jueves, 18 de agosto de 2011

PACTOS CON EL DIABLO Y CON LOS KARIRES DEL PALO MONTE

Últimamente me escribe mucha gente preguntando sobre los pactos con el Diablo, por eso voy a dedicar esta entrada a ese tema tan controvertido.

Los pactos con el Diablo y otros demonios y entidades oscuras, como los Karires del Palo Monte, existen desde la antiguedad. Se sabe que en Babilonia, Caldea, Grecia y en el Antiguo Egipto ya se usaban fórmulas mágicas para contactar con las fuerzas oscuras y obtener sus favores a cambio de diferentes tipos de sacrificios y promesas que la persona debía cumplir. Estos conocimientos pasaron a los judíos durante su estancia en Egipto y se fueron mezclando y transformando con sus propias creencias a lo largo de los años. Uno de los tratados mágicos más importantes dónde se trata el tema de los pactos y tratos con demonios es el famoso grimorio La Clavícula de Salomón, escrito por Salomón, rey de Israel, como herencia mágica para su hijo Roboam, rey de Judá. Pese a la gran devoción de los judíos por Dios y sus leyes, es evidente que los grandes hombres de ese pueblo, como Moisés y Aharon -La Mónada o Libro Octavo de Moisés- fueron también poderosos magos y brujos que no dudaron en echar mano de las prácticas más oscuras para liberar a su pueblo de diferentes opresores y cimentar su propio poder. Al parecer, el judaísmo siempre tuvo dos caras: una pública, moralista y respetuosa de Dios para el pueblo, y otra secreta y oscura a la que solo tenían acceso los reyes, patriarcas y grandes sacerdotes.

Esta doble moral religiosa también podemos verla en el catolicismo. Los más trascendentes tratados mágicos del medioevo, como El Libro De San Cipriano, el santo-mago, fueron escritos por monjes y sacerdotes cristianos. Mientras la Santa Iglesia se dedicaba públicamente a perseguir brujas, magos y alquimistas tachándoles de herejes y adoradores del Diablo, secretamente, en el interior de sus monasterios y abadías, sus monjes se dedicaban al estudio y práctica de las artes arcanas con el fin de obtener mayores riquezas y poderes terrenales. Recopilaban y atesoraban todos los libros mágicos y solo ellos podían aprender a leer y a escribir. Sabían que el conocimiento es poder y se aseguraban de que nadie, salvo los suyos, pudieran acceder a él.



San Luis Beltrán
Otro caso lo tenemos en la figura de San Luis Beltrán, sacerdote y santo católico, famoso por su sus asombrosas curaciones y milagros; que eran fruto de su oculta pasión por el privilegiado estudio de las artes esotéricas; el cual fue elegido en el siglo XIX por Andrés Petit, célebre brujo afrocubano del siglo XIX, como Guía Espiritual de la Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje; orden religiosa que fundó y que, como todos sabemos, tenía muy poco de cristiana y sí mucho de brujería africana, espiritismo y magia europea.

En las antiguas culturas mesopotámicas, griegas, egipcias, romanas, hinduistas, shamánicas, taoístas, australianas, precolombinas y, por su puesto, en las africanas, tanto las divinidades benignas como las malignas son aceptadas como elementos imprescindibles de la realidad, de la naturaleza humana y del equilibrio universal, y empleadas sin prejuicios según las circunstancias y necesidades.

Torturas de la Santa
Inquisición

Muerte en la Hoguera


Patipembas: firmas o dibujos
del Palo Monte
En las antiguas religiones mágicas africanas, como las practicadas por las culturas Yoruba, Arará y Bantú, de las que se originaron las actuales reglas afrocubanas y afroamericanas, como la Regla de Ocha o santería, el Palo Monte y el Vudú, no existía el concepto moralista del bien y del mal, solo la dualidad entre los polos positivo y negativo que componen la realidad; lo creativo y lo destructivo, el agua y el fuego, la luz y la sombra, el día y la noche; como fuerzas opuestas que se complementan para sostener la vida. 

Hasta los científicos saben que toda energía tiene dos polos, uno positivo y otro negativo y que ambos son imprescindibles para la existencia. Si no existiera la enfermedad, el deterioro y la muerte, la vida sería imposible, porque sin muertos no habría abono para las plantas; que son las que fabrican el oxígeno y los frutos necesarios para la vida. Si nadie muriera, no quedaría espacio ni recursos en el mundo para los jóvenes y, por tanto, la humanidad no podría evolucionar y colapsaría.

