jueves, 8 de marzo de 2012

LOS VEINTIÚN CAMINOS DE LUCERO

Nso nganga del Padre Montenegro. Se
ve un Cuatro Vientos colgando del
 techo y dos Luceros guía; uno frente a
Sarabanda y otro frente al altar( detrás
de la cortina roja está Kunankisi ).
Con este artículo comienzo una serie de temas avanzados sobre Palo Monte, con el objetivo de que los iniciados en las diferentes reglas congas y los que están por rayarse o andan buscando padrino conozcan mejor la forma correcta en que se trabaja el Palo y de esa manera nadie pueda hacerles un cuento. Si comienzo por los Luceros es porque Lucero siempre va primero y porque generalmente es la primera prenda que se recibe, antes del segundo rayamiento. Además, yo soy hijo de Eléggua( Lucero por camino yoruba ) y en mi regla _la Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje_ este mpungu tiene una importancia tremenda.

Lucero es el nombre criollo para nombrar a una serie de 21 nkuyos( existen muchos nkuyos, pero solo estos 21 se les llama Lucero. Cabo Ronda, por ejemplo, es un nkuyo _ Nkuyo Watariamba_, pero no es un Lucero ) que sirven de guía y protección y que se relacionan con las estrellas y meteoritos. En Cuba les llamaron luceros porque esta palabra se usa para referirse a las estrellas que sirven de guía en la noche y también es una forma cariñosa de llamar a los niños. No olvidemos que fué una estrella la que guió a los reyes magos hasta Belén, para que pudieran encontrar y adorar al niño Jesus. Y recuerden que Eleggua es un orisha yoruba que también sirve de guía, mensajero y protección y que guarda mucha relación con los niños. Por esa razón a Lucero se le sincretiza con Eleggua, el Santo Niño Jesus y el santo Niño de Atocha, en algunos de sus 21 caminos y en otros con el Diablo y el Ánima Sola, dada su relación con Ndoki( el dios de las malas artes ), Lugambé, Lukankasi, Kadiampembe y otras entidades diabólicas y/o malignas; lo cual refuerza el sincretismo con Eleggua, ya que este orisha, en su aspecto Eshu, se le considera también un diablo. Incluso hay luceros, como Lucero Mundo Nuevo( Lucero que vive en las cárceles ), que son puramente cubanos, ya que las tribus bantús no conocían aún el concepto de cárcel.

Existe mucha confusión con respecto al término lucero, pues a menudo aparece en los escritos para referirse lo mismo a una prenda, que a un fundamento, que a un guardiero o que a un resguardo. Y es que con estos nkuyos o espíritus, que habitan en diversos tipos de viento y de lugares, se pueden montar todo tipo de objetos mágicos.

 Los 21 caminos de Lucero constituyen 21 diferentes tipos de fundamentos de Lucero que se pueden recibir, en dependencia del signo o camino de cada ngueyo. Cada persona solo puede recibir uno de esos 21 Luceros. Cada camino tiene que ver con uno o varios mpungus diferentes, de forma que cada iniciado pueda recibir uno, según su signo y mpungu de cabecera o ángel de la guarda. Los hijos de Centella Ndoki, por ejemplo, deben recibir Lucero Vira Mundo( también conocido como Lucero Munanfinda Ndoki ), que es el que vive en la entrada de los cementerios, y los hijos directos de Sarabanda deben recibir Lucero Aprueba Fuerza, que es el que vive en las líneas de los rieles del ferrocarril.

1- Lucero Kunambembe: Dueño de las cosas buenas y las malas. Nkuyo y Chamalongo.

2- Lucero Prima: Dueño del crepúsculo. Lucero.

3- Lucero Endaya: Dueño de las profundidades. Madre de Agua( Kalunga, Umbó, Baluande ).

4- Lucero Pitilanga: Dueño de la orilla del mar. Madre de Agua.

5- Lucero Madrugá: El que vive cerca de la Luna. Ngonda Nkisi. Lucero.

6- Lucero Aprueba Fuerza: El que vive en los rieles del ferrocarril. Sarabanda.

7- Lucero Vence Guerra: El que vive dentro de los problemas.Siete Rayos, Sarabanda y Brazo Fuerte.

8- Lucero Vira Mundo: El que vive en las puertas de Munanfinda. Centella Ndoki.

9- Lucero Monte Oscuro: El que vive en los trillos. Ngurufinda y Sarabanda.

10- Lucero Busca Buya: El que vive en la estación de policía. Cabo Ronda.

11- Lucero Mundo Nuevo: El que vive en las cárceles. Cabo Ronda.

12- Lucero Rompe Monte: El que vive en los techos de las casas con otras entidades y el único que come sobre una teja consagrada. Siete Rayos y Tiembla Tierra.

13- Lucero Sabicunanguasa: El que vive en la orilla del río y el único que puede comer gallina negra al pie del río. Chola Wengue.

14- Lucero Talatarde: Dueño de enfermedades y vive en los hospitales. Kobayende.

15- Lucero Catilemba: También trabaja con Kobayende.

16- Lucero Casco Duro: El que vive y come en las lagunas. Chola Wengue.

17- Lucero Tronco Malva: El que vive en las 4 esquinas. Cuatro Vientos.

18- Lucero Patasueño: El que vive en las encrucijadas. Lucero y Sarabanda.

19- Lucero Jaguey Grande: El que vive en las montañas. Tiembla Tierra.

20- Lucero Kabanquiriryó: El que vive en las tinieblas. Lugambé y Nkuyo.

21- Lucero Siete Puerta: El que vive en la oscuridad. Ndoki, Centella y Nkuyo

Lucero Guía de Sarabanda con un
sombrerito de yarey y un silbato.
Estos 21 fundamentos de Lucero se deben recibir siendo ngueyo, aunque algunas veces se le puede entregar a un profano para salvarlo o porque así lo exigen las fuerzas.Equivale a recibir un Eshu de Ifá o un Eléggua de Osha, pero con más poder que unos guerreros con todos los yerros, como quien dice. Precisamente por el parecido con esos orishas es que se les llama, genéricamente, Lucero Talanquera u Oficio Puerta a los 21 caminos de Lucero.

De igual forma se pueden recibir Luceritos, que es como se les llama a cierto tipo de resguardos que vienen a ser como pequeños Luceros portátiles y en cuya confección también se tienen en cuenta estos 21 caminos, según la persona.

Luego existen los Guardieros, que son Luceros que guían y protejen, no a la persona, sino a sus fundamentos. Cada fundamento, ya sea de Madre de Agua, Chola Wengue, Mariwanga, Kobayende o cualquier otro mpungu, excepto Ngurufinda y el propio Lucero, deben llevar un Guardiero delante. _Debo aclarar que mucha gente le llama fundamento a la nganga, y es correcto, ya que toda nganga es también un fundamento, pero se presta a confusión, por lo que yo prefiero llamarle fundamento solo a las prendas que contienen mpungu y no nkisi_. Algunos de estos Guardieros lucen bastante diferentes de los 21 Luceros, ya que se confeccionan con muchos elementos pertenecientes al mpungu del fundamento. Un Guardiero de Madre de Agua, por ejemplo, puede estar hecho a partir de un fragmento de tinaja de barro y otro de Chola Wengue puede ser una calabaza cargada, a diferencia de los Luceros, que suelen estar hechos de madera, masa, piedra, caracol o coco.

Los Lucero Guía son los Guardieros de las ngangas o nkisis. Todo nkisi( la fusión de un nfumbe y un mpungu que habitan dentro de un recipiente o nganga. Originalmente, nganga era el nombre del brujo poseedor de un nkisi, pero en Cuba se le llama así al caldero o cazuela ) necesita su Lucero Guía delante. Es decir, que llamamos Guardiero al Lucero guía de un fundamento, y decimos Lucero Guía para referirnos al guardiero de una nganga. Un fundamento es una prenda que contiene un mpungu, como un santo de osha, y una nganga es un fundamento más complejo, donde vive uno o varios mpungus y al menos 5 espíritus, entre nfumbes y bakúlas. Por supuesto, para poder recibir una nganga y su respectivo Lucero Guía, es imprescindible haber pasado por el segundo rayamiento, tener bastón de muertos, cuchillo y machete, que significa ser un Tata, Padre, Yayi o Madre y no un simple ngueyo.

Luego tenemos a Lucero Mundo o Lucero Monte, que son nombres de nkisis o ngangas de Lucero. Pueden tener otros nombres, pero los más empleados para bautizar la cazuela de barro de Nkuyo Lucero Nkisi son esos. Los 21 caminos de Lucero son fundamentos y Lucero Mundo y Lucero Monte son nkisis.

Y por último tenemos otros objetos mágicos relacionados con Nkuyo Lucero, pero que poseen características especiales. Lucero Munanfinda Ndoki, también conocido como Lucero Malongo, es, como su nombre lo indica, un Lucero bien judío, que trabaja directamente con Ndoki. Muy parecido a los primeros nkuyos congos que llegaron a Cuba y que no tenían influencia de orishas yorubas, ni de santos católicos. Aprovecho para aclarar que el uso del término "judío", para referirse a una prenda del palo monte, no quiere decir que esta esté consagrada exclusivamente al mal, como piensa mucha gente, sino que no lleva elementos católicos, como el crucifijo, ni trabaja con santos u orishas; solo con espíritus de difuntos y fuerzas de la naturaleza. Una nganga judía es una prenda de palo monte puro, que puede usarse lo mismo para hacer el mal, que para hacer el bien, ya que Ndoki o Lugambé son entidades diabólicas que se pueden emplear también para curar y salvar, de la misma forma que los santos y orishas pueden usarse para amarrar, dañar y matar.

