jueves, 25 de julio de 2013

BUEY SUELTO 7: Nkunias, Nfitas y Musangas. El uso de los palos, bejucos y yerbas en la brujería afroamericana.

Jaguey
Es mejor aprender el funcionamiento de las cosas, que memorizar y repetir como papagayos, sin entender nada de lo que decimos o hacemos. Esa gran verdad es la clave de una de las causas principales de la decadencia de la brujería en nuestros tiempos. En artículos anteriores hemos comentado cómo el exceso de materialismo en el ser humano actual y el distanciamiento de la naturaleza que la vida moderna impone, provocan el debilitamiento espiritual de las personas y la pérdida de fuerza de la magia; pero la repetición automática y desprovista de análisis también afecta gravemente el éxito de los aprendices en el sendero espiritual. La selección y adquisición de las diferentes plantas a utilizar en las distintas reglas de la brujería afroamericana, como el vodú haitiano, la kimbanda de Brasil y el palo monte cubano, entre otras, es un buen ejemplo de este problema.

Culto a la Ceiba en Cuba
La mayoría de los nuevos ngueyos o aprendices de las reglas mayombe, briyumba, shamalongo y kimbisa del palo monte cubano, que se inician lejos de Cuba, en Europa y Centro y Norteamerica, principalmente, se las ven negras a la hora de conseguir los múltiples palos y yerbas que llevan las prendas y los innumerables nsaras o trabajos del palo monte. La mayoría de esos palos y yerbas, que abundan en las islas tropicales del Caribe, como Haití, Santo Domingo y Cuba o en las selvas tropicales de Suramérica, no se dan en los climas fríos y/o secos de las zonas continentales del hemisferio norte del planeta. Esta situación ha sido muy conveniente para el desarrollo del comercio de estas plantas con fines religiosos, que se han visto encarecidas hasta el punto de que una vaina de Framboyán puede llegar a costar 20 euros en una tienda esotérica en España, y la madera de Guayacán, Jaguey, Vencedor, Quiebra Hacha, Vence Batalla, Cambia Voz y el resto de palos de árboles que lleva cada nkisi o fundamento, puede costar más de un euro por centímetro.

Vaina de Framboyán
Framboyán
En Florida, Estados Unidos, cultivan muchas de estas clases de palos en enormes terrenos, como si fueran huertos de árboles, para satisfacer la enorme demanda del mercado religioso de Estados Unidos y Europa. Pero lo que desconoce el pobre ngueyo que se ve obligado a pagar un dineral para reunir todos los palos para montar su nganga, es que esos palos cultivados por el hombre en esos bosques artificiales no poseen apenas el poder de la naturaleza que tiene un árbol silvestre, al igual que un colmillo de tigre de zoológico tiene el mismo poder que uno de gato doméstico, que es prácticamente nada, comparado con la enorme fuerza espiritual de cualquier ngando o fragmento de un verdadero tigre que ha nacido y cazado libre en medio de la naturaleza salvaje.

Esa triste realidad sucede por copiar al pie de la letra los antiguos tratados escritos por los viejos tatas cubanos y repetir como papagayos lo que en ellos se indica, sin pararse a pensar el porqué de cada cosa. Es mi intención que las personas que decidan seguir el Camino del Buey Suelto o Brujo Solitario, a través de las páginas de mi libro, no cometan ese error y aprendan a razonar la magia para adaptarla a sus circunstancias y características individuales.

Guayacán
Las yerbas y palos del vodú haitiano, la kimbanda brasilera, la santería y el palo monte cubano, no son los mismos que adoraban y empleaban los africanos de las culturas bantú, yoruba y arará, entre otras, que dieron origen a esos cultos cuando fueron llevados como esclavos a América. La Ceiba, por ejemplo, que es el árbol más importante y venerado dentro de los cultos afrocubanos, no existía en Africa. En el viejo continente negro adoraban al Baobab por encima de todos los palos, pero al llegar los esclavos a Cuba, donde no existe este árbol, lo sustituyeron en importancia por la Ceiba, dado su gran parecido físico y similitudes espirituales. Lo mismo sucedió con el Jaguey, cuyas variedades americanas son diferentes de las africanas, y con infinidad de otros palos y yerbas.

Baobab africano
Todas las plantas que crecen de forma natural tienen poder, pero los árboles trasplantados y todas las plantas cultivadas en serie y en invernaderos no sirven de mucho para la magia. Además, la forma y el momento en que son cortadas y recolectadas también influye en el tipo de uso más conveniente que podemos hacer de ellas. La Ceiba, por ejemplo, es una nkunia con propiedades benéficas o maléficas, dependiendo de si la cortamos de día o de noche, en relación con la fase lunar.


Gran Ceiba cubana
La mañana y sobre todo el amanecer, son horas benéficas en que las plantas absorben la energía de crecimiento de esas horas solares, que puede ser aprovechada para obras de fertilidad, proyectos, negocios o relaciones que comienzan y suerte en general. Las plantas que se cortan al mediodía tienen mucha fuerza e intensidad, apropiadas para nsaras relacionados con la sanación, la vitalidad, el trabajo, la voluntad, la fuerza, el poder, la competencia, la guerra y la victoria, dependiendo de las características y propiedades de cada una. El ocaso, cuando el sol se pone y el día muere, es una hora ideal para cortar plantas que usaremos para causar enfermedades, debilitamiento, infertilidad, aborto, impotencia sexual, decadencia, ruina, derrota, fin de una relación amorosa, amistad o sociedad, etc. Las plantas cortadas o recolectadas de noche, en luna nueva o creciente, suelen ser muy eficaces si se usan en nsaras de amor y magnetismo, como amarres, endulzamientos, seducción, atracción y dominación, y también en registros, iniciaciones, aprendizaje y crecimiento espiritual. En cambio, las que se cortan en luna llena o menguante, son mejores para provocar separaciones, divorcios, peleas, fracasos, alejamientos, mala suerte, cerrar caminos, causar y enfermedades y daños en general.