Pacto entre un demonio
y un obispo católico.
En el inicio de la existencia, momento al que los científicos llaman Big Bang o gran explosión, la energía primigenia o Dios Creador, a la que los bakongos y paleros llamamos Nsambi, despertó del infinito sueño de la Nada y sintió una gran soledad y tristeza en medio de tanto vacío y oscuridad. Por esa causa deseó con todas sus fuerzas tener compañía y para lograrlo se dividió en incontables fragmentos y dotó a cada uno de libre albedrío y parte de su poder. Esos primeros seres o ángeles  fueron los Karires, los encargados de crear las estrellas y galaxias que iluminan el universo; la Gran Obra de Dios. 

A lo que las tradiciones judeocristiana y musulmana llaman diablos o demonios, no son realmente ángeles que se rebelaron contra Dios y que fueron castigados por éste, sino Karires de polaridad negativa; fuerzas destructoras que existen en la naturaleza para moldearla con el fuego divino, fundiendo el plasma original y entrechocando violentamente las partículas resultantes para obtener materia y nuevas sustancias; de igual forma que los herreros funden los minerales para obtener metales y luego los golpean sin piedad con sus martillos hasta sacarles formas de herramientas, armas y utensilios. Los Karires no son malos ni buenos y su energía divina permanece en las estrellas y planetas y puede ser invocada y empleada por los humanos, tanto para hacer el mal como para hacer el bien.

Les explico esto para que entiendan porqué, pese a que las religiones judeo cristiana y musulmana afirman que el uso y trato con fuerzas destructoras es pecado y condena el alma, tantas personas siguen practicando las artes esotéricas desde el inicio de los tiempos hasta nuestros días. La razón es que, en realidad, no existe el pecado ni la condena del alma fuera de la imaginación humana y se pueden usar esas fuerzas sin mayor peligro que el que puede tener usar el fuego o la electricidad. Si se toman las medidas convenientes y se conoce a fondo la naturaleza de estas fuerzas, se puede hacer uso de ellas sin peligro para nosotros.

En el Palo Monte afrocubano, como en el Vudú afrohaitíano, se practican desde siempre los pactos con fuerzas oscuras o karires, sin que por ello el alma de sus practicantes se consuma en el infierno. El propio Rayamiento -ritual de iniciación en el Palo Monte- es un pacto con fuerzas del más allá, y para montar una Nganga o Nkisi hay que ir al cementerio y hacer un trato con el espíritu de un difunto. Ambas cosas constituyen pactos con fuerzas oscuras de la naturaleza, pero no por ello menos divinas. Para sobrevivir en el mundo hay que echar mano tanto de las fuerzas positivas, como de las negativas. Por medio de las primeras podemos sanar, curar, armonizar, aplacar, despojar, abrir caminos, etc; y por medio de las segundas podemos protegernos de nuestros enemigos y transformar la realidad a nuestro favor; al igual que hacen los animales cuando emplean sus garras y colmillos para cazar o defenderse.

En los pactos con Karires; como Ndoki, Lugambé, Kadiampemba y Lukankasi, que son los más recurridos en el Palo Monte; no se entrega el alma como pago a cambio de su favores. El pago se hace con ofrendas de sangre humana. Estos pactos no los puede realizar cualquier persona. Únicamente un verdadero brujo, con el poder y la experiencia necesarios para manejar a un Karire sin detrimento para su vida, puede llevarlos a cabo.

Es imprescindible trazar círculos protectores entorno al brujo y a las personas que quieren realizar un pacto, y fuera de los círculos las patipembas -firmas o dibujos simbólicos- que identifican a los Karires que se desea invocar y las correspondientes al tipo de pacto que se desea sellar -existen distintos tipo de pactos para obtener fama, fortuna, magnetismo y potencia sexual, poder político o militar, burlar a la muerte, sabiduría, etc- para ejecutar el ritual con éxito y seguridad.

También es necesario quemar una mezcla de yerbas, palos y otras sustancias secretas para que el humo resultante, abundante y espeso, sirva de cuerpo o vehículo para que la entidad invocada pueda manifestarse; ya que los Karires son entidades demasiado poderosas y no pueden “montar” -posesión o trance mediúmnico- a una persona sin peligro para su vida, como hacen los espíritus de difuntos, Nkisis y Mpungus.

Cuando el Karire invocado "baja", el humo cobra formas antropomórficas que recuerdan a seres medio humanos, medio animales -de ahí las populares imágenes del Diablo y otros demonios como seres con partes humanas y de becerros, murciélagos, serpientes y otras bestias- que se agitan dentro del círculo, desprendiendo intensos olores y cambiando drásticamente la temperatura, de manera sobrenatural.