Y tenemos a los famosos Kini Kini, que también son nkuyos o luceros ndokis o diabólicos, ya que trabajan con Ndoki, Lugambé, Kadiampembe, Lukankasi y otros demonios y entidades oscuras, pero, a diferencia de Lucero Munanfinda Ndoki, que es como un Guardiero personal que protege y guía a su dueño, los Kini Kini son muñecos de madera cargados, que sirven para rastrear, espiar y llevar hasta su objetivo o víctimas las makumbas, entre otras misiones mágicas. Las características de los Kini Kinis pueden varíar según el signo de su dueño y el tratado con el que se monte, pero en general se pueden agrupar en Kini Kinis Rojos, que son los que se especializan en magia roja( amarres, separaciones, castraciones, etc ) y en Kini Kinis Negros, que son los que se reservan para llevar a cabo las makumbas para provocar enfermedades, desgracias y muerte.

Y por último tenemos a Cuatro Vientos, que es un fundamento o nkisi aéreo, en estrecha relación con el mpungu Ngurufinfa, el dueño del Monte, la Naturaleza misma. En el Nso Nganga de todo Tata, Padre, Yayi o Madre, hay tres prendas que no pueden faltar: la nganga, por supuesto; su Lucero Guía delante y colgando  encima de ella su Cuatro Vientos. Se le llama Cuatro Vientos al fundamento o nkisi de Lucero o Nkuyo Ngurufinda porque consiste en un güiro cargado y que cuelga de un árbol o del techo, con cuatro plumas de mayimbe( aura tiñosa ) clavados en cruz, como una veleta. Esa forma _un círculo cruzado por cuatro flechas_  recuerda la firma básica de Lucero, la cual también se llama Cuatro Vientos. Es decir, que Nkuyo se llama Lucero cuando vive en la tierra y Cuatro Vientos cuando vive en el aire, con Ngurufinda.

Patipemba de Cuatro Vientos
sobre un fundamento colgante
de idéntico nombre.
El Cuatro Vientos de fundamento sirve para proteger la nganga de cualquier ataque mágico o enviaciones, para equilibrar las energías del nso nganga( templo, cuarto de nganga ), para orientar a las entidades que se arrean, facilitar el vititi( la "vista" y la consulta con chamalongos ) y contar con el poder de las aves y las plantas y la bendición de Ngurufinda. Sin licencia de Ngurufinda no se puede hacer nada en Palo Monte, porque todo lleva palos, yerbas, tierras, minerales y animales.

Y el Cuatro Vientos Nkisi es una nganga que se monta en una gürira grande, coronada de plumas de multitud de pájaros y que vive colgada de la rama de un árbol o del techo del nso nganga, en su versión urbana. En el Mayombe puro que se practicaba en Cuba hace casi un par de siglos, la prenda principal y muchas veces la única, con la que trabajaban los tatas congos y sus primeros descendientes, tenía estas caracteristicas. Todavía hoy en día, en los campos de Cuba, existen mayomberos que tienen su prenda en una güira colgando de un árbol, como en andilanga( el pasado ). La propia palabra Mayombe es una derivación de Mayimbe( aura tiñosa, el pájaro que vuela alto, todo lo ve y tiene pacto con la muerte ), el ave y animal principal de esta regla, que significa algo así como "el jefe o cacique de los muertos". _Hay otra variante de Palo Monte primitivo, que se practica en los campos de Cuba y de Puerto Rico, que se llama "Boumba", término con el que se refieren a una prenda que consiste en un makuto que se monta dentro de un saco de yute y se cuelga del techo del bohío, donde permanece hasta que se baja y se abre cuando se va a trabajar_ . Dentro de esas güiras aéreas de Mayombe vivían y viven, Ngurufinda y Nsasi( 7 Rayos ) junto con mayimbe y el nfumbe, formando un solo y poderoso nkisi: Mayombe.

La Nganga o Nkisi Cuatro Vientos, al menos como la montamos los kimbiseros, viene a ser como una prenda de mayombe, pero envés de llevar Ngurufinda con 7 Rayos, lleva Ngurufinda con Nkuyo Lucero. Tanto en Briyumba, como en Kimbisa, Nsasi 7 Rayos no va en el aire, sino en cazuela de barro sobre un tocón de árbol( briyumba ) o sobre un taburete de madera( kimbisa ), lo cual es un evidente sincretismo con el orisha yoruba Shangó, que se monta en batea de madera sobre un tocón. Y así es también en todas las casas de mayombe urbano de la Cuba actual, pero en mayombe puro del monte Nsasi, que es el rayo que cae del cielo, se monta en el aire.

Bueno, hasta aquí por hoy. Cualquier pregunta o comentario que tengan, no duden en mandarlos. Un saludo de Kunanchila y que Nsambi acutare a todos los mpanguis.

Mi Cuatro Vientos 

 
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lunes, 2 de enero de 2012

Letra Del Año 2012. Comisión Organizadora Miguel Febles Padrón

Esta es la Letra del Año 2012 de la Comisión Miguel Febles Padrón o Casona de Lawton; según los conocedores del tema, esta es la buena. La otra letra del año, sacada por la Asociación Cultural Yoruba de Cuba, se le acusa de ser pro gubernamental y no son pocos los que desconfían de su total veracidad, entre ellos yo. Fíjense que la letra verdadera es un Osobbo que avisa y aconseja sobre un buen número de males, guerras, conflictos y calamidades que afectan a todo el mundo, mientras que la letra castrista de la ACYC es un Iré muy bonito que poco tiene que ver con la realidad actual. 


Con respecto a Cuba y también al resto del mundo, la verdadera letra de la Comisión Miguel Febles Padrón nos advierte de que se acercan grandes cambios políticos y sociales; renovación de ideas y de líderes; el fin de un mundo y el nacimiento de otro. Yo lo interpreto como una clara indicación de la crisis ecológica, medioambiental, económica, política y social que atraviesa el mundo. Tanto el modelo capitalista, como el comunista, han explotado inescrupulosamente los recursos naturales, llevando al planeta al borde de la extinción, y han desfraudado a la humanidad con su gestión económica, guerras y leyes, y sobre todo con sus mentiras. Como suele suceder al principio de cada nuevo siglo, el mundo necesita un inminente reajuste de poder. En el siglo pasado ese reajuste le costó a la humanidad dos guerras mundiales; pero todos sabemos que la tercera guerra mundial no puede suceder, pues será la última. Así que más nos vale que todos tomemos conciencia de nuestra responsabilidad individual en la lucha por la paz y la salvación del mundo. 


Más que buscar la letra del año para averiguar los peligros que debemos sortear y hacer ebbó para salvarnos individualmente, esta vez deberíamos leerla para que nos ayude a meditar sobre el estado del mundo en que vivimos y todo aquello que podemos hacer como seres sociales y como terrícolas para ayudar a salvarlo y a convertirlo en un lugar mejor para desarrollarnos. Recuerden que no venimos a este plano terrenal de la existencia para vivir como conejos temerosos, huyendo siempre del más mínimo peligro y pensando solo en satisfacer nuestros apetitos; estamos aquí de paso, solo para aprender y evolucionar espiritualmente. No nos quejemos luego de que los dioses no nos ayudan, porque esta vez son ellos los que necesitan de nuestra ayuda. ¿Con qué cara los miraremos luego cuando dejemos estos cuerpos y tengamos que admitir que en la Tierra nos dejamos esclavizar por los tiranos; que cerramos ojos y boca ante la injusticia; que colaboramos con el asesinato de bosques y selvas y la extinción de especies y recursos; que priorizamos el confort y todo tipo de placeres carnales, antes que nuestro aprendizaje y desarrollo intelectual, ético y espiritual; que, en suma, fuimos egoístas antes que altruistas, y perdimos la fé en nosotros mismos?


Meditemos pues, creyentes y no creyentes, hermanos humanos todos y hagamóslo con urgencia y profundidad, porque religiones e ideologías hay muchas, pero bajo nuestros pies solo existe un Mundo.


2012

codmfp.gifComisión Organizadora de la Letra del Año. Miguel
Siguiendo una tradición de 26 años se reunió la Comisión Organizadora de la Letra del Año el 31 de Diciembre del 2011, en la Casa Templo situado en Ave. 10 de Octubre # 1509 e/ Josefina y Gertrudis, Víbora, Municipio 10 de Octubre, Ciudad de La Habana, Cuba.

Esta ceremonia fue presidida por el sacerdote de Ifá  Guillermo Diago Molina “Ogbe Weñe” y el respaldo de los Sacerdotes de Ifa de todas las familias de Cuba y sus descendientes en el Mundo, saco la letra el Sacerdote más pequeño.