Enorme Baobab africano
Por último, las nkunias, nfitas y musangas que se cortan o recolectan de madrugada, entre la media noche y el amanecer, son más útiles si se emplean para tratar con bakúlas o espíritus de ancestros, y nfuiris y nfumbes de difuntos más resientes.

Todas las peculiaridades y aberraciones de la naturaleza poseen poder. La madera de un árbol alcanzado por un rayo guarda la esencia mágica de esa poderosa fuerza natural. Si el árbol resistió la descarga eléctrica, ese palo le aportará fuerza y resistencia a nuestra prenda y sus mpolos o aserrín nos servirán para transmitir esas cualidades a los nsaras que lo necesiten. Pero si el árbol se quemó y no sobrevivió, su madera carbonizada y los palos y mpolos de las raíces y otras partes que no se quemaron, nos valdrán para hacer makumbas de efecto fulminante y desbastador.

Ceiba en Málaga
Las ramas que crecen adoptando formas y coloraciones extrañas para su especie, sin ninguna razón aparente, son muy apreciadas por los chamanes y brujos de cualquier regla o culto. Las formas retorcidas y las coloraciones oscuras se asocian con espíritus oscuros y fuerzas maléficas o diabólicas. En cambio, las tonalidades más claras y las formas estilizadas, circulares o terminadas en elegantes espirales, se identifican con entidades benéficas.

También los nudos y texturas de las nkunias pueden recordarnos animales y figuras antropomórficas que nos indican la presencia o relación con determinados tótems animales y mpungus o fuerzas de la naturaleza. No existe un código exacto para descifrar estas señales. Los ngueyos tendrán que familiarizarse con la naturaleza y desarrollar su intuición e imaginación para llegar a dominar el lenguaje de Nfinda.

Papaver Somniferum o planta del Opio.

Los lugares en los que crecen las plantas les aportan algunas de sus características. Es sabido que los árboles que crecen sobre tumbas y cadáveres enterrados _después y no antes del enterramiento_ pueden guardar una relación especial con ese espíritu, y si son grandes y frondosos es más que probable que alberguen a varios espíritus. Eso se nota por el comportamiento de las aves, que no suelen anidar o posarse mucho tiempo en sus ramas, exceptuando a ciertos nsusos o pájaros, como los cuervos y las lechuzas. En los árboles donde trinan aves de alegre o hermoso canto, no se hayan nfuiris, nfumbes, y nkuyos, al menos en ese momento. Pero de noche, cuando la mayoría de los pájaros duermen, todo se transforma y cualquier nkunia puede esconder seres invisibles en su copa.

Desmanthus Virgatus o Adormidera.
La brujería es el culto a nfinda, el monte, que es la naturaleza, pero cada lugar del mundo tiene su propio monte y cada monte, sus propias nkunias o palos, nfitas o bejucos y musangas o yerbas. Un verdadero brujo o bruja debe conocer los mecanismos mágicos para poder adaptarse a las características naturales de cada región y poder hacer brujería donde quiera que se encuentre con las plantas propias del lugar. Resulta absurdo despreciar las plantas autóctonas y empecinarse en trabajar solo con aquellas que nombran los tratados heredados de sus padrinos, cuando los nganguleros se hallan a miles de kilómetros de distancia de la tierra donde crecen esas nkunias, nfitas y musangas.

Albahaca.
Yo soy un brujo un poco nómada, pues me gusta viajar y conocer nuevas tierras y culturas. Por eso he tenido que desarmar varias veces mis prendas para transportarlas y volver a montarlas luego, al asentarme. En cada ocasión, noté un debilitamiento de mis fundamentos cuando me instalaba y empezaba a trabajar con ellos. La primera vez pasé un buen susto, pues por mucho que hice sacrificios, ofrendas y obras de refuerzo, seguían sin "caminar" como Dios manda. Desesperado, consulté por teléfono con un tata de Cuba muy viejo y sabio, que se rió y me dijo: "tu nkiso no está muerto, está desenchufao". Me explicó, con sus palabras, que mis prendas necesitan raíces nuevas para conectar con aquella nueva tierra y poder usar sus propiedades y trabar en ella. Me recomendó que reforzara mis fundamentos con nkunias, mataris( piedras ) y ntotos( tierras ) de la región y que incorporara las musangas y nfitas del lugar a mis obras. Desde luego, todo ello me llevó cierto tiempo para explorar los campos, bosques, ríos y costas de la zona y documentarme sobre la flora, fauna, historia y costumbres del país, porque no solo es el nkisi quien tiene que echar raíces nuevas, también el brujo tiene que hacerlo. El nkisi y la mente del Tata o Padre forman una sola unidad, por eso se dice Nganga, tanto para señalar el caldero, como para referirse a su dueño. ¿Somos o No Somos? ¡Nosotros Somos Nganga!

Algarrobo.
Vainas de Algarrobo.



De más está decir que a partir de ahí mis prendas y yo empezamos a funcionar mejor que nunca y que ya nunca volví a sentir miedo a perder mis poderes al mudarme de país o continente. Por el contrario, a medida que he ido enriqueciendo mis fundamentos y mi cultura con las plantas, elementos y conocimientos de cada lugar al que he viajado, más hábil, fuerte y eficaz se ha vuelto este Nganga.