Cuando el brujo ve estas formas, por las que identifica a la entidad correcta, comienza a hablarle a al Karire mediante palabras y fórmulas mágicas que también se atesoran con sumo secreto. A su vez, el Karire manifestado responde al brujo con una voz torpe y ruda que éste escucha dentro de su cabeza; ya que el humo, a diferencia del cuerpo de un médium, no posee cuerdas vocales con las que emitir sonidos perceptibles por el oído humano.

Mago en un círculo
mágico tratando con
un demonio.
A los Karires les encanta la menga -sangre humana- o, mejor dicho, la energía vital que ésta contiene; ya que es la sustancia espiritual más sofisticada de toda la Creación de Nsambi; y por esa razón es imprescindible ofrendarles unas cuantas gotas, al menos, para conseguir su favor. Sin embargo, para realizar un pacto colectivo, que beneficie a muchas personas a la vez; como los pactos para proteger a un pueblo entero, ganar una guerra, alejar plagas, curar epidemias, hacer llover, dar buenas cosechas, etc; que se realizaban en la prehistoria y en la antiguedad; resulta perentorio el sacrificio de una o más vidas humanas. Esa es la razón por la que la mayoría de las víctimas de dichos holocaustos se ofrecían voluntariamente o aceptaban su destino con sumisión, porque sabían que su sacrificio era por el bien de todo su pueblo.

Hoy en día, con los avances científicos y tecnológicos de que disponemos, ya no es preciso buscar ayuda espiritual para conseguir buenas cosechas y curar epidemias, y por eso los sacrificios humanos han desaparecido casi por completo; pero aún continuamos ofrendando un poco de nuestra sangre para negociar pactos individuales con los Karires.

Sacrificio humano azteca
El pago en sangre que se ofrece a los Karires como Lugambé, Lukankasi y Kadiampemba por un pacto individual para convertirse en una persona rica, famosa, exitosa, poderosa, con un gran atractivo sexual o una larga vida, debe repetirse cada año en la misma fecha, hasta que la persona muera o el brujo desactive el pacto con la debida ceremonia. En caso de que el favorecido incumpla el trato y no alimente a tiempo al Karire, éste se cobrará la deuda de sangre como estime conveniente; provocando sangrientos accidentes, crímenes o suicidios de un familiar o ser querido del pactante; como recordatorio de los términos del trato. Pero mientras la persona cumpla su parte del pacto no tiene nada que temer y, por el contrario, contará con la protección y apoyo del Karire; especialmente en lo referente al deseo pactado.

Si el deseo solicitado es escapar de la muerte por una enfermedad incurable como el cáncer, por ejemplo, el enfermo comenzará a sentirse mejor a las dos o tres semanas de activado el pacto y en pocos meses se habrá recuperado por completo; aunque los médicos hayan dado su caso por perdido. Si el pacto es de Fortuna, se empezarán a notar resultados desde los primeros días y las ganancias irán aumentando exponencialmente, siempre que la persona apueste o invierta su dinero. Mientras más se esfuerce en ganar dinero más rápido crecerá su fortuna, y en dos o tres años será alguien realmente rico. Lo mismo ocurre con los pactos de fama, éxito y poder. Si el individuo no hace nada el Karire poco podrá ayudarle, pero si se centra y afana en su trabajo u objetivo los resultados no se harán esperar mucho. Las personas que gozan de una suerte sorprendente y se convierten  en poco tiempo en millonarios, estrellas famosas, políticos de gran popularidad, campeones deportivos o generales imbatibles, a menudo es porque han cerrado un pacto con un Karire.

Cuando los Karires aceptan a una persona, ésta puede realizar cuantos pactos desee. Incluso se pueden sellar pactos a distancia cuando el sujeto se encuentra lejos del brujo, ya que éste puede cerrar el pacto con el Karire en su nombre y enviárselo guardado en una mpaka -cuerno de cabra, toro, buey, etc; que contiene una carga mágica- para que se active al recibirlo. 

El único pacto que es incompatible con otros es el pacto de sabiduría o poder mágico. Si una persona hace este pacto no puede realizar ningún otro después, y si ya ha realizado un pacto de fortuna, amor, fama, etc; con anterioridad, los Karires no le permitirán llevar a cabo el pacto de sabiduría. Ese es el precio del conocimiento mágico.

viernes, 5 de agosto de 2011

SACRIFICIOS HUMANOS Y GENEALOGÍA DEL PALO MONTE

Hola amigos, aquí les traigo unas fotos de una mpaka de Tiembla Tierra; un makuto hecho con un colmillo de marfil cargado, para protección contra accidentes, enfermedades contagiosas, peleas, atentados y problemas legales o con la justicia y de tres obras, cuya naturaleza no debo decir, pero que ya podrán imaginarse. También quiero explicarles cómo funciona la herencia o genealogía de las prendas en el Palo Monte y hacer un poco de historia.