Signo Regente: BABA IRETE MEYI (“La Sombra del niño de corta vida”).

Oración Profética: Osorbo Iku Otonogua.

Orula Onire: Adimu (Obi, Omi Tutu, Itana Meyi).

Onishe ara
: PARALDO con una gallina (Umbeboro Oya y demás Ingredientes).

Onishe Omo (hijos) Ebbo Misi. Otan.

EBBO: 1 gallina, tela blanca, tela roja y tela negra, flecha, trampa, 1 huevo, carne con hueso, 1 pescadito fresco y demás Ingredientes.

Divinidad RegenteOYA, Divinidad de las tormentas y de los suaves vientos. Identificada con el espíritu de los antepasados. Es la diosa del río Niger (Odo Oya), el cual ha recibido su nombre por esta divinidad. Se supone que sea la primera esposa y favorita del Orisha Shangó. La tradición nos dice que el río se formó originalmente por las copiosas lagrimas que ella derramó el día que murió su esposo.

Divinidad Acompañante
OGGUN (Patrón de los herreros y de los militares.- Adorado en la Ciudad de Ire y de Iyesa al oeste de Nigeria.

Bandera del Año: Rojo Vino y Ribetes Negros.

La distribución de éste documento es gratuita y esta Comisión no es responsable de la venta que hacen personas inescrupulosas, con ánimo de lucro.

Enfermedades de cuidado.


  • Trastornos de la locomoción  (cuidado con caídas y accidentes que puedan ocasionarlo)
  • Hernias discales
  • Trastornos de bajo vientre en la mujer (trastornos menstruales, abortos espontáneos etc.)
  • Disminución de la natalidad (Infertilidad).
  • Trastornos digestivos
  • Aumento de la mortalidad  infantil
  • Epidemias y Enfermedades de la piel (Lepra, sarna, abscesos, forúnculos etc.)

Acontecimientos de Interés social:

  • Signo de Guerras y Confrontaciones.
  • Signo de Transición y Cambios Sociales,  Político y  Económicos
  • Perdidas por Ancianidad (Envejecimiento Poblacional)
  • Incrementos de Movimientos Sísmicos.
  • Atención Especial al Asunto de la Vivienda.
  • Serios Trastornos en el Matrimonio
  • Buscar Soluciones Agiles a los Problemas Existentes.
  • Peligroso aumento de la temperatura

Recomendaciones:

  • Incremento de la Higiene en los Hospitales
  • Incrementar el Aprendizaje de Oficios Manuales
  • Especial Atención a la Agricultura y una Distribución Organizada de los Productos.
  • Atención Especial a los Hijos.
  • Brindarle a la Mujer la Consideración que Merece en todos los Aspectos.
  • Organización de la Gestión Económica Pública.
  • La Música como Terapia Social
  • Organizar una Campaña de Limpieza General para Evitar una Contaminación Ambiental para Evitar Epidemias.
  • Realizar Ofrendas a ASOJUANO
  • Aprovechar las virtudes de las siguientes plantas: albahaca, hierba de la sangre, caisimón, quita maldición, ciruela, algodón y bledo blanco, para distintos usos.
  • Cuidado con la construcción de viviendas sin la debida orientación de técnicos especializados.
  • Evitar el incremento de la promiscuidad.
  • Preservación del medio ambiente.
  • Evitar falsas acusaciones y difamaciones.
  • Cambios y revisión de las leyes penales, adecuándolas a estos tiempos.

Refranes del Odun


  • El Peine no Puede Peinar un Calvo
  • El Juez que mucho avisa no quiere encontrar culpable
  • La persona que saca agua del rio, destruye el hogar de los peces.
  • Fue la boca del macho cabrío la que lo mato.
  • El sol no puede con la sombrilla
  • He de tener cuidado no caer en el hoyo de la prosperidad

Cada persona debe acudir a sus Padrinos (Babalawos) en busca de orientaciones al respecto.

Nuestra Comisión agradece a los Órganos Masivos de Comunicación que hacen posible que estas Predicciones lleguen a todos los rincones del Mundo.


Feliz y Próspero Año 2012
Les desea la Comisión Organizadora de la Letra del Año
“MIGUEL FEBLES PADRON”



Historia De La Ceremonia De La Letra Del Año

Lo que van a leer a continuación está escrito por la Asociación Cultural Yoruba de Cuba que, como todos los entendidos en la materia saben, es un invento del gobierno castrista para manipular a la población creyente de Cuba. Los datos históricos que aquí se exponen son correctos hasta 1959; de ahí para acá empiezan las tergiversaciones, omisiones y mentiras. La ACYC afirma ser la verdadera heredera de los más antiguos y respetados Babalawos de Cuba, pero ningún santero que se precie se rige por su letra del año, sino por la de la Comisión Miguel Febles Padrón, que es la buena de verdad. Es increíble la amnesia de estos señores de la ACYC, que han olvidado que el mismo gobierno que ahora los patrocina y controla es el mismo que prohibió y persiguió a todas las formas de religión y a todos los cultos afrocubanos desde los primeros años de la Revolución hasta 1991, cuando permitió el ingreso en el Partido Comunista a cubanos con creencias religiosas.


Padre Montenegro


Historia de la Ceremonia de la Letra del Año
E-mail
La Ceremonia de la Letra del Año es el evento religioso más importante que se lleva a cabo por los Babalawos, tanto en Cuba como en Nigeria, aunque en fechas diferentes, por lo que debe ser del conocimiento de todas las personas que se preocupan por la cultura Yoruba.

No cuestionamos ni cuestionaremos jamás lo que hacen los hermanos de las diferentes ramas religiosas dentro de su Ilé Osha, tanto en Cuba como en el mundo; pues merecen todo respeto y consideración hacia la identidad y diferenciación que puedan tener según sus códigos culturales.

Cuba es el territorio donde mejor se conservan las tradiciones culturales de esta religión que nos fuera legada por nuestros ancestros esclavos traídos desde África a finales del siglo XVIII. Esto se debe en gran medida a los esclavos pertenecientes a la etnia Yoruba, en específico los de las religiones de los Orishas e Ifá. En nuestro país esta religión es considerada como Religión Cubana de Origen Africano teniendo en cuenta, a través de la historia, los elementos tradicionales rescatados por nuestra población religiosa; elementos que han sido conservados y revitalizados y que por su apego popular han llegado a formar parte de nuestra cultura y de nuestra identidad nacional.

Esta religión, como la vida ha demostrado, se ha trasladado desde Cuba a cualquier región o país del mundo, de una forma natural y espontánea sin perjudicar la religión en general. Por el contrario, ha tenido un intercambio que le da riqueza a la religión y a la cultura, pues exportar una tradición como esta que se caracteriza por no hacer proselitismo "la convertirá en la religión del Siglo XXI", como expresara el Prof. Wande Abimbola (AWISE ABAGE, Inspector general de la religión Yoruba en el mundo), expresión con la que estamos completamente de acuerdo.

Nuestra Institución ha estado luchando desde hace muchos años por la unidad de todos los practicantes de la Regla Osha e Ifá del mundo en los aspectos más importantes y generales donde la Letra del Año tiene un papel fundamental.

En cuanto a este último aspecto hemos tratado de unificar a todos los religiosos sin lograr hasta el presente un resultado final. Esto es debido a que los patrones de cada practicante en ocasiones se vuelven absolutistas y es posible que no se haya pensado en que al rechazar la unificación y no tomar una decisión positiva no se hayan tenido en cuenta las dificultades que ocasionan. Y no sólo atañen a una persona, a un grupo institucional o familiar, sino que se daña una religión que nos fue legada por nuestros antepasados y forma parte del patrimonio que debemos respetar y preservar seriamente.

Se ha tratado de hacer un trabajo de unificación para llegar a un consenso en cuanto a la Letra del Año. Nos referimos a un sistema adivinatorio de probabilidades y es por esta razón que cada ceremonia da por resultado la regencia de distintos Orisha y odun en el año. Las personas, creyentes y no creyentes, se ven confundidas, no saben en quien creer, ni por cual letra regirse. Lo que hace que pierda credibilidad, prestigio y se considere que a nuestra religión le falta seriedad, respeto y la unión por la que luchamos.

Historia

Desde sus inicios las investigaciones cuentan que la Letra del Año comenzó a sacarse a finales del siglo XIX, sin poder precisar la fecha exacta. Por datos y documentos se nos revela que Babalawos procedentes de las diferentes ramas religiosas existentes en el país comenzaron a reunirse para efectuar con todo rigor las ceremonias establecidas, que concluían el primero de enero con la apertura del la Letra del Año.

A través del Oráculo de Ifá se daban a conocer las orientaciones y recomendaciones que debían cumplirse durante ese año, con el fin de evitar o vencer los obstáculos y las dificultades. Por esta razón la primera Letra del Año que se realizó en Cuba la efectuó el Babalawo Remigio Herrera, Obara Meyi, Adeshina, de origen africano, apoyado fundamentalmente en cinco de sus ahijados, a saber:
Marcos GarcíaIfalola Baba Ejiogbe
OluguereOyeku meji
Eulogio RodríguezTata Gaitán Ogundafun
José Carmen BatistaObeweñe
Salvador Montalvo.Okaran Meji
Bernardo RojasIreteuntendi
Es bueno señalar que algunos de los ahijados de Adeshina tenían como Oyurbona a Oluguere que era también de origen africano.

