viernes, 30 de mayo de 2014

DIMAMANGA: La Escritura de Firmas o Patipembas

Uno de los aspectos del Palo Monte que más interés y controversia provoca en el mundillo de la brujería afrocubana es el asunto de las firmas o patipembas, esos dibujos que se trazan en el suelo del nso nkisi ( cuarto o estancia donde se guardan las prendas y fetiches donde habitan los nkisi, nfumbe, ndundu, ndoki y demás entidades espirituales con las que trabaja el brujo o Nganga, llamado en Cuba padre o tata, según la regla y madre o yayi, en el caso de las brujas ) con ndunda ( yeso, tiza ). Unos opinan que las patipembas simbolizan a los mpungu, nfumbe y nkisi y tienen razón. Otros creen que son las firmas o nombres secretos de cada palero y también llevan razón. Algunos afirman, incluso, que cada nsara o trabajo de brujería tiene su firma y, en cierta forma, también tienen razón, como veremos más adelante.

La bantú, como la mayoría de las culturas africanas, es una tradición oral, que no posee un sistema de escritura como el occidental, que permite registrar cada palabra pronunciada. Los nativos bantú, como la mayoría de los africanos antes de la expansión del colonialismo europeo, no necesitaban registrar las palabras pronunciadas, confiaban en la palabra dada _que para ellos, como para los nativos americanos precolonbinos, era sagrada_ y en la memoria de los testigos y narradores de su pueblo. Solo a un mundele ( hombre blanco ) se le ocurre sustituir el placer de hablar y de cantar y de reír, la riqueza de los sonidos, la magia de las palabras y el arte de la conversación y la narración, por las silenciosas y frías palabras escritas. Los bantú, como la mayoría de los africanos, no necesitaban la escritura para comunicarse entre ellos, sin embargo, sí empleaban trazos y dibujos simbólicos _con yeso, diferentes harinas y polvos de raíces y diversas sustancias o rayando sobre la tierra o la arena con un palo, cuerno o simplemente con el dedo_ para auxiliarse en las cuentas matemáticas, para enriquecer las narraciones orales con mapas e indicaciones y también para aquellas actividades o situaciones en las que conviene usar un lenguaje silencioso, como en el caso de la caza, la guerra y la comunicación con los que ya no están vivos.

Los diferentes pueblos de la cultura bantú, como los kikongos, eran tribus entre las que abundaban las sectas secretas de guerreros y cazadores _aún cuando muchas de ellas ya habían abandonado los hábitos nómadas y estaban asentadas y desarrollando la agricultura y la ganadería_, cuando sus miembros empezaron a ser cazados y exportados como esclavos a las Américas. Los integrantes de esas sectas practicaban ciertos rituales secretos para protegerse de sus enemigos y obtener habilidades mágicas en el combate o la cacería, para ser fuertes y rápidos, como fieras felinas; poseer vista aérea, como mayimbe, el aura tiñoza y espiar y atacar a distancia sin ser vistos, ni dejar rastro alguno, a través de sus aliados en el otro mundo ( el plano astral, donde no existe materia, solo energía espiritual y habitan las distintas entidades o espíritus de fuerzas naturales y sobrenaturales, provenientes de plantas, animales, personas muertas, espíritus superiores y otras dimensiones ). Cada secta tenía sus propias patipembas para codificar sus actividades mágicas y comunicarse en silencio, de forma que ningún extraño pudiera entenderlas. Las patipembas de estos cultos secretos simbolizaban a las entidades con las que trabajaban, y servían _como ahora_ para invocarlas o para explicarles una obra o deseo, consultarles una situación o arrearlas hacia el astral a cumplir las encomiendas. También se le entregaba una patipemba a cada ngueyo o guerrero para simbolizar su nuevo nombre secreto _que ningún profano debe escuchar_, adquirido al pasar con éxito la iniciación en la secta. Otras patipembas eran empleadas para dejar avisos en determinadas piedras o árboles, para los miembros de la secta, sin que sus enemigos o los profanos de su propia tribu pudieran percatarse. Un sistema de contraseñas y claves heredado de la dimamanga o escritura de los antiguos cazadores y guerreros y que continúa ramificándose en nuestros días en los códigos que grafitan las pandillas callejeras que luchan entre sí por el control de territorios en la jungla de asfalto.

Tanto el Vodú haitiano como el Palo Monte cubano, son herederos de la dimamanga o escritura de las fraternidades mágicas secretas de los pueblos bantú. Mientras que en África cada guerrero conocía solo las patipembas de su linaje, en América se mezclaron unas con otras, creando nuevas dimamangas para las nuevas sectas secretas fundadas en el nuevo mundo, y múltiples variaciones, aportes y sincretismos, según se fueron ramificando sus versiones criollas. Por eso la dimamanga del Palo Monte afrocubano es una verdadera torre de Babel, imposible de cotejar en un solo lenguaje general de patipembas para todas las reglas, ramas y munansos de Cuba.

Pero no se desanimen, no es imprescindible, ni mucho menos, conocer todas las dimamangas o sistemas de escritura del Palo Monte, con sus respectivas e inumerables patipembas; con saber las firmas que nos corresponden _como ngueyos, capacitados, mayordomos, padres y tatas, madres y yayis, etc_, las firmas de nuestros nkisis y el modo de explicarles con dibujos nuestras preguntas y deseos, es más que suficiente. Sí, porque en realidad existen muchos mpungus y nfuiris en el astral, pero cada brujo solo trabaja con unos pocos de ellos, a los que convierte en sus nkisi y, por otra parte, no es exactamente cierto que cada nsara o trabajo de brujería posea su propia firma, sino que ésta se crea en el momento, según las circunstancias específicas. Por eso es un disparate repetir la firma de un trabajo en la realización de otro, aunque se persigan objetivos muy parecidos, pues no existen dos situaciones idénticas, como los granos de arena, que se parecen todos, pero no hay dos iguales.

Entiendan pues, que la dimamanga que voy a explicar a continuación no es la lengua madre del Palo Monte, sino la parte básica de mi forma; una síntesis de los estilos que heredé de mis mayores y que luego he contrastado con otras fuentes y experiencias. En ese sentido, el Palo Monte es como el Tai Chi, que posee muchos estilos _dependiendo del ritmo y la cantidad de pasos que compongan cada forma o secuencia de movimientos, como la tradicional forma larga del estilo Yang, que dura hora y media y se compone de 108 pasos, por ejemplo o versiones sincréticas de varios estilos que se han popularizado en occidente y que llevan solo 37 ó 24 pasos y no superan la media hora_; cada maestro tiene su libro.

Dimamanga


El punto y el círculo simbolizan el valor uno ( 1 ), ya sea en el macromundo _círculo, mundo, sociedad_, como en el micromundo _punto, individuo, situación concreta_.

El círculo es una figura muy importante en las patipembas, que posee diferentes significados de acuerdo a cómo se use. Un círculo grande puede simbolizar el universo, el micro mundo sobre el que se quiere actuar, el Sol, el círculo de protección, mientras que los círculos medianos pueden  contener el signo de un registro, la firma abreviada o camino de un mpungu o el lugar para colocar una obra, rastro o fula, dentro de una patipemba de trabajo, y los más pequeños indican a los espíritus más oscuros o ndokis,  en contraste con las cruces pequeñas, que indican a los ndundus o espíritus que se utilizan para sanar y hacer el bien, en general.

La línea simboliza la dualidad ( 2 ) presente en todas las cosas desde que el ser humano probó el fruto del conocimiento y a causa de ello su mente se expandió y se distanció del Todo, dando origen a la conciencia individual. Las líneas rectas simbolizan el trayecto de un punto a otro del espacio ( línea vertical ) y del tiempo ( línea horizontal ), mientras que las curvas indican el movimiento de las entidades _nkisi, nkuyo, nfumbe, ndundu, ndoki_ encargadas de llevar a cabo los trabajos del Nganga o brujo.