Makuto, resguardo confeccionado a partir de un
colmillo de marfil con carga mágica en su interior.
La mpaka no es una mpaka vititi mensu, es decir, que no es de las que lleva un espejo para "ver", sino que es una mpaka cargada y consagrada según tratado de Tiembla Tierra. Esta mpaka protege a su dueño y le sirve para realizar algunos trabajos de defensa y para abrir caminos. Con el tiempo, si esta persona, cuyo mpungu de cabecera es Tiembla Tierra, decide recibir una prenda mayor( nganga ) de este mpungu, dicha prenda nacerá a partir de esta mpaka, que lleva rastro de mi propia prenda de Tiembla Tierra, de mi Nganga Sarabanda y, por supuesto, de mi nfumbe.


Mpaka de Tiembla Tierra


Para los que no lo saben, les explico que el Palo Monte funciona como un árbol: Las prendas y ngangas de un Tata o Padre( brujo, sacerdote de Palo Monte ) nacen de las prendas y ngangas de su padrino. Al confeccionarlas, el padrino toma rastro de su prenda, su Sarabanda, por ejemplo, y de su nfumbe( muerto que habita la nganga, con el cual el brujo tiene un pacto de mutua colaboración ) y los introduce en la mpaka( si el ahijado es solo ngueyo, es decir que solo está rayado, iniciado, pero aún no está consagrado como Tata o Padre ) o prenda nueva( si el ahijado es un ngueyo recién consagrado como Tata o Padre ) de su ahijado, junto con las diferentes tierras, semillas, fragmentos de animales, huesos, minerales y demás elementos correspondientes al mpungu en cuestión, en este ejemplo, Sarabanda. A estas prendas menores( generalmente se trata de makutos y mpakas, pero también pueden montarse en calabazas, güiros, fetiches, etc ) y prendas mayores( ngangas, prendas de mayor tamaño que se montan en calderos de hierro, cazuelas y recipientes de barro, fundamentalmente. Antiguamente se montaban en güiras y sacos que se colgaban de los árboles o del techo. En cietas zonas de África se montan algunas prendas, como Sarabanda, bajo tierra, con una boca de piedra o cemento en la superficie, por la que se le alimenta con la menga de los animales y otras ofrendas ) se les llama "gajos", porque son como gajos del árbol madre o Tronco de Fundamento( nganga principal y más antigua ) que se arrancan y se trasplantan para que brote una prenda nueva. Estos gajos nacen generalmente como mpakas y luego van creciendo, a la par que evoluciona el ngueyo, hasta trasplantarse a un caldero o cazuela y convertirse en prendas mayores. De esta forma cada nueva prenda es hija de la prenda correspondiente de su padrino, a la que se llama Fundamento y esa es una de las razones por la que se les llama ahijados a los ngueyos y padrinos a los brujos, porque nacen de sus prendas y de sus enseñanzas.

Obra 1

Las prendas no pueden revirarse( atacar ) contra las prendas que le dieron vida, porque su poder está basado en el de esas prendas, por eso los paleros no pueden hacer brujería contra sus padrinos con las prendas que han nacido de las suyas. Para que un palero pueda combatir contra su padrino( lo cual es tan feo como que un hijo ataque a su padre, pero a veces sucede ) tiene que usar una prenda que no haya nacido del fundamento de su padrino. Para ello debe pedirle a otro brujo que le monte una nganga o montar un nuevo fundamento, es decir, crear un nuevo tronco que no descienda de ninguna otra nganga. Claro que para montar un nuevo fundamento hace falta mucho conocimiento y poder, algo que supieron hacer los esclavos congos que llevaron los españoles a Cuba, pero que pocos paleros modernos saben hacer.



Obra 2

Los antiguos esclavos congos que llegaron a Cuba en tiempos de la colonia, lo hicieron sin sus fundamentos, por eso tuvieron que montar nuevos fundamentos, nuevos troncos criollos de los que nacieron todas las diferentes ramas y troncos del Palo Monte cubano hasta nuestros días. Aquellos esclavos tuvieron que convertirse en cimarrones y escapar al monte para poder montar estos nuevos fundamentos, ya que para montar un fundamento o tronco nuevo es necesario sacrificar una vida humana, como sucedió en África con Mambe, para fundamentar el primer Nkisi de la brujería conga o aprovechar el cadáver o parte del cadáver( principalmente la kriyumba, cráneo )de un hermano o hermana recién asesinados( algunos de los principales fundamentos originales montados por cimarrones congos están hechos a partir de la kriyumba de otros cimarrones muertos en combate durante las guerras independentistas contra España ) para consagrar un nuevo nkisi. Algunos fundamentos importantes de Cuba están montados a partir del sacrificio( secuestro y asesinato ritual o muerte en una pele por la mano del brujo congo en cuestión ) de indígenas( taínos y guanajatabeyes que aún existían en la Isla durante la colonia. Hoy en día casi no quedan descendientes de indios en Cuba porque fueron aniquilados por la colonización ) y de asiáticos.