En el año 1902, por problemas de salud de Adeshina, Tata Gaitán asume la responsabilidad de la Letra del Año apoyado por los Babalawos antes mencionados y participando además:
SecundinoCrucetOsaloforbeyo
Bernabé MenocalBaba Ejiogbe
Quintín Lecón GarcíaOturaniko
José Asunción VillalongaOgundamasa
Igualmente contó con la participación de casi todos los Babalawos de esos tiempos. Aunque la ceremonia siempre se realizaba con la mayor discreción posible y en privado; ya que en el gobierno imperante todo este tipo de prácticas de creencias africanas estaban consideradas como un delito común dentro del código penal. Por esta razón en algún que otro año se trató de disminuir la participación masiva de Babalawos y se invitaban a los jefes de familia con sólo uno de sus ahijados.

El 9 de mayo de 1959 fallece Bernardo Rojas y su sucesor, el Dr. José Herrera, hereda las deidades de Adeshina y la responsabilidad de la Letra del Año. Tomando en consideración que Joaquín Salazar era el Babalawo mayor y Obá de la rama, el Dr. Herrera le cede la dirección de la apertura del año; llevándose a cabo con la misma efectividad y rigor religioso que las anteriores ceremonias correspondientes a la Letra del Año.

Las actividades en estos años fueron realizadas bajo la dirección de Joaquín Salazar y la rama Adeshina, representada por el Dr. José Herrera.

Posteriormente Joaquín Salazar y otros mayores se dieron a la tarea de reorganizar nuevamente las ramas tradicionales existentes. De esta forma se volvió a ampliar la participación en la Letra del Año a todos los Babalawos. Es así como fueron llamadas, entre otras, las ramas que siguen a continuación:
RamaNombreSignoPresentaciónSigno
IfabiFrancisco VillalongaOgunda KeteÁngel VillalongaOgundaleni
AdeshinaRemigio HerreraObara MejiFernando MolinaBaba Eyiogbe
Ño Karlo Adebi
Ojuani BokaÁngel PadrónBaba Eyiogbe
Pericón PérezOgbe YonoAlejandro DomínguezOsa Guleya

La letra que se interpreta en la ACYC hace ya algunos años, es la realizada por los Babalawos del país con mayor cantidad de años de iniciados y que desde su comienzo lo han hecho de forma ininterrumpida hasta la actualidad.
Las ramas más tradicionales del siglo XIX y del comienzo del XX estuvieron dirigidas por Babalawos africanos que después delegaron esta responsabilidad en sus sucesores cubanos.
No pretendemos centrar ni establecer tradiciones, sino defender la legitimidad de las ya existentes, transmitidas de generación en generación.
Nos satisface sobremanera que la Santería, "Regla Osha e Ifá, fructifiquen en cualquier territorio del mundo, con la misma fuerza que lo han hecho otras Religiones Cubanas de Origen Africano, que son las que hoy constituyen su fortaleza, como son por citar algunas, el vodú y el palo monte, siempre y cuando no exista en su trasfondo una base de proselitismo y el ánimo de lucro y comercialización.
Aprovechamos la oportunidad para dar a conocer nuestra inconformidad con el sacrificio público de animales, que realizan muchas personas en cualquier latitud en distintos festivales, eventos, espectáculos, videos etc., por una razón muy sencilla pero fundamental, no creemos que para llevar a cabo estos menesteres públicos de envergadura sea necesario llegar al sacrificio de animales, máxime cuando nuestra religión cuenta con tantas bellas manifestaciones y expresiones culturales posibles de exhibir..
Somos de la opinión que aquellos que se han prestado para ofrecer este tipo de actividades, no tienen bien definida su religiosidad, pues debemos tener muy presente que no todos los elementos de la cultura y la religión de un pueblo son comercializables, así como que no todos los habitantes del planeta deben tolerar la realización de un tipo de espectáculo de esta envergadura, pues su visión sobre esta cuestión es bien diferente y en ocasiones muchos son afiliados de asociaciones protectoras de animales, lo que conlleva a que su opinión sobre estos actos sea denigratoria, lo que en lugar de enriquecer nuestra cultura la lleva a su detrimento.
La Historia de la humanidad refiere, que todas las religiones en sus inicios sacrificaban seres humanos, pasando posteriormente de acuerdo a su mitología y patrones al sacrificio de animales, los que posteriormente fueron sustituidos por algún elemento que suplantara este sacrificio, no siendo el caso de las religiones de origen africano que hasta nuestros días siguen utilizando en su ceremonial secreto el sacrificio de animales.
Muchas son las personas que equivocadamente o erradas se aprovechan ahora de la popularidad que ha adquirido esta religión en Cuba y nos atrevemos a decir que en el mundo, para utilizarla como medio de lucro y de enriquecimiento, cuando anteriormente estás mismas personas la consideraban como cosas de negros, de personas atrasadas y de oscurantismo.
Sepan que le reservamos gran respeto a todas las religiones con las que cuenta la humanidad, que no nos preocupa que alguien que no se respete, hable mal de otra religión para que la suya prevalezca, al contrario nos da pena de que alguien tenga que utilizar este medio para que su religión florezca pues eso deja mucho que desear y se puede interpretar que su religión no está lo suficientemente fuerte ni tiene principios sólidos que sustentar.
El respeto es la base de la vida y cada persona es libre de escoger su credo y su línea a seguir ya que entre los seres humanos debe primar el respeto y no el intrusismo en la vida de cualquier semejante sea profesional o no, y en mayor medida si se trata de su fe religiosa.
Somos creyentes de una de las religiones más antigua con que cuenta la humanidad, ya que hoy en día se conoce que el lugar donde hubo vida humana por primera vez en la existencia de la humanidad fue en el continente africano y precisamente en la ciudad sagrada de los Yoruba (Ilé Ifé), procuraremos que esta no sea manipulada y ni sea objeto de espectáculo sólo porque a algunos les interese hacerlo.

JUNTA DIRECTIVA

ASOCIACIÓN CULTURAL YORUBA DE CUBA
http://proyecto-orunmila.org/aa-letra-del-ano

miércoles, 28 de diciembre de 2011

EL VODU EN CUBA

Los luases Criminel( a la derecha ) y Togó
( a la izquierda ) en pleno trance, proce-
diendo a traspasar un mal de una tercera
persona, situada entre ambos.

A principios del siglo XX, Cuba experimentó un intenso desarrollo de la industria azucarera que atrajo a más de un millón de braceros caribeños, sobre todo haitianos y jamaicanos, a las zonas orientales de la isla. Del medio millón de haitianos que pasaron por Cuba entre 1915 y 1929, alrededor de un cuarto de millón se quedaron residiendo permanentemente y con ellos se quedaron también sus costumbres, su cultura y su religión, el Vodú. Se asentaron en las provincias de Guantánamo, Holguín, Santiago de Cuba y Camaguey, principalmente, formando varios poblados, como el de Barrancas, casi en el centro de la antigua provincia de Oriente. La mayoría eran hombres, así que se casaron con mujeres cubanas, tuvieron hijos y de esa forma sus raíces se mezclaron con las cubanas.

 Ambas culturas, la cubana y la haitiana, descienden de la africana y por eso comparten el mismo gusto por el canto, los tambores, la danza y, desde luego, por la magia. El complejo musical haitiano que conocemos como "El Gagá", se enriqueció con el intercambio con la música tradicional cubana campesina. De igual forma, pero a la inversa, los cultos religiosos afrocubanos absorbieron muchos elementos del vodú haitiano. Esta influencia mágica se evidencia sobre todo en el linaje Kimbisa del Palo Monte cubano. Importantes casas, como Brillumba Kimbisa Boanda Francesa( tumba francesa ) y Palomonte Haitiano Palo Kimbisa, fueron fundadas por hounganes y mambos( sacerdotes del Vodú masculinos y femeninos, respectivamente ) haitianos residentes en Cuba, como Duli Dubois( Papá Duli ), Danli Dubois, Fifi Dubois, Nicolás el Haitiano y Jean Candeliu. Incluso se especula si Andrés Petit, el célebre fundador de la Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje, no sería descendiente de haitianos, dado su apellido Petit.

Debido a la difícil situación económica y política de Haití y a su revolución( 1791-1804, primera revolución de América Latina, que culminó con la abolición de la esclavitud en la colonia francesa de Saint-Domingue, y la proclamación de la república de Haití ), millones de haitianos emigraron a otros países cercanos, como Santo Domingo, Cuba y el sur de los Estados Unidos. El vodú, religión compleja, profunda y orgullosa( tengan en cuenta que la revolución haitiana fue inspirada y liderada por hounganes )no se dejó influenciar mucho por otros cultos caribeños pero, no obstante a eso, experimentó ciertas variaciones al irse adaptando a las nuevas condiciones socio culturales, económicas y políticas de los diferentes lugares donde se establecieron. Por esa razón, el vodú que se practica actualmente en Haití, Santo Domingo, Cuba y New Orleans, presenta grandes diferencias entre si. De hecho, el vodú cubano actual es más parecido al vodú haitiano de principios del siglo XX que el vodú que se practica en Santo Domingo, en New Orleans y en el propio Haití. Mientras que en esos países el vodú se ramificó y continuó evolucionando, la comparativamente pequeña presencia haitiana en Cuba se desarrolló en zonas aisladas de las provincias orientales, manteniendo prácticamente intacto el vodú que trajeron sus primeros pobladores.