La mayoría de mis lectores viven en los continentes de América y Europa, enormes regiones cuya flora, fauna y tradiciones mágicas son mucho más ricas y profundas que las de Cuba. No desprecien ese conocimiento que tienen a la mano.

Todas las flores blancas apaciguan el ambiente, sirven para baños lustrales y atraen buenas energías y dulces influencias.

Algodón.

NKUNIAS, NFITAS Y MUSANGAS

ADORMIDERA: En toda América podemos encontrar la Desmanthus Virgatus y en Europa abunda la Papaver Somniferum o planta del Opio. Ambas plantas, independientemente de sus cualidades medicinales, son inmejorables en la brujería para embobar o anular la voluntad de una persona y dominarla.

Flor del Ajo.
AJO: Abunda en todas partes y es planta mágica por excelencia. Protección, desbaratar lo malo, purificar casas, sustento de ngangas fuertes( las débiles no lo resisten ), sanaciones y limpiezas, en resguardos.

ALBAHACA: Junto a la hierbabuena y la kimbansa o pata de gallina, es la yerba más utilizada por los kimbisas y se usa en todas las reglas afrocubanas. Baños lustrales, buena suerte, santiguar, despojar, contra el mal de ojo, su incienso aleja los malos espíritus, para sanar males provocados por mal de ojo o brujería. Es ingrediente de la mámba o agua para lavar los ojos y ver las cosas del otro mundo.

ALGARROBO: nkunia de Sarabanda, Oggún, 7 Rayos y Changó. omiero de asiento, raíces para prendas y resguardos, alimento de nganga, prenda que se entierra al piede u algarrobo se fortalece y agiliza, a medianoche este arbol se llena de espíritus.

ALGODON: Nfita de Tiembla Tierra, Obbatalá. Fundamento y obras de este mpungu y orisha. Almohada, elemento indispensable en todas las rogaciones. Relleno de muñecos para absorber el mal de una persona. Para taparle los ojos al enemigo cuando trabajamos para desbaratar sus makumbas y bitongos. Para fortalecer el pensamiento y la creatividad. en baños para purificación moral.

Calabaza: Flores, hojas y frutos.
CALABAZA: Pertenece a Mamá Chola, Oshún. Recipiente de Nkandia o fundamento de Chola Wengue. Lámparas y obras de amor, fertilidad y salud durante el embarazo. Para suerte y dinero. Para tumbar o quitar la vida. Para desbaratar un hogar.

CAMPANA: datura. Pertenece a Tiembla Tierra y Obbatalá. Omiero de este orisha. Despojos y purificaciones casas. Baños lustrales. Contra mal de ojo. Para lavar los ojos y dar vititi, vista.

Flor de Campana o Datura.








CAÑA DE AZUCAR: Pertenece a 7 Rayos y a Shangó. Endulza al enemigo y al prójimo que lo  necesite. Ofrenda del orisha.

Caña de Azúcar.







                                                               
CAÑA BRAVA O BAMBÚ: Pertenece a Kobayende, Naná Buruku y Babalú Ayé. Los canutos o trozos se cargan para diferentes fines, como los timá o corazones de ngangas, que llevan azogue y arena de mar para darle vida, movilidad incesante a la prenda. Ntoto de donde crece sirve para desbaratar.

Bambú.
CEDRO: 7 Rayos y Shangó. Nkunia sagrada que se emplea para tallar fetiches y artefactos mágicos de estas poderosas entidades, nkisi malongos, kini kinis y checherekús. Una cruz de cedro atada con cinta roja detrás de la puerta para proteger una casa. Para sanación de hernias, yagas, infecciones. Como abortivo.

Cipreses en un cementerio.
El Cedro se caracteriza por la forma de sus hojas, sus
piñas y el aroma inconfundible de su madera.

















CIPRÉS: Nkunia Lele Sambiantúka, palo de muerto, Centella, ndokis y karires. Bastón de rama de cipres de cementerio para llamar a entidades malignas y diabólicas. Indispensable en los pactos con karires y nfumbes. Palo de fundamentos fuertes, para trabajar lo malo. Ingrediente de mpolos para soplar sobre un lugar o persona y desgraciar. Para makumbas y bilongos. Para tumbar.

CIRUELA y MARPACÍFICO: Pertenecen a Centella Ndoki y Oyá. Sus gajos sirven de látigo para ebbós de enfermos. Ingredientes de obras de curación de esta mpungu y orisha.

Dagame.
DAGAME: No se ve en Europa, pero sí en toda América. Palo de Nganga muy poderoso. Ingrediente de resguardos y amuletos. Para purificar en baldeos de casas. Para enloquecer a una mujer.

FRAMBOYÁN: Se encuentra en toda América y en las Islas Canarias. Pertenece a Centella Ndoki, Oyá y Shangó. Las vainas se usan de marugas o acheré para llamar a Centella y a Oyá. Palo de Fundamento de Centella Ndoki. Obras de curación y rogaciones.

GENGIBRE: Ingrediente de la chamba. Pertenece a Oggún y Sarabanda.

GIRASOL: Oshún y Mamá Chola. Ejerce buena influencia donde quiera que se tenga. Aleja a los espíritus atrasados.

GRANADA: Centella Ndoki, Oyá, 7 Rayos y Shangó. Una rama aleja a los espíritus molestos. Ofrenda de Shangó. Despojo con ramas y hojas. Desbaratar bilongos de ampollas o llagas en el cuerpo.

Hinojo.
HINOJO: Tiembla Tierra y Obbatalá lo usan para desbaratar makumbas. Es palo de muerte, se utiliza en los rituales fúnebres de mayomberos y nganguleros antes de darles sepultura.