Según los viejos brujos congos asentados en Cuba durante la esclavitud, la kriyumba( cráneo ) de chino( asiáticos, fundamentalmente chinos que emigraron a Cuba en el siglo XVIII y XIX como mano de obra barata para la construcción de los ferrocarriles de la industria azucarera ) y la de indio, eran las mejores para montar un Nkisi, por el alto nivel espiritual de sus razas.



Les aclaro que para montar una prenda que es gajo de un fundamento, como la mayoría delas ngangas modernas,, siempre es necesario, además del rastro del nfumbe de dicho fundamento, ir a Campo Finda( cementerio ) y sellar pacto con un muerto reciente; pero para fundamentar un tronco nuevo, un nuevo Nkisi o Fundamento, es imprescindible el sacrificio de una persona. La diferencia, para que quede más claro, es que para montar una prenda gajo de otra, solo es necesario llevarse parte del cadáver de alguien que ya está muerto y enterrado recientemente, pero para montar un fundamento nuevo, que no es gajo ni hijo de nadie, hay que que tomar el cadáver en el mismo momento de su muerte, antes de ser enterrado, y si puede ser sacrificado por la mano del mismo brujo, mejor. Los fundamentos más fuerte son aquellos que han recibido la sangre del nfumbe, además de sus huesos, en su confección.



Por estas razones, es obvio que actualmente es muy difícil montar un fundamento nuevo, ya que la vida de las personas es mucho más cara que antiguamente y hay que correr muchos peligros con la policía para llevar a cabo estos sacrificios que hoy en día constituyen verdaderos crímenes. Sin embargo, han habido ciertas circunstancias durante el siglo XX que permitieron a algunos brujos cubanos crear nuevos fundamentos. Me refiero a la guerra de guerrillas contra los soldados de Fulgencio Batista, el gobernante anterior a Fidel Castro, en los años 50 y, posteriormente, a las guerras en Angola y Etiopía, donde participaron soldados cubanos. Algunos brujos cubanos que participaron en estas contiendas aprovecharon la oportunidad para hacerse con la cabeza de algunos de sus enemigos, con el objetivo de montar nuevos fundamentos al volver a Cuba. También existen, aunque en menor medida, brujos relacionados con el crimen y los bajos fondos de Cuba, que han montado nuevos fundamentos con la sangre y cabeza de personas asesinadas en peleas y ajustes de cuentas, pero estos casos, dada la gravedad de su naturaleza, son secretos muy bien guardados y su referencia es muchas veces mítica.


Obra 3
Incluso, durante la colonia y la república( antes del 59 ), se conocen casos documentados por la policía y algunos especialistas, de sacrificios de niños para montar determinados nkisis, como Cuatro Vientos y Lucero, o para ejecutar ciertas "obras"( trabajos de brujería ) para alargar la vida de un individuo o conceder juventud y fertilidad a personas de edad avanzada. La mayoría de los paleros modernos somos personas muy diferentes de aquellos brujos antiguos, esclavos, cimarrones, mambíses, analfabetos y oprimidos, con un gran poder y conocimiento, pero semi salvajes y violentos, y por ello no practicamos, ni apoyamos, aquellas prácticas sangrientas que ya no tienen cabida en las sociedades modernas. Personalmente repudio todo tipo de crímenes premeditados, con objetivos mágicos o por el motivo que sea, pero debo admitir que si un día tengo la desventura de verme envuelto en una pelea de la cual saliera muerto mi enemigo, sin dudarlo un instante aprovecharía la oportunidad para crear un nuevo tronco.

La importancia de poder montar un tronco nuevo no es por poder revirarse contra el padrino, lo cual, como ya he dicho antes, es algo muy feo y deshonroso para cualquier casa. La verdadera importancia de poder crear y consagrar un nuevo fundamento es que sin fundamentos nuevos no hay ramas nuevas y sin ramas nuevas no hay evolución. Cada una de las ramas, como Briyumba, Mayombe, Kimbisa, Malongo y Kimbisa del Santo Cristo, derivan de unos pocos Fundamentos originales. Como estos fundamentos no cambian, dichas ramas del Palo Monte se mantienen inmutables en su culto, sin posibilidad de absorber nuevos conocimientos y prácticas producto de la experimentación y el contacto con otras culturas y disciplinas mágico-religiosas. Si un palero, hoy en día, quisiera fundar una nueva rama del Palo Monte, con características nuevas y diferentes, tendría que hacer como Andrés Petit, fundador en el siglo XIX de la Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje, que tuvo que crear un nuevo Nkisi, para fundamentar el nuevo tronco; solo así pudo incluir en los ritos paleros elementos hasta entonces inéditos en la palería, como el crucifijo, las oraciones católicas, Kunankisi( el Espíritu Santo ), el espiritismo de Allan Kardec y otros secretos y formas extraídos de la secta Abakuá y de la Francmasonería.