El hungán Nicolás Cazal, hijo
de un hungán haitiano de los
que llegaron a Cuba a
principios del siglo XX.
El vodú procura obtener la invulnerabilidad del creyente por consustanciación y de éste con la divinidad superior. Es decir, el creyente procura, tiende y pretende identificarse con la deidad, con la divinidad, para hacerse invulnerable como es la divinidad misma. Este rasgo prevaleciente del vodú hace que en el aspecto formal tenga un elemento que lo difiere de todos los otros sistemas mágico-religiosos existentes en Cuba( la Regla de Osha o Santería, derivada de la tradición Yoruba; las reglas congas o Palo Monte, descendientes de la tradición Bantú; y el Espiritismo de Cordón, fundamentalmente ). Es una religión que no está cerrada a la aparición de nuevos dioses. En el vodú pueden surgir nuevos dioses, cosa que no sucede en los cultos afrocubanos.

La regla de Osha lo que procura es obtener la simpatía del santo, para que lo proteja y ayude, por medio de ofrendas y sacrificios. Los preceptos congos persiguen acrecentar la fuerza personal del practicante con procedimientos mágicos. Es decir, por una vinculación tipo ósmosis con la naturaleza. En el caso del espiritismo de Cordón, lo que se procura es una comunicación con el familiar difunto para que éste proteja al vivo, mientras el vivo pueda ayudarlo en las contingencias que pudiera estar enfrentando en el más allá.

Al haitiano no le resultaba difícil adaptar nuevos luases a su panteón, ni aplicar determinadas modalidades de sus ritos o ceremonias, según los había conocido en Haití, en las condiciones concretas de la vida corriente a que se enfrentaba en Cuba. De esto se deriva el surgimiento de un fenómeno que tendremos que tratar en otro artículo: el "Oggunismo", por el predominio de la familia de los luases vinculados al monte, dentro del panteón voduista.

Jerarquías Sacerdotales


El luá Togó posesionado de un caballo durante
una ceremonia realizada en a población
La Caridad, en la Sierra Maestra.
El sacerdote( hungán o mambo ) es el encargado de la dirección del culto y jefe máximo del o de los altares consagrados a los santos vodú y, a la vez, es intérprete de la voluntad de los loas. Cualquier persona puede ser hougán o mambó siempre que cumpla con los requisitos fundamentales como: ser adepto, conocer a la perfección la liturgia del vodú, los atributos de los dioses, sus símbolos y, sobre todo, pasar por los ritos de iniciación( kanzo ), es decir, tomar el asson. Generalmente son las divinidades las que, mediante la posesión o el sueño, designan al futuro sacerdote. También se llega a sacerdote por herencia, si el padre cede sus poderes a su hijo.


Aparte del hungán y la mambó están también el hounguenikón( jefe del coro de una sociedad voduista ), que puede ser hombre o mujer y es el encargado de reemplazar al sacerdote principal del culto cuando este está poseído; el La-Place, que puede asumir la función de maestro de ceremonias si el hounguenikón se encarga de anunciar a los luases interpretando el canto ritual que le corresponde a cada uno. El es quien abre las procesiones y haciendo bailar su machete saluda a los espíritus que van apareciendo; y los hounsi( hunsí ), quienes pueden ser de uno u otro sexo y son aquellas personas que han pasado por los ritos de iniciación, lo que les permite poder asistir al hungán o a la mambó y encargarse del orden y limpieza del templo y de la preparación de ofrendas. Pero su tarea más destacada es la de formar el coro.

En ocasiones, pueden existir el confiance o administrador del templo y los papaloas y mamaloas, que son grandes sacerdotes, sumos dignatarios del culto vodú, que tienen en el badgigan a su principal ayudante.

El hungán está más próximo del brujo que del sacerdote a causa de la intríseca relación de la magia con la religión existente en el culto que practica. El brujo voudista _denominado boccor o bocó_ está dotado de poderes excepcionales que pueden ser utilizados en contra del prójimo o de sus bienes. Pero la palabra hungán designa genéricamente al oficiante, sea boccor o no. Este se distingue de aquél en que hace curaciones, pero practica la brujería. La diferencia entre ambos se establece a nivel de prácticas y obediencias, pero no de conocimientos.

Entre el hungán y el boccor se sitúa el divinor o divinó, que no sirve a ningún loa, ni practica la brujería; cura a los enfermos. Su ciencia es una herencia de los dioses de las aguas con quienes ha vivido durante siete años. Un collar de perlas que le entregan los dioses, simboliza sus relaciones con ellos y también su poder. A la mujer que ejerce de curandera se le llama divinel o diviné.

Sin embargo, la mayoría de los sacerdotes del vodú cubano se sitúan en el linde impreciso, entre el boccor y el divinor: lo mismo realizan cotidianamente curaciones, que esporádicamente actos de hechicería.

A a persona que influye dentro de los "seres" la designan con la palabra mambó faní, pero esta función sacerdotal también puede ser ejercida por un hombre, al que se denomina mambó gasón.

Esta parece ser la jerarquía sacerdotal en la actualidad, aunque parece haber existido otra por encima de ella: la de yeneral. Así se le llamaba al hungán más famoso de Cuba, cuya juridiscción abarcaba a las antiguas provincias de Oriente y Camagüey. De sitios lejanos venían a consultarlo otros prestes voudistas y él sancionaba la realización de sus fiestas, una vez que había discutido los pormenores de su realización con los solicitantes.

Poderes y Atributos


Objetos empleados en el culto voduista cubano.

Para acceder a cada uno de los niveles antes mencionados se necesita cumplir con objetivos bien delimitados. Así, un hungán debe ser capaz de poseer una cantidad elevada de luases; algunos dicen que su número es 101. Esta aptitud les permitirá montar altares para atender a sus espíritus y trabajar con ellos, bien con fines espirituales o con fines curativos; además, dirigir las ceremonias, dado lo elevado de sus conocimientos y habilidades.

Tanto el hungán como la mambó podrán llevar la maraca( asson ) y la campanilla en los diferentes tipos de culto voduistas. Más solo el primero podrá "tener y otorgar cuchillo", es decir, las armas con que se realizan los sacrificios rituales. Uno y otro estarán facultados para iniciar en el culto a nuevos adeptos. Un hungán también puede, si fuese necesario, traspasar sus poderes a una segunda persona.

Los diferentes niveles, cargos y funciones muestran múltiples tipos de collares con cuentas de semillas y cuentas de colores. Entre las cuentas insertan otros objetos, como chapas de llaveros, lágrimas de cristal de lámparas de araña, carretes de hilo de cocer de diferentes colores, etc. No faltan tampoco medallas de oro con imágenes de Santa Bárbara o de la Virgen de la Caridad del Cobre.

En la mayoría de collares se inserta un silbato que deviene en instrumento musical. Los rítmicos chiflidos del pito de un hungán pueden ir marcando las situaciones climáticas de una ceremonia e indicar el momento en que la batería( de tambores ) debe aumentar la intensidad de sus toques para posibilitar que alguien poseído por un luá, por ejemplo, ejecute el sacrificio de algún animal. Después que éste se ha consumado, la divinidad, sentada sobre su ofrenda, suele emitir cortos e intensos chiflidos con el silbato en señal de júbilo.

A los mencionados atributos deben añadirse los pañuelos, cuyos colores más usados son el rojo, el blanco y el negro, y sus combinaciones. Estos emblemas se colocan en el torso, cruzandolo diagonalmente por encima del hombro y por debajo del brazo hasta hacer coincidir sus puntas de frente, a la altura del diafragma, donde se anudan. En ocasiones, en la superficie de los pañuelos aparecen dibujos, letras o el nombre de algún luá.

Plazas del Culto


El potó mitán y las ofrendas
dedicadas a varios luases.

Cuando un practicante voudista alcanza la experiencia y condiciones exigidas para ejercer el oficio de modo independiente, tiene que empezar por construir una casita( denominada en Haití caye-mystère[ cai-misté ] ) destinada exclusivamente a los luases y separada de la casa de vivienda. En las casas de misterio no es usual que habite ninguna persona.

Es frecuente encontrar en las casas de vivienda de los haitianos y sus descendientes, pequeños altares suspendidos en un lugar poco visible de un dormitorio; en ellos colocan imágenes de santos católicos, arbustos y otros objetos propios del vodú. En el suelo de esa habitación, cuando se trata de un oficiante, pueden observarse también sobre una "alfombra" de saco de yute o directamente en la superficie del suelo, objetos tales como carreteles de hilo de cocer, monedas fraccionarias, etc, y tal vez una mesita con otros objetos rituales.

