primordial en relación a la Luna, pero también lo es el Fuego de los rayos solares que refleja en su superficie. Si el Sol es el padre que cuida la vida durante el día, la Luna es la madre que vela por las noches. El Agua tiene que ver con las emociones y deseos, ya que las lágrimas, tanto de dolor, como de alegría, están hechas de agua, y el reflejo de la Luna en el cielo y en las aguas saladas y dulces de este mundo evoca sentimientos profundos que inspiran poesía, música y arte en el corazón de los humanos. Por eso Ngonda, la Luna, es el planeta y el mpungu de los amantes, poetas, visionarios y lunáticos.

El Sol ( sunday ) es el domingo, el primer día de la semana y le corresponden el número uno y la figura del círculo, puesto que solo posee un punto. Su Elemento es el Fuego, ya que el Sol es una gran bola de candela. Los rayos del Sol calientan y animan la vida, pero en alta intensidad producen incendios, erupciones volcánicas, fuego. El fuego licua los minerales y permite crear y dar forma a los metales, por eso el Sol rige el trabajo y los metales, las forjas y fábricas, el oro y el hierro, las herramientas y máquinas que, a su vez, pertenecen a Sarabanda.

Como Sarabanda controla los metales, sus elementos básicos son el Fuego y la Tierra, y sus planetas, el Sol y Marte, el tercer día de la semana y antiquísimo dios de la guerra. Las armas son herramientas. Un mbele -cuchillo, machete- sirve para matar y destruir, pero también para cortar y construir; de igual forma, Sarabanda es mpungu de violencia, guerra y destrucción, pero también de trabajo, justicia y creación, como mismo el Sol es capaz de dar vida y de quitarla, según la intensidad o la cercanía de sus rayos.

Y así sucesivamente. Cada elemento que aparezca en nuestras visiones o que salga por nuestra boca al manipular una mpaka vititi mensu, puede ser asociado a determinados elementos y mpungus que regirán las consultas y obras que se lleven a cabo para solucionar el caso por el que se pregunta o en el que se esté trabajando. No basta ser médium o poseer dones extrasensoriales para ser un buen ngangulero, también es importante conocer los símbolos y sus correspondencias con los diversos mpungus y factores de la brujería. Las visiones son confusas y se pierde gran parte de los mensajes, como en los sueños, que al despertar casi no recordamos nada, por eso, mientras más símbolos y correspondencias domine el practicante, más posibilidades tendrá de hacer una lectura acertada a partir de cualquier color, número, figura, etc, que logre retener en su memoria.



miércoles, 8 de junio de 2016

Kalunga Siete Legua: Madre de Agua por camino de Sarabanda


Esta prenda la monté recientemente para una ahijada que vive en New York. Es un fundamento de Kalunga o Madre de Agua, Siete Legua; es decir, por nsila o camino de Sarabanda. En Kimbisa las mujeres reciben fundamentos femeninos( Kalunga, Chola Wengue, Mariwanga, Ngonda, etc ), aunque se monten por camino o ascendente de mpungus masculinos( Sarabanda, Siete Rayos, Lucero, Kobayende, Tiembla Tierra, Cabo Ronda, Brazo Fuerte, etc ), como en este caso. Las Madres o yayis kimbisa no reciben prendas de hombre, como Sarabanda, sino que reciben fundamentos de su mpungu de cabecera, cruzado con el mpungu de su camino, que generalmente es masculino( compensación cósmica ). Por eso esta ahijada recibe una Madre de Agua por camino de Sarabanda montada en cazuela de barro, en vez de un Sarabanda montado en caldero de hierro, como reciben los Padres kimbiseros.



Por su parte, los Padres o tatas kimbisa no reciben fundamentos puros de mpungus femeninos( aunque pueden montarlos para sus ahijadas ), solo prendas menores, como mpakas, muñecas, calabazas, etc. De esa forma, brujos y brujas pueden trabajar con la energía de todos los mpungus, aunque sean de polos opuestos. Esta Kalunga Siete Legua no tiene nada que envidiarle a un Sarabanda puro.

Saludos a todos y que Nsambi y Madre de Agua acutaren.