LAUREL: 7 Rayos, Shangó, Cuatro Vientos. Nkunia de fundamento. Árbol por el que bajan espíritus y mpungus para montar a sus caballos y perros de prenda( médiums ). En su copa habitan muchos espíritus. Para amarrar los 4 puntos cardinales. Ingrediente de mpaka. Poderoso árbol que puede compararse con la Ceiba en fuerza y propiedades espirituales. Cocimiento de hojas y raíces para fortalecer el organismo del Mambi y sus ahijados, para lavar los ojos y dar vititi. Su sombra es mágica y en ella se colocan obras, prendas y personas. Dormir 7 noches bajo un Laurel es parte de los rituales de iniciación en munansos antiguos y en algunos lugares de los campos de Cuba; sirve para estrechar el vínculo con los espíritus. Baños lustrales y vigorizantes con las hojas. La raíz se usa en sanaciones y fortalecimiento físico.
Limonero.
Al Laurel se le reconoce por sus hojas.







LIMÓN: Su fruto se usa para hacer poderosas makumbas.

MAIZ y TABACO: Pertenecen a todos los mpungus y orishas; su importancia es fundamental en la brujería y sus empleos son tantos que se podría llenar un libro. Sus poderes mágicos constituyen la mayor herencia de nuestros ancestros indígenas americanos y son un rasgo característico de la magia afroamericana.

Maravilla.


MARAVILLA: Obbatalá, Tiembla Tierra, Oyá y Centella Ndoki. el polvo de las semillas tostadas se usa para que la suerte visite una casa o local.

MASTUERZO: Nkuyo Lucero, Cuatro Vientos, Elegguá. Para magia de atracción sexual, para refrescar, sanar y aliviar dolores.
Mastuerzo o Berro.


MEJORANA: Chola Wengue, Oshún. Trabajos para prosperidad o ruina. Sus ramas son ingrediente de makutos y amuletos. En baños lustrales y para calmar los nervios.

PATA DE GALLINA: Eleusine Índica. Eleggua, Nkuyo Lucero, Cuatro Vientos. Llamada Kimbansa por los kimbiseros, que la usamos mucho. Para amarrar las 4 esquinas, y comenzar juramentos, invocaciones, conjuros y todo tipo de ceremonias de hechicería. Protección de las puertas y entradas, Despeja el camino. Suerte. Amarres.

Pata de Gallina o Kimbansa.
Mejorana.

PEREJIL: Tiembla Tierra, Obbatalá y Oshún. Para santiguar y baños de despojo. Para conseguir trabajo. Ingrediente de baños para atraer, conquistar y triunfar. Para sanar enfermedades provocadas por brujería.

PIMIENTA: Sarabanda y Oggún. Para mpolos o polvos maléficos. Ingrediente de la chamba. Para rociar y alimentar las prendas, makutos, mpakas, etc. Para retorno, reconciliación y atracción. Para discordia y peleas violentas que pueden acabar en sangre. Makumbas para ruina, desgracia y muerte. Para facilitar la palabra.
Pino.

PINO: Changó, Nsasi Nkita o 7 Rayos. Se siembra y alimenta para suerte. Mientras crece, crece también la persona que lo sembró. Suerte. Protección. La raíz se usa para sanaciones y hacer crecer el pelo.

PLÁTANO: Changó, 7 Rayos. Domina los vientos. Ofrenda de orishas. Para alegrar fiestas, reuniones o los hogares. Para absorber o recoger enfermedades y males. Para hacer muñeco para salvar de la muerte a un enfermo grave.

Roble.








ROBLE: Nkunia de fundamento. Para trabajos benéficos. Se considera palo femenino.

ROMERO: Mamá Umbó, Kalunga, Baluande, Yemayá. Las ramas para despojos. Cocimiento para facilitar el parto. Sanaciones.
Romero.

ROSAS: Mamá Chola, Oshún. Las amarillas son ingrediente de baños para atraer amor y dinero.
Ruda.








RUDA: Shangó, Nsasi 7 Rayos. Protección contra brujos y brujería. Espanta ndokis. Alivia y cura dolores. Amarres.

Sabila o Aloe Vera.

SABILA: Aloe Vera. Madre de Agua, YemayáSe pone una penca detrás de la puerta para espantar lo malo. Múltiples propiedades medicinales y deportivas.












Salvia.
SALVIA: Kobayende, Babalú Ayé, Chamalongo y Cuatro Vientos. Medicinal, alivio de dolores, neuralgia. Baños y cocimientos. Se quema para vititi.

Yedra o Hiedra.








YEDRA o Hiedra: Tiembla Tierra, Obbatalá. Para amarres fuertes. Quita las malas ideas y los dolores reumáticos.
Yerbabuena o Hierbabuena.


YERBABUENA o Hierbabuena: Madre de Agua, Yemayá. Baños lustrales, despojos de personas y lugares, baldeos. Para refrescar y calmar. Para sanar y abrir caminos. Para ceremonias.

Al Nogal se le reconoce por sus
frutos: las nueces.
NOGAL: Nkunia de Fundamento. Palo de muerto muy brujo; para protección y sanaciones, pero sobre todo para makumbas, pactos y trabajos con nfumbes y ndokis.

Raíces de Mandrágora.

Mandrágora: hojas y flores.


MANDRÁGORA: Planta poderosa que empleaban las brujas en la preparación del unguento para volar en los aquelarres. Magia sexual, afrodisíaco, atracción. Vititi. Maleficios. Para sanar y para matar.


Abedules.



Olivos.