En otra habitación está emplazado el altar principal. Consiste en una mesa de madera encima de la cual se colocan las piedras o fundamentos de los luases que posee el sacerdote, recipientes y los atributos de los misterios, entre otros objetos rituales. A un lado de este puede haber un altar más pequeño cuyos componentes denuncian las creencias espiritistas o santeras de sus dueños. Pero este segundo altar más bien es común entre los descendientes de haitianos y sus esposas.

En todos los altares se observa un plato con agua o bebida alcohólica en que permanecen sumergidas la o las piedras que representan a las divinidades voduistas. Tampoco debe faltar la botella con el conocido tifei.

A modo de ejemplo, describiremos un altar voduista, en ocasión de un manyé-luá, en la comunidad haitiano-cubana de Pilón de Cauto, ubicada en el firme de la Maestra, que pertenece al municipio de Palma Soriano. En la entrada y parte superior del templo nos dan la bienvenida varias calaveras de chivos. El altar ocupa el lugar central del hunfó y se aprecian los siguientes objetos: en su parte superior, banderas rojas, blancas y negras; en orden descendente, cadenas colgadas; varios pomitos de cristal con perfume y otras sustancias; una botella gigantesca de las antiguas "Pepsi-cola familiar" a la que se denomina por la bebida casera que contiene butei-gasine; varias velas encendidas; machetes y cuchillos dispuestos según un orden ritual y, en el piso de tierra apisonada, un plato con piedras "chinas" de río sumergidas en agua. También en la tierra, al pie del altar, han colocado varias fuentes con alimentos frescos( carne de chivo, ñame blanco y amarillo cocidos y diversos tipos de dulce de harina. Por último, se aprecian imágenes de varios santos, como Santa Bárbara, la Virgen de la Caridad del Cobre y San Lázaro. El saludo ritual entre los practicantes se realiza primero con la mano derecha y luego con la izquierda.

La casa vivienda y la casa de los misterios, independiente o anexa a la primera, son construidas de modo que quede un amplio espacio con el cual se comunican orgánicamente, como si los tres integrasen un mismo conjunto. En ese espacio se levantará una construcción hecha en ocasión de la realización de los manyé luá o ceremonias de cumplimientos dedicadas a los luases. Es el lugar donde se desarrolla la parte fundamental del culto público del vodú: los toques e invocaciones destinadas a llamar a los luases, las danzas y la mayoría de los sacrificios rituales. Esta enramada o peristilo, se trata de un espacio rectangular techado con pencas de coco o de palma y abierto completamente por todos los lados, que se suele desarmar y guardar al concluir las fiestas.

Invariablemente, en el centro de la enramada se levanta el poste central, "camino de los espíritus", objeto eminentemente sagrado que se llama Poteau-Mitan( Potó Mitán, en Cuba ). Alrededor suyo, en la tierra, se trazan los vevés, dibujos que simbolizan a los luases y que sirven para invocarlos, parecidos a las patipembas o firmas mágicas que se utilizan, con fines similares, en el Palo Monte. Es a través de este palo que descienden los luases para hacer posesión de sus caballos en el transcurso de los cultos en que se les invoca mediante cantos y toques de tambores.

En la parte superior del potó mitán se coloca el vaso preparado en el rito previo de "amarre de los cuatro caminos" y, un poco más abajo, las banderas con los colores simbólicos de las divinidades cuya presencia se reclama y, en ocasiones, los pañuelos que les identifican. También suelen recostarse a él los instrumentos de una determinada batería _radá o petró_, el recipiente con los materiales empleados para trazar los vevés, calderos con centavos quemados o jícaras con otros ingredientes, todos estos, objetos que intervienen en el culto.

Encima del vevé trazado alrededor de su base depositan los animales que se sacrifican en las ceremonias, como parte de las ofrendas destinadas a los loas o espíritus.

Determinadas divinidades exigen que su manyé se les realice en el monte. Son los luases o espíritus que comen al pie del árbol en que viven y allí se les realizan los ritos; que incluyen las invocaciones y depósitos de las ofrendas. También cabe mencionar las porterías, las encrucijadas o "cuatro caminos", el buá de la famí y las corrientes de agua, como lugares en los que se realizan actos mágico-religiosos.

Aspectos del Ritual Voduista


Uno de los aspectos más importantes de la práctica voduista es la realización de las ceremonias conocidas como manger-loa( manyé-luá ). Esto es, los cultos de nutrición de los santos en los que se sacrifican animales y se depositan otros alimentos y bebidas en días o períodos determinados del año. Estas comidas sagradas son ofrecidas por los miembros de una cofradía o por las personas de las cuales los espíritus se han posesionado, habiéndolas convertido así en sus caballos. Son estos los organizadores de estas fiestas a las que asisten, por lo general, los luases invocados mediante actos de posesión pública. A estas festividades acude una cantidad enorme de personas, muchas de las cuales no son iniciados, ni religiosos, atraídos sobre todo por la espectacularidad de estos rituales que tienen lugar a rostro descubierto. Los habitantes cubanos de estas zonas llaman "bembé" a estas fiestas o ceremonias haitianas.

Las ofrendas son depositadas, en ocasiones, en los lugares del monte donde habita la divinidad, pero lo más frecuente es que se coloquen en un altar rústicamente improvisado debajo de la enramada o en una mesa levantada o simplemente puesta en un rincón de una habitación de la casa de vivienda. En todos los casos, este acto se rodea de toda una atmósfera cuyos componentes esenciales son las invocaciones, cantos y toques, así como danzas rituales mediante las cuales se "expresan" los luases o misterios, una vez que se adueñan de la cabeza de sus servidores.

Por último, debemos mencionar a las divinidades que reciben los obsequios en el agua y los terribles diablos, que lo hacen debajo de la tierra o al pie de determinados árboles.

Los obsequios se les ofrecen a los luases porque han cumplido bien con uno, trayendo mejorías físicas o espirituales, o para obtener ciertos frutos de su acción futura, o simplemente en pago de un compromiso contraído con uno o varios de estos seres protectores.

Aunque han pasado casi cien años desde que aquellos haitianos llegaron a Cuba, entre las ofrendas de sus manyé nunca faltan los platos típicos de la cocina haitiana, como el arroz hecho a base de maíz molido o "maíz de cabacilla", o los dulces caseros, como el bombón, y bebidas aromatizadas, como el liké y el tifei.

Lo fundamental de las ofrendas son el o los animales que se le sacrifican a los luases y, de esas víctimas, algunas de sus partes. Los animales deben ser del color que la divinidad prefiere o exige. El sacrificio requiere de una preparación ritual previa que comprende presentación de la ofrenda al fundamento del luá que se encuentra en el altar, invocaciones y oraciones dirigidas a ésta y toques, como es natural; también danzas, con o sin el cuerpo de la ofrenda( animal ) encima del ejecutante.

En el caso de los animales hastados, como el chivo, se les coloca una vela encendida en uno de los tarros o en los dos y se le "da de comer" parte de los alimentos que descansan en la mesa o en algún lugar del altar: El acto de nutrición pre-sacrificial incluye también el ofrecimiento a la víctima del tipo de bebida preferida por la divinidad.

La sangre del animal constituye el principal elemento de la ofrenda. Hay luases a los que se les deposita la sangre del animal en una cazuela, jigüera, o en un plato; y el recipiente se le coloca en un lugar específico: en él es donde ellos la ingieren cuando se sienten débiles y necesitan fortalecerse. Hay otros que prefieren tomarla directamente en la herida del animal, en el momento justo en que se produce el corte. El caballo, poseído por el luá, sostiene al animal con las manos e ingiere la sangre directamente de la herida, con la boca. Estos luases suelen ser miembros de la familia de los Oggún y de los Ibbó.

Un oficiante en trance lava su rostro con vidrios recién
triturados públicamente,
Además de la sangre, otras partes ofrendables del animal son la cabeza, las cuatro patas, el rabo, las tripas y los genitales. El resto del cuerpo puede ser enterrado _es el caso de algunos diablos_ o cocinado para ser comido después por todos los participantes de la fiesta. La elección de esas partes está muy relacionada con la clase de divinidad de que se trata.

A algunos luases o santos muy fuertes, como los petró, se les sacrifican chivos y cerdos "enteros" y viejos, denominados verracos, de los cuales se les ofrendan, además de los elementos mencionados, especialmente los genitales. El que estos animales se prefieran viejos, se corresponde con el grado de ancestralidad o poder descomunal de algunos luases a los que se les consagran. Se trata, por lo general, de aquellos que pertenecen al panteón africano.

Hay luases que sacrifican cabalgando al animal, al cual deguellan en una especie de danza ejecutada a horcajadas sobre la víctima. En ocasiones, el acto anterior está precedido por una especie de de juego lúdico entre el ejecutante y el objeto del sacrificio: como una lucha, ruedan por tierra, se embisten, hasta que, por lo general, el dios sale victorioso, llegando a dominar al animal.