Cada registro para vititi ( vista, consulta, investigación ) y/o nsara ( trabajo ), se abre trazando un nuevo círculo grande entre el brujo y el consultante. Las líneas vertical y horizontal cruzadas en su interior simbolizan los cuatro vientos, los cuatro puntos cardinales y los correspondientes cinco Elementos _Aire/norte, Tierra/sur, Fuego/este, Agua/oeste y Espíritu/centro_. En el centro de ese escenario circular se enciende una vela y se arrojan los chamalongos o se mira con una mpaka vititi mensu o con un plato. Algunos paleros refuerzan o sustituyen el círculo con su cuile o collar de guerra o bandera, lo cual es válido. El diámetro de cada círculo depende de la complejidad y el número de participantes de cada ritual, de modo que los círculos en que intervienen varias personas se dibujan con gruesos trazos de polvo de yeso o harina y en el centro se enciende una hoguera, envés de una vela.



La línea vertical se convierte en flecha _con punta en un extremo y plumas en la cola_ para indicar la dirección del trabajo ( de abajo hacia arriba, si se emite o lanza un trabajo y de arriba hacia abajo, si se trata de un ataque lanzado contra el consultante, el cual se quiere romper y de paso atrapar al espíritu encargado de ejecutarlo, como mismo se roba una paloma amaestrada con otra paloma entrenada ) y la línea horizontal se transforma en flecha para indicar la dirección en el tiempo _de izquierda a derecha, hacia el futuro y de derecha a izquierda, hacia el pasado_ de los registros, rompimientos, limpiezas y sanaciones lanzados desde el presente hacia el pasado y de los trabajos enviados desde el presente en dirección al futuro.


Sobre estos cuatro círculos básicos se trazan entonces las líneas curvas, llamadas ñocas por su semejanza con las serpientes, que simbolizan a los vientos o espíritus que intervienen en el drama que se representa dentro del escenario mágico. Las porciones este y oeste simbolizan el pasado y las norte y sur, el futuro y el presente, respectivamente. Un espíritu puede enviarse desde el presente hacia el pasado, para averiguar, limpiar, sanar o desbaratar y desde el presente hacia el futuro, para prever y modificar los caminos o destinos a conveniencia. Toda ñoca que veamos nacer en el sur representa a un espíritu enviado por el brujo que oficia desde el momento presente hacia el futuro o hacia el pasado y toda ñoca que veamos salir del este, indica una entidad o situación del pasado que sigue afectando en el presente, camino del futuro. Las ñocas solo pueden nacer en la parte inferior del círculo ( este-sur, pasado-presente ), pero pueden terminar en cualquier momento-lugar del espacio-tiempo.

Las letras y palabras de esta firma son para apoyar la explicación, pero en las patipembas reales no suelen emplearse. El lenguaje escrito es un aporte criollo, de origen occidental, a la brujería africana _así como el tabaco es un aporte de los nativos americanos_, que se emplea mayormente para escribir el nombre de personas en los distintos nsaras o trabajos.

La ñoca indica una acción mágica _ya sea trabajo, guerra o investigación_ que el brujo inicia desde el momento presente hacia el pasado de una situación o persona.

Según se avanza en el registro se van trazando las ñocas, hasta que la situación y el trabajo quedan correctamente indicados y ubicados dentro del círculo, bajo la atenta mirada de las entidades invocadas para zanjar el asunto. El brujo, cual general sobre un mapa, explica con dibujos, a sus oficiales invisibles, el plan de batalla.

Acción desde el presente hacia el futuro.

La ñoca indica una acción mágica, en general, creada en el pasado, que sigue actuando sobre la persona o situación en el presente.

Desde el momento presente, el brujo inicia una acción mágica hacia el pasado, para investigar o desbaratar un trabajo lanzado por otro brujo o, por el contrario, para reforzar un trabajo anterior.

Por último, el brujo envía una segunda acción _tercera ñoca_ desde el momento presente hacia el futuro. Esta firma puede indicar, por ejemplo, una sesión en la que el brujo envía un espíritu hacia el pasado, para investigar y desbaratar una makumba ( daño, mal ) o nkuta ( amarre, dominación ) lanzada contra el consultante o persona sobre la que se quiere influir, y otro hacia el futuro, para abrirle los caminos del éxito o la victoria en determinado asunto o para darle suerte en general.

Los rastros, imágenes o fetiches de los lugares y personas sobre los que se quiere influir se colocan en la punta o cabeza de la ñoca y las obras o nsaras en la cola.

Las pequeñas cruces y círculos simbolizan a las energías y entidades _ndundu o positivas y ndoki o negativas, respectivamente_ que caracterizan cada trabajo y que son dirigidas por los nkisi o nfumbe del brujo. Todo nganga, tata o padre nkisi necesita, como mínimo, un nkisi y cuatro espíritus auxiliares _dos ndundus y dos ndokis_. Las prendas puras solo son habitadas por un nkisi y cuatro o más espíritus auxiliares _como en el caso de Nsasi o Siete Rayos, de Mayombe_, pero algunas ngangas montadas con tratados criollos _de Briyumba y Kimbisa, principalmente_ pueden estar habitadas por varios nkisi afines, como Sarabanda, Lucero, Cabo Ronda y Brazo Fuerte, en el caso de los mpungus guerreros o como Madre de Agua y Mamá Chola, en el caso de los espíritus o fuerzas de las aguas dulces y saladas o como Cuatro Vientos y Ngurufinda, como ejemplo de alianza entre mpungus aéreos.

En esta firma, la ñoca inferior indica una acción en dirección al pasado _probablemente vititi, vista o registro_ y otra hacia el futuro de la persona o situación, lanzadas desde el presente, en una misma sesión. Puede significar, por ejemplo, a una persona que acude a consultarse, el brujo investiga su pasado para saber lo que pasa y lo que hay que hacer y a continuación realiza la obra apropiada y envía a uno de sus espíritus para que la lleve a cabo.

Sarabanda es un nkisi criollo que nace de la alianza entre varios mpungus guerreros _inspirada por la alianza de los tres orishas guerreros de la regla de ocha_ y un nfumbe fuerte y bravo, originario, preferiblemente, de un policía, militar, gánster, luchador o guerrero en general, para poder enfrentarse y vencer a los hasta entonces invencibles nkisi mayombe, conocidos como Nsasi o Siete Rayos. Aquél fue un duelo imprescindible para que la regla Briyumba se ganara el respeto de los mayomberos y pudiera hacerse un lugar en el mundo del Palo Monte. Duelos semejantes tuvieron que enfrentar las primeras potencias Abakuá para blancos y mulatos que se fundaron en el siglo XIX y los templos Kimbisa, cuando surgió la regla del Santo Cristo del Buen Viaje. Cada nueva regla debe luchar con la anterior para probar fuerzas y ganar experiencia y respeto, al igual que cada nuevo tata busca medir fuerzas con otros nganguleros de juegos rivales y a menudo _aunque no es ético y está muy mal_ con sus propios mayores. Es algo natural, la ley de la selva luchando por sobrevivir en la vida moderna, como las escuelas de artes marciales chinas a principios del siglo XIX, enfrentadas todas entre sí por la supremacía de sus respectivos estilos, pero al mismo tiempo fuertemente hermanadas en la resistencia contra la civilización moderna, para conservar y desarrollar su cultura tradicional.

Las cruces y círculos pequeños que aparecen encima de la cola de la ñoca, indican a los espíritus encargados del nsara o trabajo. Esta firma, en general, puede interpretarse como un trabajo enviado desde el presente hacia el futuro, que durará 4 días e incluirá cuatro acciones opuestas, que llevarán a cabo dos ndundus y dos ndokis, alternando las acciones negativas y las positivas, cómo indican las flechas pequeñas antes de la cabeza o punta de la ñoca, para alcanzar su objetivo.