OLIVO: Nkunia de fundamento. Palo sagrado. El bastón de Andrés Petit estaba tallado en una rama de olivo que cortó en el monte de los olivos y bendijo el Papa Pío Nono cuando visitó el Vaticano. Palo masculino por excelencia, tiene el poder del éxito y la victoria.

Fresnos florecidos.
ABEDUL: Puede usarse como palo de fundamento en Europa. Protección, sabiduría y guía espiritual. Baños lustrales, despojos, refrescar y calmar. Vititi y comunicación espiritual. Abundancia. Contra el mal de ojo.

ACACIA: Puede ser usada como nkunia de fundamento en Europa. Protección y estímulo de los poderes síquicos. Amarres. Abrir caminos, suerte, dinero.

Acacias.


Álamos.
ALAMO: Puede ser usado como nkunia para fortalecer el fundamento. Protección, sobre todo contra robos e indiscreciones. Concede fuerza física y elocuencia para convencer y atraer. Palo que suele ser habitado por espíritus. Ceremonias funerarias. Trabajo con nfumbes.

Almendro en flor. Sus frutos son las almendras.








ALMENDRO: Nkunia de fundamento en Europa. Trabajos para dinero, prosperidad, sabiduría y fertilidad y potencia sexual masculina.


Sauce.







SAUCE: Nkunia de fundamento en Europa. Protección, curación. Magia sexual, amarres. Potencia vititi. Sirve para bastones. Palo muertero y femenino que trabaja mucho con Ngonda Nkisi, la Luna y demás mpungus femeninos. Aloja muchos espíritus.

TEJO: Nkunia de fundamento en Europa. Palo muertero de profunda tradición mágica, simboliza el paso entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Comunicación con los ancestros. Amarres. Trabajos con nfumbes para bueno y para malo.

Tejo.



ENCINA: Nkunia de fundamento en Europa. Mamá Chola y nkuyos o espíritus de ríos y ojos de agua. Palo de bruja. Trabaja bueno y malo.



Encina. Sus frutos son las bellotas.

Avellano. Sus frutos son las avellanas.








AVELLANO, CASTAÑO, ACEBO, ABETO, SAÚCO, MANZANO y HAYA, entre otros, son también nkunias de tradición mágica y diversas propiedades medicinales y espirituales que pueden emplearse en fundamentos y trabajos de palo monte o brujería en general, si la persona se encuentra viviendo en Europa.

Al Castaño se le reconoce por sus frutos, las castañas.


CEIBAS, COCOTEROS y PALMAS REALES: Por último quiero aclarar que, actualmente en España se pueden encontrar ejemplares de estas tres nkunias tan poderosas, fundamentales en todos los ritos afrocubanos. Al menos en Andalucía y las islas Canarias son ya árboles comunes.

Acebo: Arbol o arbusto de frutos rojos.








Para profundizar en el conocimiento y uso de estas plantas, recomiendo a los lectores que busquen El Monte, libro escrito por Lydia Cabrera y que constituye un verdadero tesoro sobre las reglas afrocubanas y las historias, aplicaciones medicinales, trabajos mágicos y características de las múltiples nkunias, nfitas y musangas que crecen en la isla. Sobre los árboles y plantas que se dan en Europa existe abundante bibliografía e información en Internet.

Saúco: árbol de flores blancas y racimos de frutos oscuros.




Pero no se acostumbren a depender de los libros y tratados para usar las plantas en sus trabajos de magia y brujería. Es más importante dedicarle tiempo a la naturaleza y aprender a observar el comportamiento y las peculiaridades de cada planta. La magia funciona por el principio simpatético de que lo igual o semejante puede usarse para producir efectos iguales o semejantes. Si un animal es fiero y fuerte, o ágil y rápido, podemos apropiarnos de esas virtudes al poseer algún ngando o fragmento de este y emplearlo en un nsara u obra de brujería. De igual forma debemos entender a las plantas, independientemente de que aparezcan mencionadas en los tratados o no: Si localizamos un árbol que ha logrado crecer abriéndose paso entre rocas o asfalto, podemos apropiarnos de su fuerza de voluntad, de su perseverancia y ganas de vivir, si le pedimos que nos deje cortar una de sus ramas al mediodía, cuando el sol está en su cenit, o si colocamos bajo su sombra alguna prenda o amuleto para que se impregne de su poder. De este modo, mediante la interacción directa con la naturaleza, comprobando y obteniendo las cosas con nuestros propios ojos y manos, siempre estaremos bastante seguros de que nuestros palos, bejucos y yerbas funcionarán como es debido, mientras que las personas que solo se guían por los textos y lo que compran en las tiendas, están condenados a trabajar a ciegas, sin nunca saber si sus obras surtirán efecto o no, hasta pasado cierto tiempo, cuando quizás ya sea demasiado tarde.

Haya. Sus frutos son los hayucos.

Un saludo de Kunanchila y que Nsambi y Ngurunfinda acutare a todos los mpanguis y lectores.



sábado, 15 de junio de 2013

BUEY SUELTO 6: Pactar con el Muerto

En capítulos anteriores hemos visto paso a paso el proceso de preparación para llegar a este esperado momento, el de encontrar y pactar con un nfuiri para que acepte convertirse en nuestro aliado en el más allá. Hoy veremos como llevarnos un muerto del cementerio.

Existen muchas formas de lograr que un nfuiri trabaje para nosotros, por las buenas o por las malas _mediante pacto o engaños o a la fuerza_, total o parcialmente; es decir, como nfumbe que vive en la prenda, recibe materia( menga ) y se funde con el mpungu para formar el nkisi, o como nfuiri o espíritu libre que solo acude cuando se le llama _o cuando le da la gana_ y generalmente no se le da menga( sangre ), solo ofrendas etéreas, como el alcohol( aguardiente, chamba ) y el humo de tabaco e incienso.