                                ¡KIMBISA QUIEN VENCE! 

domingo, 3 de julio de 2011

SARABANDA Y CUATRO VIENTOS

Aquí les traigo algunas fotos de un par de prendas que monté recientemente para dos de mis ahijados. El caldero es un Sarabanda pequeño, recién nacido, que irá creciendo con el tiempo, según se vaya desarrollando su dueño. De momento es solo una prenda espiritual; de su dueño depende llegar a convertirse en nkisi algún día. Y el güiro colgando es un Cuatro Vientos muy especial, dedicado a dirigir a los espíritus de su dueño y ayudar a los mpungus y demás fuerzas a orientarse en el espacio para que siempre puedan acudir cuando se les llama y encontrar el rastro de los objetivos encomendados.











domingo, 12 de junio de 2011

MUÑECOS VUDU Y FETICHES DE PALO MONTE PARA AMARRAR, DAÑAR Y CONTROLAR A DISTANCIA

Figura de magia negra de la antigua Grecia, conservada
en el Museo del Louvre, en Paris.
Navegando por Internet, a menudo me encuentro con fotos de supuestos muñecos vudú que más bien parecen simples muñecas de trapo o alfileteros. A mi me causan risa, pero supongo que mucha gente que no conoce el verdadero vudú, palo monte y la brujería afroamericana, en general, resultan engañadas con estas imágenes y contratan los servicios de falsos brujos y estafadores que se aprovechan del desconocimiento que existe sobre estas prácticas mágicas. Por eso quiero dedicar este post a comentar un poco el tema, para que los menos entendidos puedan aprender a diferenciar lo verdadero de lo falso y así evitar que sean estafados por personas sin escrúpulos.


Estas seis imágenes son ejemplos de los
diversos tipos de falsos muñecos de Vudú
que abundan en Internet.


Se les puede identificar por su sencillez y aspecto
pueril, la ausencia de elementos simbólicos de
alguna religión o tipo de magia que los caracterice
y, en general, porque parecen simples alfileteros.

Lo primero que debo decir es que el uso de muñecos o fetiches para amarrar, dañar o controlar a personas a distancia, no es algo exclusivo del Vudú, sino que aparece en todas las formas de brujería afroamericanas y en  muchas de las formas de chamanismo y magia, tanto occidentales, como asiáticas y de otras culturas. Está comprobado que en Mesopotamia y en la antigua Grecia, Roma y Egipto, ya se utilizaban diferentes métodos de magia negra, entre ellos el uso de figuras de arcilla a las que clavaban agujas de metal para dañar desde lejos.

Nkuyo africano de la
cultura bantú.
De África nos viene, a los cubanos, dominicanos, puertorriqueños, venezolanos y brasileros, principalmente,  la costumbre de crear figuras tridimensionales antropomórficas para diversos usos de índole espiritual, entre ellos el de actuar sobre una persona precisa a distancia. Pero no debemos confundir esos fetiches con los Nkuyos, Chicherekús y Kini Kinis de la cultura bantú y yoruba africana y del Palo Monte, la Santería, el candomblé y la Kimbanda americanos. Estas figuras representan a deidades, fuerzas y espíritus, no a individuos vivos y suelen ser de mayor tamaño y estar realizados en madera, para que perduren y no en tela o materiales frágiles como los fetiches del Vudú, cuyo uso y función son solo temporales.

Básicamente, el Vudú es el resultado del sincretismo que se produjo en Haití entre la magia yoruba( Ocha o santería ), la magia bantú o conga( palo monte ) y la magia clásica europea. El resultado es muy parecido a la Kimbanda de Brasil y al Palo Monte Kimbiza de Cuba, el cual aúna elementos del palo monte, la santería, el espiritismo y la magia occidental. De hecho la regla Kimbiza cubana tiene cierta influencia haitiana en sus orígenes. Lo se, no solo porque he investigado sobre el tema, sino porque lo he visto con mis propios ojos en Cuba. En la década de los años 40 del pasado siglo, muchos haitianos emigraron a Cuba huyendo de la situación política de su país y se asentaron en algunas zonas de la parte oriental de la isla. Todavía hoy en día se pueden encontrar familias de descendientes de haitianos en Cuba, que practican el Vudú tal y como se hacía en Haití a mediados del siglo XX.