Algunos luases, por el contrario, matan de un solo y muy preciso tajo de machete. Otros establecen un "diálogo" con el tambor principal de la orquesta antes de entregarse de lleno a la matanza.´

Las posiciones, por ejemplo, las asumidas al danzar con la ofrenda viva encima o a horcajadas; los toques; el tajo; los objetos rituales con que se mata _cuchillo o machete_, en fin, el conjunto de todos estos elementos puestos en escena en medio de una atmósfera de ritmo in crescendo, a veces con una celeridad que impide a los ojos percatarse de los detalles más imprevistos, conceden al sacrificio uno de los lugares más prominentes del culto vodú, tanto en Cuba como en cualquiera de sus ricas expresiones o variantes que se cultivan en otros países.

Para hacer una gran comida de santos, el orden que debe seguirse puede ser el siguiente:

1. Puen-ié o comida de muertos;
2. Manyé-Lesans o comida de los ángeles;
3. Manyé-Masá o comida de los jimaguas y
4. La "comida grande", de los santos completos, en la que se le rinde culto primero a Legbá, luego a Calfú, Ogún y a los Guedé, etc.

El Manyé-Lesans se hace un domingo y se le ofrenda a los ángeles con café, huevos fritos, café con leche, etc. Por la tarde se produce la reunión alrededor de la mesa, donde se reza y se reparte la comida entre los asistentes. Le siguen la ceremonia al luá blanche, los Masá y por último el manyé-Luá o comida de santo. Con esta termina el ciclo de los luá radá y se da paso a los de la familia petró, entre los que se encuentran Criminel, Ibó, Gran Buá y Zaú Pemba, entre otros.

Los domingos nunca se hace ningún culto voduista porque es el día consagrado por excelencia a las actividades católicas, como misas, etc. Los santos del monte, del río y de caminos que son los luá no comulgan con esas formas de culto católicas. El lunes puede dedicarse a la ceremonia de los muertos o a Legbá; el martes a Ibó; el miércoles a los Masá; el jueves al luá blanch, etc.

En general, en el fondo de las ceremonias que se ofrecen a los luases subyace el objetivo de fortalecer los lazos que unen al "caballo" o practicante con su santo. La tradición haitiana en Cuba ha consagrado algunas "grandes fechas" para realizar ceremonias especiales de fortalecimiento, entre las que destacan el 4 y 25 de diciembre. En estas fiestas se toca, se baila, se sacrifican animales y se consumen comidas y bebidas especialmente confeccionadas para la ocasión. La sangre de los animales _pollo, paloma, chivo, cerdo y ovejo_ se derrama sobre las prendas de los luases: digamos, un hierro, si se trata de un Oggún, o una piedra, etc. Encima se les vierte además ron y alrededor del lugar donde están depositadas se esparce el humo de un tabaco, que se enciende con ese propósito particular.

El Corte del Vévé

El vévé situado en la parte superior
pertenece a Dourbalach y el situado
debajo en el pañuelo dedicado
a Gran Buá.
En toda ceremonia a el luá se le invocará empleando diversidad de medios, entre los que destacan el dibujo simbólico que lo identifica y representa: los vévé. Estos contienen sus atributos y se trazan en el suelo con harina de maíz, cenizas, borra de café o polvo de ladrillo. Los vévé se realizan alrededor del potó-mitán. En Cuba, los vévé no poseen tanta riqueza plástica como en Haití y se emplean otros ingredientes para trazarlos, como harina de castilla y ajonjolí; además, se "corta" en otros lugares, como al pie de los árboles donde se le ofrecen los manyé a algunos luases.

Empleando estos ingredientes, más cenizas de fogón( farín guinée ), se atrae a todos los luases, lo mismo buenos que malos. Esas sustancias se van superponiendo una sobre otra, hasta completar los rasgos fundamentales del dibujo, aunque las líneas en determinadas ocasiones suelen hacerse empleando sólo uno de estos ingredientes. En la ceremonia del arbre reposoir( arbe reposuá ), por ejemplo, se hace un círculo y dentro de él se traza una cruz alrededor del hueco donde se enterrará el palo. La operación se repite con cenizas, harina de maíz, ajonjolí y luego cada miembro de la familia derrama al pie tres sorbos de agua.

Como en los cultos congos de origen bantú practicados en Cuba, el vévé puede emplearse además para realizar trabajos de hechicería. Estas firmas mágicas, como las patipembas del Palo Monte, sirven para invocar a las fuerzas y guiarlas hacia los diferentes trabajos que el sacerdote les encomienda, ya sean para bien o para mal.

Rito del Amarre de los Cuatro Caminos

Después del baño de purificación de los animales, previo a los sacrificos, se procede a "asegurar" el poste central o potó-mitán y, con él, a envolver todos los eventos que se realizarán a su alrededor mediante un "misterio" o acto mágico conocido como el "amarre de los cuatro caminos" o también como el "misterio del vaso".

La mambó dirige este rito: coloca un jibe en el suelo, al lado del poste central y lo recubre con un paño blanco. Encima de su centro coloca un vaso de cristal vacío y, a continuación, un recipiente metálico con agua, una botella con ajonjolí macerado y latas con cenizas y harina, comúnmente empleadas para cortar los vévé. Después llama a todos los miembros de la familia y la cofradía para que reproduzcan, por turno, las operaciones que ella hizo primero: echar en el vaso un poquito de agua, luego tres porciones de cenizas y otras tantas de harina.

Cuando todos los "hijos del altar" lo han hecho, la mambó levanta el vaso sin derramar ni una gota, lo tapa con un paño y lo va envolviendo, tratando de que el "vestido" quede lo más ceñido posible al recipiente, y con un cordel, hecho de un fleco de penca de cocotero, lo amarra. Entonces, cruza las puntas del paño en forma de un tejido y después coloca el vaso boca abajo, sin que tampoco se derrame nada de su contenido. Alguien amarra el primer extremo del paño que da al fondo del vaso y con el mismo cordel amarra el otro extremo, en la misma posición invertida y finalmente atan dicho recipiente en el travesaño del techo de la enramada, justo en el lugar más próximo al potó mitán. Exactamente en ese lugar y posición permanece el vaso mientras duran los demás ritos y ceremonias que se realizan durante esa jornada. Así todo queda asegurado ante cualquier contingencia enemiga.

Estoy seguro de que todos los paleros que lean sobre esta ceremonia, recordarán el "amarre de las cuatro esquinas" que se realiza en los cultos de Palo Monte, con idénticos objetivos.

Mecanismos Adivinatorios


El hungán Pablo Milanés con el biché
empleado en los actos de adivinación.
Aparte de las posesiones, que sirven para que los luases y otros espíritus manifiesten sus vaticinios y consejos para las personas que se consultan o que participan de alguna fiesta o ritual, en el vodú que se practica en Cuba se suelen utilizar barajas españolas para adivinar. El hungán se sienta cerca del potó mitán y se coloca encima de las piernas un jibe de yarey tejido sobre el que realiza las tiradas.

Además de las cartas, pueden emplearse hojas de naranjas, caracoles, piedras y el fuego. Parece haber determinada predilección de las familias de luases por unos y otros mecanismos adivinatorios: Ogún y Obbá Lomí, por ejemploson expertos en el uso de las cartas o las hojas de plantas, y Lacruá trabaja con el fuego.

También el sueño desempeña un papel relevante en la relación luá/caballo: es mediante el sueño que, en muchas ocasiones, el santo se le presenta al iniciado y le dice, "tú eres mi caballo" o le previene de algo malo que le puede ocurrir.


Ritos de Iniciación y Bautizo

Cuando un luá se posesiona de una persona puede emitir señales que evidencian su deseo de que ela se convierta en su caballo. Se procede entonces a identificar a la divinidad por su carácter y comportamiento, para luego "fijarlo" a la cabeza de la persona elegida a fin de que, cuando la divinidad "llegue", lo haga con firmeza.

El rito de iniciación es más bien sencillo. Es conducido por un hungán y una mambó, quienes interpretan los signos manifestados por el luá y los dan por ciertos. Solo participan ellos y el aspirante pues, de hacerlo otras personas iniciadas, sus luases podrían posesionarse de éste.

Los oficiantes sientan al aspirante en una mesa y le ordenan vestirse con la ropa ritual del luá; preparan una palangana blanca, que tiene que ser nueva, y la colocan delante: su contenido está compuesto de agua, perfume, albahaca y azúcar. El azúcar "dulcifica" al santo y la albahaca sirve para "abracar", esto es, darle firmeza a la unión. El hungán suena la campanita ritual y la mambó una maraca, para dar inicio al acto; a continuación ambos proceden a emplear otros recursos para invocar a la divinidad, como las plegarias y rezos correspondientes. El trance evidenciado en el candidato no se hace esperar y el luá acude así al llamado.

Se traen las prendas distintivas de la divinidad y se las presentan, conjuntamente con los animales y la bebida. Los oficiantes conversan con el luá( las comunicaciones verbales con los luases se realizan siempre en creole, aunque los oficiantes sean nacidos en Cuba ) y le muestran sus símbolos sagrados; el santo manifestará qué tiene que hacerse para solicitar su servicio cuando lo necesiten. El iniciado aprenderá allí mismo qué utilizará para llamarlo y qué hacer a su llegada.

Después que el luá llega, es que se procede a bautizarlo: se le apacigua mostrandole una jarra con agua azucarada para indicarle que su conducta futura deberá ser siempre buena; se le lava la cabeza con el líquido de la palangana y, acto seguido, mojado se le ponen los atributos o las prendas, símbolos que lo identifican y representan.