En este capítulo veremos cómo pactar con un difunto reciente, que es la forma más sencilla de conseguir un aliado espiritual con el mínimo de peligro y experiencia, lo cual es ideal para los ngueyos novatos o pinos nuevos y para los bueyes sueltos o seguidores del camino del brujo solitario, que no cuentan con el auxilio directo de un padrino ni de hermanos mayores.


 Un nfuiri es un espíritu libre, es decir, la esencia espiritual de un difunto. El espíritu no es el alma, sino el cuerpo o recipiente espíritual que la contiene, y que en vida se le suele llamar aura, pues bajo determinadas condiciones o estados puede verse como una membrana de energía luminosa; como un espectro de colores, que rodea al cuerpo físico.

Todos los seres vivos poseen la capacidad de percibir el aura o espíritu de las cosas, pero a los humanos que nacemos y nos criamos dentro de la civilización nos atrofian este sexto sentido durante los 3 primeros años de vida, fundamentalmente. El proceso completo culmina entre los 5 y los 7 años, pero es en los 3 primeros donde más se esfuerzan los padres y la sociedad en general para desviar la atención del niño de los aspectos espirituales y centrarla y fijarla únicamente en la realidad material. A diferencia de los niños de las culturas indígenas de Africa, Asia, Australia y América, a los infantes de las sociedades modernas y "civilizadas" se les convence de que los sueños no son nada y no hay que recordarlos ni darles importancia, que los seres extraños que perciben solo son amigos imaginarios o monstruos producidos por el miedo y la imaginación, que no hay que guiarse por la intuición, sino por la razón y que las voces e imágenes que sienten como ajenas son reflejos automáticos de la mente, cosas del ego y el subconsciente, nada real o importante. De ese modo, por convicción y falta de práctica, nuestra capacidad de percibir el plano espiritual de la realidad o sexto sentido se va atrofiando hasta volverse inútil, como los pies de aquellas pobres niñas que durante cientos de años en China vendaban para evitar su crecimiento, por un simple ideal estético. Por eso es normal que las personas provenientes de culturas consideradas "primitivas" presenten más capacidades parapsicológicas que los habitantes de ciudades y culturas modernas.

Los nfuiris o espíritus libres recién desencarnados pertenecientes a personas que murieron en paz, conscientes, que aceptaron la muerte y arreglaron sus asuntos terrenales antes de partir, solo permanecen en el cadáver o cerca de este durante un breve período de 7 días, como máximo. Si el difunto era una persona inteligente, equilibrada y de elevado nivel intelectual, humano y/o espiritual, su espíritu puede ascender, llevándose consigo el alma, en los 3 primeros días. Los santo/as y grandes maestros espirituales pueden ascender inmediatamente, si así lo desean, pues en vida practican y dominan el viaje astral( hacer viajar la consciencia fuera del cuerpo mediante la elevación voluntaria del aura. La única diferencia entre el viaje astral y la muerte es que durante el viaje astral, por muy lejos que viaje la consciencia, el aura siempre se mantiene unida al cuerpo por un nexo energético que algunos llaman hilo de plata, pues semeja una fibra de luz blanca, para los que pueden percibirlo ) y por ello tienen control absoluto sobre su espíritu una vez muertos.


Este tipo de nfuiris, a los que se suele llamar espíritus de luz, pues su energía es muy pura y luminosa y suelen ascender y fundirse con la Fuente muy rápidamente, son de escasa utilidad en el mundo de la brujería. Dejan el cuerpo demasiado aprisa, con lo cual es difícil contactarlos antes de que asciendan y muy poco, por no decir nada, tenemos los vivos para ofrecerles y ganarnos su apoyo. Tampoco son fáciles de engañar, aunque no imposible, pero no vale la pena ensuciar el karma de ese modo para obtener tan pocos beneficios, pues bien sabido es que este tipo de espíritus no son muy poderosos o, mejor dicho, su poder es poco práctico para los asuntos del plano terrenal, salvo para las sanaciones.

Lo más conveniente es elegir nfuiris de personas que murieron sin darse cuenta, sin estar preparadas, de forma violenta, dejando muchos asuntos inconclusos en este mundo y que, preferiblemente, en vida hayan sido poco inteligentes, y más bien impulsivos y violentos que reflexivos, o seres atormentados por la culpa, el dolor, el sufrimiento y/o los trastornos mentales. Suicidas, criminales, militares caídos en combate, víctimas de asesinato, dementes, niños, personas que murieron de forma horrible, o tan súbita que aún no lo entienden, son el tipo de difuntos que debemos buscar en las esquelas fúnebres de los periódicos. La energía de estos nfuiris no es muy luminosa y ligera, como la de los espíritus de luz, sino más bien oscura y densa, por eso les cuesta ascender y tienden a quedarse más tiempo junto a sus restos, principalmente, pero también pueden rondar los lugares y personas que les resultan familiares o les obsesionan.

 Debemos actuar con rapidez y realizar el contacto antes de las tres primeras semanas después de la defunción. Tengan en cuenta que, una vez que localicemos al nfuiri y el cementerio donde ha sido enterrado, hay que estudiar la forma de acceder al campo santo de noche y realizar las sesiones o rituales de contacto( ver el capítulo anterior ) que sean necesarias hasta que contactemos con la entidad y logremos convencerla de pactar con nosotros. Lo mejor es enterarse antes del entierro y poder asistir al velatorio, donde tendremos la oportunidad de estar cerca del muerto durante un buen rato y concentrarnos en su energía sin llamar la atención. El ideal es presenciar la muerte de la persona, pues entre la víctima y el testigo( o causante ) de la muerte se crea un intenso vínculo espiritual _por eso muchos guerreros, sobre todo en la antigüedad, se comían el corazón de sus víctimas o le arrancaban el cuero cabelludo, las orejas, dientes, etc, inmediatamente después de matarlos_, pero eso es cada vez más difícil, a no ser que estemos en una guerra o situación violenta y/o peligrosa.