Una vez dispuestos los rastros y la obra sobre la ñoca y realizados los sacrificios previstos ( si fuera el caso, pues la nganga come cuando empieza a debilitarse o cuando se le cumple una promesa o se le premia por un buen trabajo, pero no se le puede alimentar demasiado. Al igual que los perros, los nkisi trabajan mejor cuando están hambrientos, pero todavía fuertes ), se prende la fula ( pólvora preparada con mpolos o polvos de nkunias o palos y otras sustancias correspondientes al tipo de trabajo ) para arrear a los nkisi, nkuyo, nfumbe, ndundu o ndoki hacia sus víctimas y objetivos. La fula se coloca sobre la línea de la ñoca en pequeños montoncitos cuyo número puede indicar los días a partir del momento presente en que se desea que se cumpla el trabajo. La forma de explotar, dejando intactos algunos montoncitos, puede interpretarse como una confirmación del trabajo o todo lo contrario, que algo falta o está mal hecho, por ejemplo.

A la misma patipemba anterior, añadimos una sencilla firma de Chola Wengue, que puede indicar al ángel de la guarda o mpungu de cabecera o protector o, que la fuerza de esta entidad se emplea en el trabajo. Teniendo Chola Wengue una gran relación con los asuntos amorosos y económicos en el palo monte, podemos deducir que esta obra persigue uno o ambos de esos objetivos: amor y fortuna.

A continuación añadimos una firma sencilla de Lucero, el mpungu de la fuerza de ese astro y de los caminos del mundo y los destinos de los humanos. Ahora se puede interpretar que esta obra es para abrirle los caminos del amor y/o de la fortuna a una persona.

Dentro del círculo se pueden trazar también las firmas de los nkisi y de otros mpungus que no están fundidos con ningún nfumbe( un nkisi es un muerto fundido con la fuerza de un mpungu dentro del crisol de la nganga ), ni viven en el caldero, pero cuya fuerza se precisa para un trabajo ( como puede ser el caso de Kobayende, Mamá Chola o un karire o demonio, como Lugambé, que solo se acude a él para trabajos muy fuertes y negativos que el nkisi del brujo no puede llevar a cabo solo ), pero por lo general, un brujo de verdad solo trabaja con su nkisi, porque cuando camina cheche bacheche no hace falta más nada. De hecho, cuando un brujo lleva varios años trabajando con un nkisi, llega el momento en que ya no necesita realizar las obras más comunes, pues el nkisi ya sabe lo que tiene que hacer con tan solo ver la patipemba del trabajo y los rastros en la punta de la ñoca.

El objeto parcialmente rojo, que aparece en la parte inferior del círculo, en la cola de la flecha vertical,  nos indica el lugar donde debe colocarse la obra o trabajo, si fuera necesario ( algunos trabajos no necesitan obra, solo la patipemba correctamente trazada y demás elementos, como chamba, tabaco, vela, etc ) y la figura de arcilla a la que falta la cabeza y un brazo, indica dónde debemos colocar los rastros, a la cabeza de la ñoca. Algunos paleros colocan la obra en la cola de la ñoca, envés de en la cola de la flecha vertical, lo cual también es válido, si se acostumbra a los nkisi de ese modo. Lo que no funciona es hacer hoy un trabajo con la obra en la ñoca y mañana otro con la obra en la flecha vertical, pues confundimos a las entidades.

Las patipembas que representan a los mpungus no se utilizan para invocarlos, como piensa mucha gente, sino para explicarle al nkisi que tiene que usar la fuerza o energía espiritual de ese mpungu en específico para realizar el trabajo en cuestión. Por eso hay tantas patipembas diferentes de cada mpungu, pues al igual que las prendas, las patipembas van cambiando y evolucionando con cada nuevo camino. Lo importante es que nuestro nkisi entienda nuestras patipembas, no lo que opinen los observadores.

Las firmas del nganga o brujo y del nkisi o muerto no deben ser vistas _al menos completas. Al igual que el nombre, la patipemba personal no debe mostrarse del todo para evitar que otro pueda copiarla y dominarnos mediante ella_ por nadie. Son secretos entre nganga y nkisi que solo se usan cuando se monta una prenda o cuando se trabaja lejos del nso nkisi, sin prenda, ni mpaka o en las ceremonias importantes( rayamientos colectivos, toques de cajón, celebraciones, fundación de un nuevo munanso, consejo de guerra, etc ) en que participan varios brujos y se suele firmar ante el fundamento principal, como señal de respeto del palero invitado y de su nkisi hacia el tata anfitrión o principal y sus entidades.

Los tatas más poderosos son los que se funden con su nkisi, dejándole habitar permanentemente en su aura o cuerpo astral y compartiendo con él todos sus sentidos, experiencias y recuerdos a cambio de conocimientos ocultos y poderes mágicos superiores. Mucha gente los toma por viejos locos porque viven apartados en el monte y hablan solos y cuando miras sus ojos sientes que algo no humano te observa del otro lado. Extravagantes y antisociales, si, pero de locos nada. La mayoría de ellos suelen gozar de asombrosa salud y lucidez hasta los últimos momentos de sus largas vidas. Muchos superan con facilidad los cien años caminando, trabajando y masticando y sonriendo con sus propios dientes. Pero es mejor mantener las distancias, si se es joven y saludable, pues ya la propia Lydia Cabrera fue advertida en su tiempo de que no visitara a cierto brujo congo muy viejo y poderoso que ella quería entrevistar, pues se arriesgaba a que le robara la fuerza vital para alargar su vida. Esos tatas ya no necesitan prendas ni patipembas para llamar a sus nkisi, ya que ellos mismos son nkisi, un solo ser medio vivo o medio muerto, según desde qué mundo se mire.

La patipemba simple de Sarabanda nos muestra la alianza entre este mpungu de los metales, herramientas y armas con Nkuyo Watariamba ( Cabo Ronda. Se le relaciona con la caza, la policía y la guerra ), simbolizado por la flecha y con Nkuyo Lucero, simbolizado por el Cuatro Vientos.

Tata nkisi no está vivo
Tata nganga no está muerto
Tata nkisi son nganga
Tata nganga son nkisi

¡Kimbisa Quien Vence!


miércoles, 26 de marzo de 2014

Cómo Se Monta Un Kini Kini O Muñeco De Palo Brujo

Kini kini es el nombre que le dieron los criollos a uno de los artefactos mágicos más poderosos y enigmáticos de la brujería afrocubana, los también llamados "muñecos de palo" _por ser figuras antropomórficas talladas en madera_, llamados nkisi en África, dentro de la cultura bantú, de la cual desciende el palo monte afrocubano. Los nkisi, nkuyos o kini kini, a diferencia de las mpakas _que son gajos de fundamentos que trabajan con sus mismos nfumbes_, poseen su propio espíritu, lo cual les hace más o menos tan fuertes como una nganga, con la ventaja de que se pueden portar con facilidad y trabajar con ellos en cualquier parte. La única limitación que presentan con respecto a una prenda grande es su capacidad, ya que solo pueden encargarse de una misión a la vez.

Originalmente, nkisi significa espíritu que habita en una figura de madera con carga mágica en su interior. Los brujos bantú( kongos, kikongos, etc ) tenían que recorrer a pie grandes distancias a través de selva, desiertos y sabanas, por lo que sus prendas o secretos mágicos eran _y siguen siendo así en muchos lugares de África, donde se mantienen intactas la caza y la recolección como medios fundamentales de subsistencia_ pequeños y ligeros, para cargar con ellos con facilidad y poder emplearlos en cualquier lugar o momento en que fuera necesario.