Fetiches africanos de Bohicon, Benin. Tallas
en madera con forma humana para ser usadas
en trabajos de brujería.
Fetiche de Vudú haitíano, realizado a
partir de un muñeco de juguete.




Tanto en el Vudú, como en el Palo Monte Kimbiza, el uso de muñecos o fetiches para "trabajar" a personas específicas a distancia, se basa en los principios mágicos universales que plantean que "la parte es igual al todo" y que "la imagen de una persona es parte de la persona". Es decir, que, al igual que podemos usar el nombre, cabellos, uñas, prendas sudadas, etc, también podemos aprovechar la imagen de una persona para actuar mágicamente sobre esta. Y si mezclamos el nombre y/o uñas, cabellos, sangre o prendas sudadas con la imagen de la persona, el efecto y precisión de la magia es aún mayor.

Fetiche de Vudú de New Orleans. El
Vudú haitiano emigro a Estados Unidos
a principios del siglo XIX y hechó
raíces en New Orleans.
 Muñeca de brujería del Congo.
Ver el parecido con algunos
fetiches del Vudú haitiano.


La fabricación de estos fetiches consiste en rellenar un muñeco de trapo, plástico u otro material, con el nombre de la persona( y si tenemos pelos, uñas, prendas, etc, también las metemos dentro ) y pequeños trozos de palos, yerbas, fragmentos de animales o huesos humanos, tierras, semillas y otras sustancias correspondientes a los mpungus, espíritus y demás fuerzas implicados en dicho "trabajo", según sea la naturaleza de este( amarre, daño, control ).


Obra de Palo Monte para causar
la muerte de una mujer.
Dentro del ataúd va colocado
un fetiche con forma humana. 
Los alfileres se usan para representar la acción deseada sobre determinadas zonas simbólicas del cuerpo del muñeco. Es decir, que no solo se usan los alfileres para representar el daño; también pueden significar amor, deseo, atracción, control mental, etc. Para ello, los kimbiza ensartamos cuentas de colores en los alfileres, correspondientes a los mpungus y fuerzas que se ocupan del trabajo, según el carácter del mismo. Los colores de Chola Wengue( Oshún ) suelen usarse para amarrar a un hombre; los de Siete Rayos( Shangó ) para amarrar a una mujer o castigar a un enemigo; los de Kobayende( Babalú Ayé, San Lázaro ) se emplean para enfermar o curar; los de Tiembla Tierra( Obbatalá ) para enloquecer, tranquilizar o dominar mentalmente; los de Zarabanda( Oggún o Los Guerreros ) para castigar o matar; los de Centella Ndoki( Oyá ) para enloquecer, enfermar, dañar o matar, etc. Como habrán podido apreciar, no solo se usan los muñecos en la magia para amarrar o dañar, también pueden usarse para sanar, aunque no es lo más habitual.

                                    Fetiche Kimbiza para amarre de amor. Trece imágenes.




También las zonas donde se clavan los alfileres tienen diversos significados, según el tipo de trabajo. Un alfiler en un ojo puede simbolizar un daño o enfermedad en ese ojo en específico o en la vista, en general, si las cuentas pertenecen a Kobayende, por ejemplo; pero también pueden significar que se desea que la persona no mire a otras mujeres, si las cuentas son de Chola Wengue, por ejemplo. De igual forma el corazón puede significar amor o vitalidad, vida; los órganos sexuales pueden simbolizar deseo, lujuria, impotencia, infertilidad, vitalidad, enfermedades venéreas, etc y así sucesivamente, con cada parte del cuerpo humano.





Es muy importante que el fetiche represente claramente el sexo de la persona sobre la que se trabaja, por esa razón los kimbizas preferimos los muñecos plásticos de juguete, ya que tienen muchos detalles: cabello, ojos, oídos, boca, sexo, extremidades, dedos, e incluso el color de piel y rasgos de determinados tipos de raza. Hoy en día se pueden encontrar muñecos rubios, pelirrojos, castaños, morenos, mulatos, negros, asiáticos y también de diferentes edades, aunque eso no es tan importante. Si contamos con el nombre completo, la fecha de nacimiento y cabellos, fotos, uñas o prendas de la persona, no es necesario que el muñeco tenga muchos detalles; pero si solo tenemos el nombre y/o la fecha de nacimiento, entonces es preferible que busquemos un muñeco lo más parecido posible a la persona. También se puede pintar, modificar y/o vestir al muñeco para que se parezca aún más a dicha persona.