Muchos brujos experimentados, localizan personas que serían nfumbes perfectos, cuando vienen a consultarse con ellos y "les echan el ojo". Se apropian de su sombra o rastro y los trabajan para que mueran pronto y del modo más adecuado. Otros prefieren causar la muerte de sus enemigos y convertirlos en sus nfumbes esclavos, como castigo y venganza.

Debemos rondar al muerto, averiguar sobre su vida y muerte, sus gustos y asuntos pendientes, elementos que nos servirán para negociar el pacto. Es conveniente conocer a alguien que trabaje en el cementerio para poder obrar con tranquilidad y, llegado el momento, nos ayude a exhumar el cuerpo para llevarnos los restos que necesitemos. No es imprescindible llevarnos la kriyumba( cráneo ) y/o kongome( huesos ) para tener al muerto; basta con una matari( piedra ) y noto( tierra ) de la tumba, o con una prenda( anillo, cadena, zapato, etc ). Incluso podemos llevarnos o capturar un muerto sin tomar materia alguna, tan solo haciendo que el nfuiri penetre en una botella y cerrándola. Claro que eso hay que saber hacerlo. Por eso lo mejor para un primerizo( que obtiene su primer nfumbe ) es llevarse la kriyumba y huesos de piernas y brazos, y al menos una mano, pues sus huesos pequeños son muy buenos para montar makutos, mpakas y otras prendas pequeñas.

Desde luego, hay que darse prisa por pactar con el muerto, pero podemos esperar a que se pudra bien la carne para sacar los huesos con más facilidad. Aunque si tenemos tiempo para hacerlo y las condiciones apropiadas en el munanso, lo más indicado es trocear el cuerpo y llevarnos cabeza, brazos y piernas, o el cuerpo entero, no vaya a ser que pase algo y perdamos al nfumbe, pues, pese a que hayamos pactado con él, un familiar puede darle misas para elevar su alma o el propio espíritu puede extraviarse, vagando en la oscuridad antes de que lo fundamentemos en su recipiente y le enseñemos a orientarse en el plano astral. Es como entrenar una paloma  mensajera; al principio existe el peligro de que no encuentre el camino de vuelta.

Los nuevos tatas que estén buscando un nfumbe para fundamentar su primera nganga, deben trazar sobre la tumba su firma y la patipemba correspondiente al tratado de levantar  o pactar con el muerto de su regla y munanso, pero si se trata de un buey suelto que recorre el camino del brujo solitario, aún no tiene más firma que el cuatro viento básico que vimos en el capítulo 4 http://palomontenegro.blogspot.com.es/2013/04/buey-suelto-4-el-ritual-de-los-4-vientos.html, pero eso no es problema, ya que el muerto, a no ser que pertenezca a una persona que en vida fuera palero, es tan novato como usted en estos asuntos. Así que trace el cuatro vientos y coloque encima las mataris y/u objetos de poder simbólico correspondientes a los 4 elementos, según los puntos cardinales, tal como vimos en el capitulo anterior http://palomontenegro.blogspot.com.es/2013/05/buey-suelto-5-bakundi-kunanso-haciendo.html.

En el centro del cuatro vientos colocaremos un papel de estraza con el nombre completo y fecha de nacimiento y muerte del difunto escrito con grafito negro, o con tinta china sobre piel de chivo _hembra si es mujer y macho si es un hombre. Las brujas deben buscar un nfumbe hembra y los brujos uno macho. No es obligatorio, pero es más conveniente que brujo y nfumbe sean del mismo sexo pues el mpungu con el que se fundirá el nfumbe para crear el nkisi o nganga principal de un brujo o bruja, suele ser el ángel de la guarda de su mismo sexo. De modo que las mujeres tienen nkisis como Madre de Agua, Chola Wengue, Ngonda Nkisi o Centella, mientras que los hombres tienen como nkisi principal a Sarabanda, Siete Rayos, Cuatro Vientos, Tiembla Tierra, etc._, o escrito sobre la foto del difunto. También vale la esquela del periódico o algo suyo, si tenemos la suerte de poseer alguna prenda suya, documento firmado, etc.

Este papel, foto, piel, prenda o rastro representa al quinto elemento, el Espíritu, y le muestra al nfuiri cuál es su lugar y papel en el orden del mundo. Los nfuiris no tiene ojos y perciben muy poco del plano terrenal, apenas las cosas que le son familiares, como su nombre o rastro, los elementos puros e intensos, como el alcohol, el fuego, los olores fuertes del tabaco, incienso, fula( pólvora ), azufre, etc, y los sabores picantes de ajíes( chiles ) y pimientas. También perciben los contrastes fuertes, como el color blanco resaltando sobre el negro, o la luz brillando en la oscuridad; por eso se trabaja de noche con los muertos, con velas, ropas y trazos blancos.

El nfuiri reconoce en la forma del cuatro vientos, un símbolo humano, no de la naturaleza y comprende que están tratando de comunicarse con él; que no está solo en esa terrorífica y negra soledad que le rodea, y presta toda su atención a lo que sucede en ese círculo, alrededor de la luz de la vela blanca que encenderemos sobre el papel o rastro, en el centro del cuatro vientos. Por las mismas razones, el brujo/a debe vestir de blanco y, sobre todo si es de piel oscura, pintarse manos y rostro con tiza blanca.