El secreto _o los secretos_ de los nkisi llegó a Cuba en la época colonial, guardado en la memoria y en el espíritu de algunos esclavos de origen bantú. Con el tiempo, sus descendientes y herederos de ese conocimiento en la isla, se liberaron y se asentaron en el campo o en ciudades y poblados. Muy pocos prefirieron vivir en el monte, como sus antepasados africanos. La magia bantú o conga _como se le dice en Cuba_ dejó de ser nómada y portátil para adaptarse a las condiciones de vida y necesidades de sus practicantes criollos. Y así fue como surgieron las llamadas ngangas, prendas mágicas montadas en grandes y pesados calderos y cazuelas, concebidas para un culto sedentario, influenciado por la religión católica y la yoruba( la ganadería y la agricultura estaban mucho más desarrollados y expandidos en la cultura yoruba que en la bantú, por eso su magia se había vuelto un culto sedentario, una religión mágica con divinidades, templos y grandes altares ), cuyas estéticas _cada una a su modo_ se caracterizaban por los grandes altares, con muchos elementos, vistosas formas y colores.

El nuevo culto criollo, tejido con los retazos de cultura bantú que fueron llegando a las ciudades y poblados de Cuba y mezclado con elementos yoruba, católicos, espiritistas, masónicos, de chamanismo indígena y magia negra europea, al que llamaron Reglas Congas o Palo Monte, se centraba en la nganga, y los nkisi fueron desapareciendo poco a poco de su liturgia, hasta convertirse en los legendarios kini kini, que pueblan la mitología popular afrocubana, en los que se funden características de distintas entidades, como los güijes de los aborígenes, los éshus y chichirikús de los yoruba y las imágenes de bulto de la tradición católica.

La mayoría de los viejos nganguleros cubanos que poseen algún nkisi o kini kini recibido o heredado de algún viejo congo, no conocen el secreto de su montaje y consagración, y me consta que algunos ni siquiera saben trabajar con ellos, pese a que lo disimulan muy bien. Si cualquier ngueyo les pide información al respecto, chocan contra un muro de misterio y evasivas. El único nkisi que ha sobrevivido en las reglas de palo monte, es Nkuyo, una mezcla criolla entre un nkisi de madera y la base de barro y cemento, con cauris y plumas, de los eshus yoruba.

Gran parte de los paleros actuales solo saben hacer lo que han aprendido como papagayos de sus padrinos, pues no les han enseñado a "pensar mágicamente" por su cuenta y por eso, si no tienen la libreta o tratado de una obra o ritual determinado, les resulta imposible llevarlo a cabo. Esa es la razón de que los kini kini se hallan extinguido de la magia afrocubana…, casi por completo.

Sin embargo, la rueda del tiempo sigue girando y todas las cosas en algún momento vuelven sobre sus pasos. Las condiciones y necesidades de los brujos y brujas modernos han vuelto a cambiar. La inestabilidad económica, social y/o política que se vive en gran parte del mundo ha provocado este fenómeno mundial de emigración, que a todos afecta directa o indirectamente, que está creando nuevos modos de vida parcial o totalmente nómadas, empujándonos a vivir siempre ligeros y prestos a partir, como nuestros ancestros kikongos. Las prendas mágicas portátiles, como las ngangas montadas en güiras, cocos y calabazas con tapa, las mpakas y los kini kini, vuelven al centro de atención de muchos nganguleros modernos que llevamos una vida bastante más movida que la de nuestros abuelos brujos, que nacían y los enterraban en la misma hectárea de tierra.

A menudo tengo que coger un avión o un tren para realizar, lejos de casa, un rayamiento, sanación u otro trabajo o ceremonia de cierta envergadura, que normalmente precisa del poder de una nganga y, como es lógico, no cargo con la mía( que mide 2 metros de alto y entre dos hombres no la pueden mover más de un metro sin detenerse a recuperar el resuello ) en el equipaje, ni la mando por correo. Aparte de que resulta poco práctico y costoso, es difícil y peligroso o cuando menos engorroso, estar pasando de aquí para allá huesos grandes de muerto por las aduanas. En esas ocasiones, lo que hago es viajar con mi Cuatro Vientos ( que tengo montado en un coco pequeño con tapa, cuyas plumas transporto aparte y luego se las coloco en el lugar ) y/o con uno de mis kini kini, según sea la naturaleza de cada caso. Si se trata de un rayamiento, me llevo también la mpaka principal de Sarabanda y el crucifijo cargado de los kimbisas del Santo Cristo del Buen Viaje, en representación de Sarabanda y de Kunankisi, respectivamente.

Los kini kini sirven para muchas cosas. Según el carácter de cada uno, se pueden emplear en las prácticas de adivinación, en curaciones, exorcismos y rompimientos, en iniciaciones y ceremonias( kini kini blanco o de magia blanca ); para protección y defensa( nkuyos y ndundus ), localizar y castigar al enemigo, para tener éxito en la caza, la guerra, los estudios, lo profesional, el trabajo, los negocios o en el amor, el sexo, el matrimonio, la familia, los hijos, las amistades y la vida social( kini kini rojo o de magia roja ); para rastrear y espiar, para perseguir, para asustar, para hacer enloquecer a una víctima, que abandone un lugar, que se pierda o que se quite la vida, provocar riñas, separaciones, quiebras, crímenes, accidentes y desgracias de todo tipo( kini kini negro o de magia negra, también llamados nkuyo ndoki o simplemente, ndoki ).

A los kini kini se les asocia con lo diabólico o con güijes( duendes ) y espíritus traviesos, pues son entidades generalmente peligrosas y diferentes e independientes de los mpungus, orishas y santos, aunque es cierto que se pueden "cruzar" con determinados tótems y/o divinidades, como es el caso de Nkuyo Lucero, de los Ndundu Kalunga(  guardieros que se colocan delante de algunos fundamentos de Madre de Agua ) o de Nkuyo Ndoki( el kini kini negro que se cruza con Ndoki, el mpungu de las malas artes, que es uno de los karires o demonios del palo monte, junto a Lukankasi, Lugambé, Kadiampembe, o con Centella Ndoki,  mpungu femenino criollo que nace del sincretismo briyumba con el Ánima Sola, la orisha Oyá y algunas ramas de prendas de yayis o madres nkisi famosas por su bravura, como Manga Saya y Centella Sácara Empeño ).


Además de por colores simbólicos, los kini kini se pueden dividir en otros tres grandes grupos: El que está habitado por el espíritu de un muerto; el que está ocupado por el espíritu de un animal y presenta, al mismo tiempo, rasgos humanos y animales( el más visto en Cuba tiene forma humana con cabeza doble de perro, para poder actuar en ambos mundos ); y el que contiene un espíritu local de la naturaleza, como los vientos o espíritus aéreos o "arriba" que soplan en la cima de los montes o los que llegaron del cielo montados en rayos, centellas y meteoros, los remolinos que danzan en los páramos, océanos y bosques apartados( y digo apartados porque antes todos los bosques tenían, no uno, sino muchos espíritus, pero en los tiempos modernos la cercanía de la civilización los va espantando, y cada año quedan menos lugares con poder. El prana, poder mágico o energía espiritual, viaja en el aire que respiramos. Cuanto mayor es la contaminación del aire, menor es el prana o poder de un lugar ); los espíritus de agua, que se encuentran en arroyos, pantanos, corrientes subterráneas, pequeños ojos de agua y cascadas; o los de tierra, que se ocultan en las cuevas y túneles subterráneos y en los árboles.