Si al final el luá acepta al recién iniciado, éste deberá someterse a un retiro, en un lugar tranquilo y silencioso. Allí procurará no establecer relaciones con nadie, ni con sus familiares. La duración del encierro es relativa, pero siempre son varios días. A partir de entonces el santo puede ser llamado al trabajo.

Traspaso de Luases


Tambores de la batería radá.
Cuando existe una persona "débil" se le puede "fortalecer" traspasándole un luá. Este tiene que estar posesionado de su caballo. Se procederá a entregarle los atributos de la divinidad, empezando por el pañuelo, a la persona que se quiere favorecer. El espíritu entiende que su anterior caballo ya no lo quiere y se alojará en la persona que ahora tiene su prenda.

También se da el caso de un caballo interesado en conversar con la divinidad que acostumbra a montarlo. Debe esperar el momento que el santo lo haya posesionado y ponerle a otra persona cualquiera de los atributos que lleva consigo para que el santo se posesione de ella. De ese modo se logra que el caballo sostenga con el loa la conversación deseada.

También hay luases que se heredan; que pasan de padres a hijos, si es la voluntad del luá.

Relación luá/muerto

Existe una clara distinción entre los santos y los muertos: cuando estos últimos hacen acto de presencia no despliegan la vitalidad de los luases, sino que, por el contrario, se les nota muy débiles. Por lo general piden ver a su familia, agua y luz, pero también puede darles por santiguarse o por llorar.

Retirar un luá

Hay varios modos de hacer que un santo sea retirado de una persona que, por cualquier razón, no debe ser objeto de posesión. El primero de ellos consiste en echarle agua en las manos y de sacudirle fuertemente los brazos. También se le puede dar vueltas, muy parecidas a las del espiritismo de cordón que se practica en las provincias orientales de Cuba; colocar la espalda del caballo sobre a del oficiante; acostarle en el suelo; darle con el cuenco de las manos en las orejas; y echándole aire en los oídos con la boca.

Luases localizados en Cuba

1- Aborí. 2- Agida Queddó. 3- Awé. 4- Ayama. 5- Barón Samed. 6- Barón Lacruá. 7- Baró Cimiter. 8- Ciclón. 9- Cemitié. 10- Clemel. 11- Colé Cord. 12- Colé Cord. 13- Caler. 14- Chal Ogún. 15- Dambalá. 16- Dian Montain. 17- División. 18- Dosú. 19- Erzili. 20- Erzili-cié-uch. 21- Ercilí Fredá. 22- Fam Dambalá. 23- Guásimé. 24- Gran Buá. 25- Ibó-la-famí. 26- Iyondel o Diyondel. 27- Lacruá. 28- Legbá. 29- Lenglesú. 30- Lenglesú Damá. 31- Lenglesú Guayá. 32- Lenglesú Vasensá. 33- Loa Ayisán. 34- Loa Atizó. 35- Loa Blanch. 36-  Loa Calfú. 37- Loa Clemel. 38- Loa Congó. 39- Kulev. 40- Loa Chemín. 41- Loa Dahomey. 42- Loa Ibó. 43- Loa Nagó. 44- Loa Petró. 45- Loa Simbá. 46- Loa Masá. 47- Loa Zaká. 48- Luá Chimín. 49- Macuto. 50- Man Festé. 51- Mondongue. 52- Ogún. 53- Ogún Buá. 54- Ogún Chal. 55- Ogún del Monte. 56- Ogún del río. 57- Ogún Ferrai. 58- Ogún guerrero. 59- Ogún San Paz. 60- Omofegai. 61- Osin. 62- Reine Agua. 63- Tío Má. 64- Togó. 65- Tres Caminos. 66- Zacate, 67- Zombí. 68- Guedé. 69- Ibó. 70- Ibó Buá. 71- Ibó Cai.

Nótese como, al igual que en las reglas Briyumba y Kimbisa del palo monte cubano, en el vodú se confiere una importancia protagónica a la divinidad de origen bantú, Ogún.

Los Diablos


La naturaleza benigna de los luases, creados por el Gran Maestro para ayudar a los hombres, no impide que existan criaturas cuya crueldad y gusto por el mal les haya ganado el calificativo de diablos. Estos pertenecen a la nanchón de los petró y "las gentes de bien se abstienen de todo trato con éstos y si ellos son las víctimas se esforzarán en apaciguarlos sin rebajarse hasta el crimen". Esta actitud está avalada por la imprecisión de la frontera entre el bien y el mal existente en la conducta de esta clase de espíritus petró: se desconoce cuándo hacen el bien o traerán la desgracia.

Así, los baká _especie de demonios perversos_ tienen formas humanas, ojos rojos y piernas o brazos cubiertos con una piel, pero sin carne. Además de ser notables hechiceros, tienen fama de "comer gente" y de realizar sólo actos malévolos. Se aclara, o obstante, que el "devorar a seres humanos" más bien se refiere a su destrucción. Los baká son, sin embargo, figuras intermedias.

En efecto, estos establecen pactos con otra suerte de criaturas: los djab o demonios, análogos en más de un rasgo a un hombre, pero sobrehumanos, feroces y terribles. Sus dimensiones van desde las más pequeñas hasta las más descomunales. También los diablos son hechiceros formidables y por eso algunas personas acuden a los djab para pedirles algún favor. Incluso, aquellos que de repente se enriquecen, se les declara sospechosos de haber establecido un compromiso con algún djab poderoso. pero los djab son insaciables y traicioneros y a menudo exigen demasiado en recompensa por sus servicios.

Existe una variedad mayor de seres diabólicos: el lutin es el espíritu de un niño muerto sin haber sido bautizado; el revenant es un espíritu de una persona muerta que regresa al mundo de los vivos para importunar a su familia o enemigos. El lú-garú( loup-garoup ) es un vampiro, de forma humana, pero abandona su piel y se transforma en animal por la noche y ronda buscando una víctima. Si se encuentra su piel humana, no pude volver a ponérsela y así puede ser destruido.

Una forma especial del lup-garú es el bizango, un enorme perro que ronda toda la noche en busca de gente a quien comerse. También relacionado con aquél está el demon, una criatura masculina, de personalidad y carácter amorfos, que puede convertirse en animal cuando lo desea. Todas estas criaturas se reúnen en torno a un árbol gigantesco y misterioso, llamado mapou( mapú ), que en Cuba se sustituye por la ceiba, para plantear sus asuntos diabólicos.

Se trata de seres asociados a la vegetación _más exactamente a árbol_ que probablemente sean expresiones de los cultos congos de origen bantú, en los que encontramos al árbol como fuente inagotable de magia y hechicería. Estas formas demoníacas tienen como animal de sacrificio a uno que está muy próximo a la tierra: el cerdo, y como color simbólico, el rojo. Casi todas habitan en sitios abismales, inaccesibles o duros, como las rocas.

Caballo en pleno acto de posesión del luá
Criminel, en una ceremonia en La Caridad,
 Sierra Maestra.

Conclusiones

En efecto, el vodú en su expresión cubana conserva los componentes fundamentales que definen al mismo como religión nacional de Haití. La expresión cubana está más próxima, en consecuencia, de éste, que la variante que se practica en República Dominicana o en otros lugares y, aún así, posee su toque propio. Me atrevería a decir que la variante cubana constituye un sistema de fuerzas centrífugas que ha sabido preservar, en sus rasgos esenciales, las creencias, formas y prácticas traídas por los inmigrantes en las primeras décadas del presente siglo. Asimismo, posee un poder integrador tal, que ha permitido que los elementos análogos de los sistemas mágico-religiosos cubanos con los cuales ha convivido, se hayan incorporado a ella, evitando con ello el lógico proceso de asimilación.

Vévé perteneciente al luá
Reine Agua( similar a la
Madre de Agua del
palo monte cubano ).

Personalmente, no puedo evitar percibir una gran similitud entre el vodú cubano y la Regla Kimbiza del Santo Cristo del Buen Viaje, pues ambos cultos integran y armonizan dentro de sus liturgias, tanto a santos de origen yoruba, como a fuerzas de origen bantú, santos católicos y espíritus de muertos en un solo cuerpo mágico-religioso. Pero, sin duda, muchos santeros, nganguleros y espiritistas encontrarán también otros parecidos y relaciones entre el vodú y sus propias reglas, ya que tanto el vodú, como todas las demás religiones  mágicas de América Latina, constituyen distintas combinaciones de iguales ingredientes; diferentes modos de mezclar las mismas influencias africanas, europeas e indígenas, aunque unos hablemos en español, otros en portugués y otros en francés, para llamar a nuestros aliados del mundo invisible.

Espero que me disculpen la calidad de las imágenes, pero son fotos y dibujos de auténticos practicantes del vodú en Cuba y creo que vale la pena verlos, pese a estar sacadas de una edición cubana, muy mal impresa y en blanco y negro, del libro "El Vodu en Cuba" escrito por los investigadores cubanos Joel James, José Millet y Alexis Alarcón y publicado por el centro Dominicano de Estudios de la Educación y de la Casa del Caribe de Santiago de Cuba, en 1992.