Antes de confeccionar el fetiche, se consulta con la Nganga para saber si el trabajo es posible y cual es su camino: las fuerzas o mpungus que se harán cargo del trabajo. Muchas veces sucede que un amarre de amor, envés de ser reclamado por Chola Wengue, hay que realizarlo por mediación del mpungu o nfuiri de cabecera de la persona que encarga el trabajo. Lo mismo sucede alrevés: un trabajo para dañar o desbaratar puede ser reclamado por Tiembla Tierra o por Ngurufinda( Osaín ), aunque aparentemente sean fuerzas que no tienen mucho que ver con el carácter del trabajo. En realidad todos los mpungus tienen poder para llevar a cabo casi cualquier tipo de trabajo, aunque no sea de su "especialidad". Todo depende de lo que salga en el registro( consulta ).





Una vez montado( fabricado ) el fetiche, se procede a realizar el ritual de activación, teniendo en cuenta el camino y las circunstancias del trabajo. Si la persona que encarga el trabajo puede estar presente en el ritual, la activación es sencilla; pero si se encuentra lejos hay que hacer un ritual de pre-activación y luego enviárselo por correo con instrucciones precisas para que termine de activarlo. Como verán, la influencia física de la persona que encarga el trabajo es muy importante para el éxito del trabajo, aunque también se puede prescindir de ella si las circunstancias no lo permiten y el brujo en cuestión tiene el poder suficiente para activar el trabajo por si solo. La razón es que la persona que encarga el trabajo debe "jugar" con el muñeco, tocarlo, hablarle, para transmitirle la intensidad y naturaleza de sus sentimientos al muñeco y de esa forma fortalecer el trabajo. Si el muñeco es para amarrar o atraer a un hombre, la mujer o el homosexual que lo desea debe jugar cariñosamente con el muñeco, besarlo, abrazarlo, dormir con él o incluso pasarlo por su sexo o masturbarse en contacto con este. Si el muñeco es para dañar o castigar a una persona, hay que maltratar a muñeco y gritarle todo nuestro odio y rabia. Esa es la razón básica del origen de estos fetiches: son muñecos para que la persona vuelque sobre ellos todos sus sentimientos. La magia es un juego de adultos y estos fetiches son muñecas de ese juego mágico.




En el ritual de activación o pre-activación, se traza la mpemba( firma o trazo mágico que se realiza con tiza, yeso o arcilla )correspondiente al trabajo y a las fuerzas implicadas en él, frente a la Nganga y se coloca el muñeco dentro de un caldero o plato sobre la mpemba. Se hacen las correspondientes invocaciones y rezos y se van clavando los alfileres, a la vez que se va diciendo todo lo que deseamos que le suceda a la persona sobre la que se quiere actuar. Demás está decir que hay que pronunciar en voz alta el nombre y apellidos, tanto de la persona sobre la que se quiere actuar, como de la que encarga el trabajo. Según el camino del trabajo, hay que hacer determinadas ofrendas, que pueden ser, desde aguardiente, humo de tabaco, yerbas, flores, perfumes y otras sustancias, hasta sacrificios de animales.

El fetiche que les muestro en las fotos( fetiche kimbiza ) corresponde a un amarre de amor que realicé recientemente por encargo de una ahijada mía. Como pueden apreciar, los alfileres llevan cuentas de Chola Wengue( en Kimbiza usamos combinaciones de colores muy parecidas a las de la santería. En este caso los colores son los mismos de la orisha Oshún y también se incluye una cuenta roja para simbolizar la presencia y ayuda de Nkuyo-Eleggua en este trabajo en específico  ) y están clavados en un ojo, para que no mire a ninguna otra mujer; en el corazón, para que sienta amor por ella; y en el sexo, para que la desee con fuerza y solo a ella. En algunas fotos podrán ver el fetiche en un caldero, impregnado con las yerbas, aguardiente y otras sustancias que utilicé en su consagración y pre-activación.

Claro que estos procedimientos de montaje y consagración varían según el tipo y rama de brujería que se emplee para realizar un fetiche. Los fetiches del vudú no son iguales a los del palo monte y dentro del palo monte hay variaciones significativas en dependencia de la rama( Mayombe, Briyumba, Kimbiza, etc ), de la casa( templo, familia ) y del brujo en específico que lo lleve a cabo. Pero en cualquier caso, el montaje de un fetiche es un proceso complejo, que solo puede realizar con éxito un verdadero iniciado con experiencia y cuyo resultado o apariencia dista mucho de un simple muñeco de trapo o de un alfiletero con forma humana, como cree la mayoría de la gente. Espero que esta explicación sirva a los lectores a conocer un poco más este apasionante tema y les ayude a diferenciar  entre muñecos-estafa y los verdaderos fetiches de brujería.