Los cruces de caminos y/o ferrocarril, los cementerios, mercados, edificaciones viejas, abandonadas o en las que han sucedido muertes, las minas y forjas, las cárceles, campos de batalla y demás lugares de alta concentración de energía humana, son habitados o merodeados por nfuiris o espíritus de humanos difuntos. Es el caso de los nkuyos Lucero Tronco Malva y Lucero Patasueño( que viven en las 4 esquinas y las encrucijadas ), Watariamba( Busca Buya, Cabo Ronda, la policía ), Mundo Nuevo( la cárcel ), Viramundo( cementerio, Ndoki ), Talatarde( hospitales, Kobayende ), Vence Guerra( espíritus de guerreros que rondan campos de batalla y cementerios militares/ Brazo Fuerte, 7 Rayos y Sarabanda ) y nkuyo Pitilanga, el que vive en la orilla del mar( las playas y costas son lugares frecuentados por los humanos, que gustan construir sus ciudades en sus costas, bañarse, naufragar, amarse y ahogarse en ellas ), entre otros.

Los antropólogos suponen que los trazos humanos de las tallas religiosas africanas reflejan la imagen que tienen sus creadores de determinada deidad o espíritu, o simbolizan sus atributos, los límites y poderes mágicos que los distinguen, pero se equivocan. En realidad, el brujo lo que hace es moldear la energía de un espíritu mediante la forma que le da a la materia o recipiente que lo contiene. Al darle forma humana al recipiente del espíritu de un viento o de un animal, el brujo transforma la entidad del espíritu, su configuración, para comunicarse y trabajar más fácilmente con este. Cada detalle de un nkisi africano o de un kini kini afrocubano posee un significado mágico. El número de dientes o de dedos de la figura, si sonríe o amenaza, si le faltan o le sobran miembros, los colores, materiales y elementos que lo conforman, nada de eso es por pura imaginación o simple decoración.

Que los los kini kini se fabriquen en madera, nos demuestra el protagonismo que poseen los poderes y virtudes de las nkunias en las reglas de palo monte. No se talla un kini kini en cualquier madera, sino en aquellos palos que posean los poderes y virtudes adecuados para el tipo de forma que se le quiere dar al espíritu. El cocuyo, el jobo, el palo moruro, el palo ramón y el sabikú son algunos de los palos más utilizados en Cuba para tallar un kini kini, pero en principio, cualquier nkunia poderosa, de monte( no de jardín o parque ) y cuya madera sea tallable, es válida para hacer un kini kini. Los diferentes nkuyos o kini kini cruzados con mpungus, se tallan en palos propios del mpungu en cuestión, que reúnan propiedades afines al uso que se le dará( ver BUEY SUELTO 7: Nkunias, Nfitas y Musangas. El uso de los palos, bejucos y yerbas en la brujería afroamericana. ).

Entre los materiales que comúnmente dan forma a un kini kini _aparte de la madera_, se encuentran la tierra obtenida del lugar en que habitaba la entidad, la arcilla blanca _debido a la relación simbólica del color blanco y los aspectos físicos de la piel muerta, así como su rectitud moral. Blanco contrasta con el negro, el color de las ideas y conceptos negativos. En Cuba se suele usar también cemento mezclado con arcilla y agua de mamba_, y/o la arcilla roja _color que simboliza la mediación de los poderes de los muertos( nkuyo Lucero, Eleggua, el mensajero ) y que también se emplea en magia roja, en general_, los espejos que se incrustan en la zona abdominal o en los ojos de los fetiches _y que sirven para vititi( ver ) o para vigilar y proteger, respectivamente_, y los clavos o "uñas" de metal que se clavan por todo el cuerpo del kini kini y que representan, cada uno, promesas, peticiones, tratados y pactos firmados, los trabajos para abolir el mal, así como las makumbas y ataques espirituales lanzados. 
En los kini kini blancos, los clavos y metales simbolizan cada exorcismo, rompimiento, sanación, o trabajo de bien y evolución espiritual realizados; en los rojos indican los trabajos de avance y crecimiento en el plano terrenal, para éxito material, profesional, sexual, etc; en los kini kini negros o ndokis significan las obras de hechicería y los ataques lanzados contra zonas del cuerpo en específico y los órganos, funciones y características con los que se relacionan, siguiendo el mismo principio simpatético de los pequeños muñecos o fetiches cargados con rastro de personas que se emplean para trabajar objetivos a distancia, en el vodú y en el palo monte, principalmente. 
También es habitual emplear cordel vegetal y pequeñas tiras de piel o tela de colores atados a los clavos y pinchos metálicos, para recordar el tipo de obra, mpungu u otros detalles. Los rastros, peticiones y datos de víctimas y pacientes se envuelven en hoja de maíz o de papel estraza, en diminutos makutos que se amarran del clavo o uña correspondiente.
El secreto o carga mágica de los kini kini se introduce en cavidades talladas en la base de la figura; añadidas a la zona abdominal con arcilla y/o cemento, formando una protuberancia cilíndrica _de simbolismo fálico y viril, en ocasiones_; jolongos de tela de saco o cáñamo que se atan a la espalda del fetiche, o en pequeñas calabazas que se cuelgan de los hombros, en bandolera. La carga lleva el sello del pacto o tratado y rastro o tierra del lugar donde fue hallado el espíritu, hueso de muerto, si es nfuiri, o de ngando, si pertenecía a un animal. 
El sello es un trozo de papiro, estraza o papel vegetal sobre el que se traza la patipemba del tratado _cuando se trata de kini kini cruzado con mpungu_ o la del pacto _que suele simbolizar algún aspecto de la naturaleza y/o carácter del espíritu en cuestión, más un elemento o variación de la propia firma del brujo_, cuando se trata de un nfuiri o entidad independiente. Sobre la firma se derrama menga del brujo y se mezcla con esperma de vela blanca, en representación del espíritu, y se bebe y se rocía con aguardiente y humo de tabaco, en comunión con la entidad. Después se recoge tierra o rastro del lugar( el ritual del sello, lógicamente, se realiza in situ, en el lugar donde se encuentra el espíritu. Introducirlo en el fetiche de madera, en cambio, se puede hacer en el lugar o más adelante, en el munanso ), se echa sobre el sello y se dobla hasta hacer un makuto apretado, que es lo que se mete en el interior del kini kini, junto al resto de la carga, cuyos ingredientes indica el tratado correspondiente( kini kini cruzado con mpungu ) o son comunicados por inspiración de la entidad( kini kini espiritual, libre o independiente ).
El muñeco de palo se consagra con mamba de 21, 14 ó 7 yerbas que lleve el tratado _en el caso de un kini kini cruzado, o que seleccione el mismo brujo, tratándose de una entidad independiente_, antes y después de albergar al espíritu en su interior.
Después de montado y consagrado el kini kini, se retorna al lugar donde se selló el pacto y se entierra durante 21 días, dándole un gallo, aguardiente y tabaco al espíritu y a Ntoto _la tierra:, antes de enterrarlo y luego, al desenterrarlo. De esta forma se produce la transmutación de la entidad en nkisi, durante esas tres semanas bajo la tierra que le es afín, en las que va asumiendo la forma del recipiente de madera, alimentada con materia( menga o sangre y demás ofrendas ) que le fija más a este, como una criatura gestándose en la cálida oscuridad del vientre materno. Al desenterrar el muñeco de palo, nace simbólicamente el kini kini a su nueva existencia como aliado del brujo. A partir de ese momento, se puede empezar a trabajar con él en cualquier lugar o circunstancia en que nos hallemos.
A los kini kini se les despierta y saluda con silbidos suaves y mambos, acompañados de golpes rítmicos de bastón o maraca, y se les da chamba, malafo y nsunga para desayunar. Los muñecos de palos presencian las obras que se hacen arriba o al pie de las ngangas, reciben parte de las ofrendas y sacrificios, escuchan bien las indicaciones del brujo, aprenden las firmas trazadas en el suelo o tablero y las peticiones y trabajos que se clavan a su cuerpo, olfatean los rastros y esperan la explosión de fula para salir disparados a cumplir la encomienda.

Como habrán podido deducir, para montar un kini kini cruzado con mpungu _como los nkuyos y ndundus que se consagran a determinados divinidades del palo monte_, es preciso ser tata, padre, yayi o madre y seguir los tratados correspondientes de la regla y munanso que le vio nacer al mundo de los espíritus. También es necesario estar debidamente consagrado y capacitado como brujo/a para montar un kini kini espiritual, pero sin tener que seguir ningún tratado específico, solo el modo básico de montaje que se explica en este artículo y las inspiraciones de la entidad en cuestión. Este es el método más común que se sigue en la fabricación de la mayoría de los kini kini de la regla del Buey Suelto o Camino del Brujo Solitario, aquél que no hunde sus raíces en la tierra, sino que las lleva por fuera, como el jagüey, cual musculosas piernas vegetales que le llevan por todo el mundo, igual que sus muñecos de palo.

jueves, 16 de enero de 2014

BUEY SUELTO 9: Nkiso Nfuiri. Como se monta una prenda espiritual. Segunda parte.

 Un Nkiso Nfuiri o prenda espiritual se monta mediante una serie de registros y rituales básicos propios de la regla de Palo Monte o Espiritismo Cruzado que se practique, y numerosos elementos que se van añadiendo posteriormente gracias a las inspiraciones recibidas en sueños, trances, intuiciones, visiones y otras revelaciones espirituales. En ese sentido, se puede decir que un Nkisi Nfuiri nunca está completo, hasta que su dueño/a no le añade el último componente sugerido por sus aliados espirituales, y luego muere. Por eso no existen dos prendas iguales, aunque hayan nacido de los mismos principios, pues estas son reflejos mágicos de las vidas de sus dueños, cada una original e irrepetible.

En la regla del Buey Suelto o camino del brujo solitario, el procedimiento básico para comenzar el montaje de una prenda espiritual consiste en establecer el tipo de recipiente físico que la contendrá, dependiendo de las preferencias de los Elementos ( Aire, Agua, Fuego, Tierra ) y aliados espirituales ( espíritus guías, mpungus y orishas de cabecera o ángeles de la guarda, tótems, etc ) de su futuro dueño. Si éste planea convertir con el tiempo su nkiso espiritual en un auténtico nkisi o nganga de palo monte, debe darle desde un principio un recipiente y una configuración básica correspondientes a su mpungu de cabecera o ángel de la guarda. Pero si aún no tiene claro sus principales aliados espirituales o simplemente desea una prenda espiritual pura, sin compromisos con ninguna divinidad o fuerza de la naturaleza en específico, lo mejor entonces es que únicamente tenga en cuenta a su Elemento principal en la selección del recipiente y el montaje básico. De todas formas, por lo general, el ángel de la guarda suele ser correspondiente al elemento principal.

- Elemento Agua y divinidades y entidades relacionados con el medio acuático, como Yemayá, Olókun, Madre de Agua y Ngonda Nkisi ( la Luna pertenece a los 4 elementos por igual y se puede montar en una canasta tejida o en un nido de ave, colgando del techo, o en vasija de barro ), nkuyos y espíritus que habitan o rondan ríos y ojos de agua o de personas ahogadas o que en vida estuvieron muy relacionadas con el mar, etc: vasijas de barro, arcilla, loza, porcelana, cristal o caracol, carapacho de tortuga, decorados o no, con colores blanco, cristal, jabón y diferentes tonos de azul, y con todo tipo de elementos marinos, tanto naturales _como cauris, conchas, estrellas y caballitos de mar_, como artificiales _como anclas, garfios y timones_.

- Elemento Tierra y divinidades y entidades relacionados con el Monte, la tierra y sus fenómenos, la materia, lo sólido, los minerales y cristales, las plantas, la medicina, los frutos y alimentos, la agricultura, el trabajo, la fortuna y la fertilidad, los animales, la vida y la muerte, como Obbatalá, Tata Kengue o Tiembla Tierra, Oyá, Mariwanga ( Centella Ndoki pertenece a los elementos Aire, Tierra y Fuego por igual ), Osain, Ngurufinda, Eleggua, Lucero( Nkuyo Lucero, al igual que Centella, pertenece a los elementos Aire, Tierra y Fuego por igual, y se puede montar en coco _cuando es un nkuyo de Tierra_ o en güira _cuando es un Cuatro Vientos de Aire ), Ochún y Chola Wengue ( ambas son de Agua y Tierra a la vez y se montan en calabaza ), nkuyos, güijes, ndokis y nfumbes de todo tipo: vasijas de barro, arcilla, loza, porcelana, madera, calabaza, güira y coco. Las hijas de Centella Ndoki pueden elegir entre una vasija mortuoria de loza, mármol o metal o una cazuela de barro o arcilla negra o una güira, sobre un trozo de loza de tumba. Ngurufinda se monta en güira y Tiembla Tierra en vasija de loza o porcelana blanca o en coco o en madera de alguna nkunia de Tata Kengue ( ver BUEY SUELTO 7: Nkunias, Nfitas y Musangas. El uso de los palos, bejucos y yerbas en la brujería afroamericana ).

- Elemento Fuego y divinidades y entidades relacionadas con el fuego, la electricidad, la energía, los rayos, el sol y los astros, meteoritos, metales, forjas, volcanes, pasiones, amor, sexo, guerras, arte e inventiva, como Sarabanda, Oggún, Changó, 7 Rayos y Brazo Fuerte, así como espíritus de quemados, electrocutados, disparados con armas de fuego y militares: Sarabanda y Brazo Fuerte se montan en caldero de hierro de tres patas y 7 Rayos en vasija tallada en cedro o madera roja o en cazuela de barro pintada de rojo y blanco.

- Elemento Aire y divinidades y entidades relacionadas con el aire, los gases, vientos, el cielo, las aves, lo invisible, la adivinación, el pensamiento, la justicia, la caza, la ley, la cárcel y las armas blancas, como Ochosi, Watariamba Cabo Ronda, Nkuyo Mundo Nuevo ( el lucero que vive en la cárcel ), Cuatro Vientos, Orúla, Padre Tiempo, Babaluayé y Kobayende, y espíritus de condenados a muerte, ahorcados, suicidas, locos, personas que cayeron desde montañas, puentes y edificios o que fueron víctimas de epidemias y enfermedades contagiosas: Cuatro Vientos se monta en güira que cuelga del techo con plumas de mayimbe en los 4 costados y Kobayende en vasija de barro. Ochosi y Cabo Ronda tienen pacto con Sarabanda, así que se montan en flecha de hierro, en matari o en dardo de bambú, en el caldero de Sarabanda. Las canastas tejidas, los cocos, güiras y los nidos de aves también pertenecen a este elemento.

 Para sellar el recipiente escogido, se necesitan 5 mataris ( una piedra recogida de un lugar de poder _ ver BUEY SUELTO 3: En Busca de Poder y BUEY SUELTO 4: El Ritual de los 4 Vientos_ de cada uno de los 4 elementos, más una quinta, de la tumba de una persona relacionada con la persona que controlará a la prenda o cuya muerte guarde relación con el Elemento o aliado principal de esta ), 5 monedas de plata, que se colocan encima de las piedras ( una en cada punto cardinal correspondiente con su elemento y la del muerto en el centro ), sobre la patipemba o firma del nkiso en yeso blanco sobre el fondo del caldero. Se echa con la boca aguardiente de caña, agua de Florida, vino tinto, vino seco y chamba ( la chamba de las prendas espirituales lleva perfume _agua de Florida, violetas o 7 potencias_  ) y se encienden 5 velas sobre las monedas ( norte - blanca, este - roja, oeste - azul, sur - negra, y en el centro otra del color del elemento principal del dueño ). Después se llena el caldero con humo de tabaco y entonces, en sentido contrario a las manecillas del reloj, vamos girando a su alrededor, mientras lo despojamos con musanga de albahaca, hierbabuena, algodón, calabaza, laurel y pata de gallina y más malafo y disi nsunga ( aguardiente y humo de tabaco ), y le vamos pidiendo a los espíritus de los 4 Vientos ( Elementos ), a los mpungus ( divinidades y fuerzas de la naturaleza ) y al mundo de los muertos, hasta que se apagan o terminan las velas, con licencia de Nsambi El Creador, su bendición y fuerza para poner en marcha este modesto misterio, hecho a imagen y semejanza del misterio mayor de la obra de Nsambi; un cuerpo artificial que atraiga y concentre la energía de los nfuiris, para que los difuntos puedan comunicarse con el mundo físico e influir en este, para hacer el bien, proteger y guiar a los vivos.

En todo momento hay que mantener un diálogo con las entidades implicadas para explicar cada paso y lo que se espera de ellas. Existen infinidad de rezos y cantos rituales clásicos de los cultos bantú y yoruba que se pueden utilizar, pero en el camino del buey suelto preferimos hablar de kunanchila ( de corazón ), sin leer ni memorizar, en nuestra propia lengua y con nuestras propias palabras, ya que muchos de los aprendices no tienen acceso a esa información ni maestro que les enseñe directamente.

Aprender a hablar con la voz del corazón nos permite comunicarnos con entidades de cualquier época o cultura, aunque no dominemos sus lenguas. Ese estado se alcanza cuando hablamos visualizando cada cosa que decimos como si ilustráramos nuestras palabras con imágenes mentales. Además, es preciso hablar con absoluta sinceridad y fe en lo que estamos haciendo. Cada idea debe ser repetida al menos 3 veces, con sus correspondientes imágenes mentales, para asegurarnos de que todas las entidades lo hayan podido percibir.

La sencillez y claridad de los mensajes son fundamentales para una buena comunicación espiritual, por eso debemos apoyarnos en elementos simbólicos universales, como los colores, los números y las formas, para facilitar la interpretación correcta de nuestros deseos por parte de nuestros aliados espirituales. De ahí la importancia de las patipembas para apoyar nuestras palabras durante cualquier ritual.

Las patipembas son gráficos simbólicos con yeso o tiza de varios colores en el suelo o sobre tableros de madera, que narran lo que se está haciendo y lo que se desea que suceda. Cada entidad debe tener un símbolo propio _basado en formas, números y colores_, así como cada clase de ritual o trabajo. Las patipembas también pueden ser tridimensionales. Es decir, que cuando se desea actuar sobre una persona o lugar en específico y que los efectos conseguidos sean muy precisos, se crean fetiches o muñecos ( cargados con los datos y/o fotos de las personas y/o rastros de sus cuerpos y representados con cierto parecido físico ) y escenarios ( fotos, maquetas, mapas y dibujos de lugares ) que se colocan sobre las patipembas de la obra o ritual en cuestión y se trabajan encima, mientras seguimos hablando con las entidades.

En este caso, el recipiente que estamos trabajando para convertir en un nkiso debe estar en todo momento sobre la patipemba de esta obra, trazada en el suelo o sobre una mesa o tablero consagrados. Esta patipemba es diferente a la que va en el fondo del nkiso y que corresponde al propio nkiso, como un código de identidad. Más adelante dedicaré un capítulo entero al aprendizaje y uso del lenguaje secreto de las patipembas.

Firma o patipemba sobre la que se puede montar
cualquier nkiso nfuiri o prenda espiritual. 

Después viene el montaje de los ingredientes o componentes básicos de todo nkiso: aguas, tierras, piedras, minerales, plantas, semillas, palos y fragmentos de animales.

Sobre el sello ( esperma de las 5 velas sobre las 5 monedas y mataris sobre la patipemba del nkiso ) se echa el cabo del tabaco empleado hasta el momento ( si es para uno mismo, pero si se está montando la prenda para otra persona, debe echarse rastro de esa persona antes de encender las 5 velas ) y se cubre todo con las ntoto o tierras. Bastará con rastro de mercado, hospital y policía y tierra de monte, de cruce de caminos y de cementerio, pero si el nkiso es del Elemento Tierra o su dueño es un perfeccionista, se puede añadir rastro de juzgados, de la cárcel, banco, de la vivienda, del trabajo o negocio, y tierra de montaña, de sembrados, de río, arena de mar, etc.

En un trozo de caña o bambú se echa agua de lluvia, agua de mar, agua de pozo o mineral, agua limpia de río, éter y mercurio, y se sella con resina, cera de abejas o de vela y se entiza con hilo rojo a una magnatita o piedra imán y un espejo. Este corazón se coloca en el centro y a su alrededor van los minerales: cristal de cuarzo, piedra de alumbre, piedra rayo, cenizas, mineral o limalla de hierro, níquel, oro, bronce, 9 centavos de cobre, yeso, azufre, piedras preciosas ( si es posible ) y semipreciosas relacionadas con el Elemento, el signo y los aliados de la persona. No debe faltar el ámbar en una calabaza y se recomienda en toda prenda, al igual que el jaspe, el coral negro y rojo, las perlas y el ónix,  la obsidiana y la lava. Cualquier otro mineral, roca o metal relacionado con la profesión u otro aspecto de la vida de la persona o que le venga a la mente de pronto o sienta que debe incluirlo, hágalo.

Tras los minerales vienen las semillas, entre las que no deben faltar: ojo de buey, peonías, mates, corazón de Changó, corazón de tigre, guacalote, quitamaldición y aguacate.

Firma básica que va en el sello de un nkiso de Agua. Se
debe enriquecer con algún símbolo propio y/o de los
mpungus y nfuiris que trabajan en esta prenda.

Después se prepara una mamba en una güira grande con agua de lluvia, de río y de coco, malafo y 21 musanga o yerbas de poder con las que suela trabajar. También pueden ser 7 ó 14. No debe faltar la albahaca, la hierbabuena y el tabaco. Se recomiendan pata de gallina, flor de campana blanca, siempreviva, hierbafina, algarrobo, alcanfor, berro, ají picante, álamo, albahaca morada, prodigiosa, rompe saraguey, canutillo de Lucero, piñón botija, mastuerzo, mil flores, salvia, algodón, perejil, calabaza, hinojo, maíz, mejorana, romero, rosas, olivo, laurel, etc ( ver BUEY SUELTO 7: Nkunias, Nfitas y Musangas. El uso … ). Con la mano izquierda se toma un puñado o dos de la mezcla de musanga húmeda de la güira y se cubren los minerales y semillas en el interior del nkiso.

El agua se guarda para preparar un yamboso con malafo, chamba, vino tinto, vino seco, ron añejo, ginebra, anís, miel de abejas y de caña, agua de Florida, 7 potencias, éter y rastro de la prenda, que se utilizará más adelante, en la última consagración o ritual de entrada, para la comunión con las entidades congregadas alrededor del nkiso.

Sobre la musanga húmeda se coloca una raíz de mandrágora atada con cinta de seda de los colores bandera de la prenda, según su Elemento o mpungu de cabecera: Aire y Tiembla Tierra = blanco, Agua y Madre de Agua = azul, Tierra = negro, Fuego = rojo, 7 Rayos = blanco y rojo, Lucero = rojo y negro, 4 Vientos = blanco y negro, Sarabanda = verde y negro, Ngurufinda = azul claro y verde, Cabo Ronda = verde y rojo, Chola Wengue = amarillo y ámbar, Ngonda Nkisi = azul y plata, Centella Ndoki = multicolores, menos negro, Kobayende = morado y negro.

Encima de todo esto se colocan los 21 fragmentos de nkunias o palos de poder. Se recomiendan algarrobo, ceiba, jaguey, framboyán, guayacán, laurel, olivo, garabato, almendro, ciprés, cedro, haya, sauco, avellano, sauce, acacia, roble, pino, limonero, caña brava o bambú, Vencedor, palo diablo, palo borracho, tengue, malambo, yaya, rompehueso, yo puedo más que tú, vence batalla, siguaraya.

Firma básica de un nkiso de Tierra.

Los ngandos animales suelen ser plumas, caracoles y pequeños fragmentos, como dientes, garras y trozos de piel, ya que los nkisos nfuiris no deben ser mayores que la cabeza de su dueño, y tampoco necesitan mucho espacio, como las ngangas, pues al no absorber menga, no engordan.

En las prenda de Agua o Madre de Agua no deben faltar las plumas de aves acuáticas, como gaviotas, pelícanos, patos y cisnes, los caracoles, conchas, caballitos y estrellas de mar, así como dientes de tiburón o cocodrilo. Las calabazas de Chola Wengue deben llevar plumas de pavo real y cisne. Las prendas de Aire y de Ngurufinda van coronadas por plumas de hasta 21 clases de pájaros diferentes, y las de Tierra y Fuego también llevan plumas, dentro o fuera del recipiente. Las aves más comunes utilizadas en las reglas muerteras son el mayimbe o aura tiñosa ( o buitres, águilas, cóndor ), la lechuza, el búho, el carpintero, mirlo, gorrión y loro africano.

Los dientes y garras de perro y otras fieras cazadoras, o parte de la piel, como tigres, leopardos, leones, lobos, majases, boas y otras serpientes constrictoras, etc, así como las astas y cuernos de diferentes animales, son elementos indispensables en los nkisos de Tierra y de Fuego. Estos ngandos pueden ir en el interior del recipiente, prendidos de los palos o colgando de un collar o manilla alrededor de la prenda.

Cuando la prenda quiera crecer y ya no le quepa más nada en su interior o encima, se cambian algunos de los palos pequeños por otros más largos, de manera que se les puedan seguir incorporando elementos, atándolos con hojas secas de maíz.

Terminado el montaje, se rocía todo con malafo, chamba, parte del agua de la mamba que quedó para hacer el yamboso y nsunga, y se pregunta con fula si los Elementos, mpungus y espíritus están satisfechos y si se puede concluir esa parte o es necesario agregar algún elemento u ofrenda.

La creación de un nkiso nfuiri lleva 4 consagraciones. La primera se hace después del sello inicial y la segunda al terminar el montaje. La tercera consagración sucede en el monte y es la comunión de la prenda con sus aliados y demás misterios de la naturaleza, y la cuarta y última corresponde al ritual de entrada al Nso Nkiso, durante el cual ocurrirá la comunión de los espíritus y aliados en general, con el dueño de la prenda.

Firma básica de un nkiso de Aire.

La tercera consagración consiste en enterrar el nkiso al pie de una ceiba, baobab o jaguey _o cualquier otra nkunia de poder que sea bien grande y antigua_ en un lugar apartado del monte, lejos de la influencia de la civilización, empezando la primera medianoche de luna llena y desenterrándola al amanecer, después de la última noche de luna menguante. En ambos casos hay que saludar primero, explicar lo que se va a hacer y lo que se espera conseguir ( que la prenda sea adoptada por la nkunia, que la convertirá en una de sus raíces bajo la tierra, en contacto constante con los misterios y poderes del monte, del cielo, de las aguas y de los espíritus de los fallecidos ), arrojar 9 centavos de cobre y 13 granos de maíz tostado en el hueco y un chorrito de miel de abeja y de caña, rociarlo con malafo, ron y nsunga y darle un gallo a Ntoto, Ngurufinda, la nkunia y los mpungus, teniendo cuidado de no salpicar la prenda. Luego se cierra y se da un coco para preguntar, y se enciende una vela blanca en el centro de un plato blanco, con los 4 trozos de coco a su alrededor.

La cuarta consagración es un ritual para darle entrada al nkiso en su Nso _cuarto o lugar habilitado para su culto_ y poder empezar a trabajar, que se realiza la primera noche de luna nueva. Después de pasearlo por todas partes y de enseñarle las personas que frecuentan la zona, se le coloca en el Nso _ya sea colgando del techo, en el caso de una prenda de Ngurufinda, 4 Vientos, Ngonda Nkisi o una pura de Aire, o sobre el suelo o de algún mueble u objeto, como el resto de las prendas_ y se procede a la comunión entre la persona y los espíritus y demás entidades involucradas alrededor del nkiso. Para ello se bebe el yamboso y se rocía a la prenda, alternando entre buches que se traga y buches que escupe, 3 veces. Luego se rocía con malafo, chamba y nsunga y se pregunta con fula. Si todo está bien, significa que se puede empezar a trabajar ya.

De este modo se fabrica y consagra un nkiso nfuiri o prenda espiritual en la regla del Buey Suelto o camino del brujo solitario. La persona debe abstenerse sexualmente, de alcohol y drogas, mantener una alimentación sana y lijera, una vida tranquila y meditar cada día, al menos durante 30 minutos, desde 7 días antes del montaje hasta que concluya la luna nueva. Es decir, un ciclo lunar completo.

Para trabajar con la prenda es conveniente tener un par o más, de tableros de madera consagrados para el uso de las patipembas y las consultas con fula y chamalongos y varias jícaras y güiras de diversos tamaños para las bebidas y las mambas. En un tablero trazamos nuestra firma personal y en otro la firma del ritual o trabajo que nos proponemos hacer. La firma de la prenda no es necesario ponerla _ya que está en el sello_, salvo cuando se trabaja lejos de ella, a través de una mpaka o incluso sin nada. Los tableros, al igual que la mpaka, las maracas, los chamalongos o nzandis, collares, makutos, etc, que acompañen a una prenda como herramientas mágicas o que nazcan de ella como poderes o protecciones posteriormente, se pueden consagrar con una mamba similar a la de consagración del nkiso.

Firma básica de un nkiso de Fuego.

Las personas que no pasan muerto o que no cuentan con la asistencia de un perro de prenda para comunicarse con los nfuiris, deben fortalecer su vititi lavando sus ojos con cocimiento de flor de campana frío con ojos o lagañas de mayimbe.

Al nkiso nfuiri se le encienden 2 velas blancas o de sus colores de bandera para iniciar cualquier ritual o trabajo. También se queman hojas de salvia o incienso, se sacude perfume y en algunas casas se le ponen flores de muerto. Se trazan las firmas y se empieza a saludar y a llamar con una maraca o con el bastón. Se arrea fula y se rocía con malafo, chamba y nsunga. Se les reza y se les habla a las entidades requeridas hasta que responden a través de trances, sistemas adivinatorios o una mezcla de ambos. Se anotan las inspiraciones y las letras y se borra el tablero para trazar con yeso el nuevo trabajo. Todo queda por escrito. Se juntan los materiales y se ejecuta la obra, que es mezclar los ingredientes y darle forma al trabajo _ya sea una lámpara, unos mpolos, un resguardo, un entizado o amarre_, ante la prenda. Cada paso se va explicando oral y visualmente ( firmas, objetos, composiciones ) hasta que terminamos, rociamos todo _obra y prenda_, con malafo, chamba y nsunga y se arrea fula para las enviaciones, para preguntar el camino de los trabajos y cerrar el juego o cesión. Después se despide a todas las entidades, se limpia, se apaga y se llevan los restos de la obra al monte, al río o al lugar acordado, si fuera el caso.