A diferencia de la percepción visual, que es muy escasa, los nfuiris escuchan bastante bien, si se les habla en determinada frecuencia, que es ese tono íntimo, de ritmo hipnótico que se entrecorta de vez en cuando con voces más fuertes o firmes, característico de los brujos afroamericanos y chamanes de Asia y Australia. Son muy sensibles a los cambios de ritmo, por lo que podemos apoyar y reafirmar nuestras comunicaciones mediante la percusión de tambores y otros instrumentos y objetos. A los nfumbes se les acostumbra, por asociación, a que un ritmo rápido y violento corresponde a la guerra, a trabajos de ataque y defensa, mientras que otro más suave y cadencioso, anuncia obras de magia roja o sexual. Como a un perro, se le familiariza con determinados silbidos, nombres y otros sonidos para indicar acciones o elementos muy precisos y lo que se espera del nfumbe. Si entiende y obedece correctamente, se le premia con cosas que le gustan, como el tabaco, el alcohol y la sangre _en ese orden de importancia_, de lo contrario no les den nada, o solo gritos, amenazas, golpes de machete sobre el caldero e incluso fuego _también en ese orden, según la gravedad del asunto_.

Desde el primer encuentro con un nfuiri hay que empezar a educarle. Resulta irónico, pero alguien que acaba de morir es como un bebé recién nacido y hay que enseñarle todo otra vez, pues en el mundo de los muertos o plano astral, las leyes y percepciones son muy distintas a las del mundo material. Conectar ambos mundos es la tarea del brujo, su arte mayor. Primero tiene que entrenar al nfuiri y convertirlo en nfumbe, antes de fundirlo con el mpungu y obtener un verdadero nkisi que le sea verdaderamente útil en ambos planos de la realidad, extrayendo conocimientos y secretos del más allá, y beneficios materiales y logros terrenales del mundo de los vivos.

Cuando encendemos la vela y nos concentramos, como explicamos en el capítulo anterior, llega un momento en que sentimos la presencia del nfuiri, y es ahí cuando tenemos que empezar a hablarle o cantarle, marcando un ritmo suave e hipnótico, para atraerlo y que entienda que la cosa es con él. Debemos intercalar mucho su nombre, señalando el centro del cuatro viento y luego ir presentando los cuatro elementos uno a uno, mediante ofrendas simbólicas de cada uno: humo de tabaco en el norte, Aire; aguardiente caña en el oeste, Agua; unas gotas de nuestra sangre en el sur, Tierra; y encender fula en el este, Fuego.

Cuando huela el tabaco, sentirá un ligero placer pues le es familiar, como si estuviera vivo de nuevo. Aunque no fuera fumador en vida, el fuerte olor del tabaco le transmitirá sensación de humanidad y lo atraerá, hipnotizando con sus volutas, tomando consciencia del elemento aire en que se mueve. Ese olor _o mejor dicho, la energía de ese olor_, le guiará entre la oscuridad de la muerte hacia el mundo de los vivos. Un olor que también lleva parte de nuestra saliva y olor bucal.

Entonces rociamos la atmósfera con un chorro de aguardiente que pulverizaremos con nuestra boca, para que cuando descubra este nuevo placer, lo asocie siempre con nosotros, como el humo del tabaco. El aguardiente( los paleros preferimos el aguardiente de caña, pero en realidad sirve cualquier alcohol fuerte ), con su fuerte olor y sabor expandirán la sensación de vida, como una luz al final de un túnel oscuro.

La atención del nfuiri es total y ahora aprovechamos para sorprenderlo con un nuevo e insospechado golpe de efecto: la menga, la sangre humana fresca, recién brotada de nuestra carne. Esta sustancia misteriosa es el vehículo de la vida por excelencia, cargada de energía vital y espiritual ultra concentrada. La sangre es la vida misma. El nfuiri la huele y enloquece, la prueba y experimenta un subidón tremendo; un calor que es como volver a la vida. De hecho, lo que realmente sucede no es que la pruebe, ya que los espíritus no tiene boca, ni estómago, sino que penetra en ella, le sirve de cuerpo y durante unos instantes está realmente vivo, y percibe la vida a través de nuestros sentidos.

Es imprescindible que la primera menga que pruebe el nfuiri sea la nuestra, y que ese momento trascendental vaya acompañado de dos elementos que para siempre asociará con el dueño de esa sangre: el metal y el fuego; el mbele( cuchillo, machete, etc ) y la fula( pólvora, candela ).

El mbele para que nunca olvide que para obtener la menga hace falta el cuchillo( debemos usar siempre el mismo cuchillo consagrado ) cuyo dueño somos nosotros. Es decir, que la menga, la vida, nos la debe a nosotros, su amigo y benefactor, su aliado en el plano terrenal.

 Pero inmediatamente después de darle nuestra menga, haremos estallar un montoncito de fula sobre su tumba, junto a su nombre, en el centro del círculo. Lo haremos con el puro de tabaco encendido, para que entienda que todos esos elementos maravillosos los dominamos nosotros y podemos usarlos tanto para bien, como para mal. La explosión de la fula tiene el efecto de un corrientazo en el enfuiri, como un cortocircuito entre energía espiritual y energía vital, que resulta estimulante, pero también desagradable.

Ha llegado el momento clave en el que el nfuiri comprenderá lo que se espera de él y de lo que es capaz. Pondremos 3, 5, 7 ó 9 montoncitos de fula en fila en una de las líneas de la cruz de tiza, empezando en el borde del circulo y terminando en el centro del cuatro vientos, justo sobre su rastro o nombre, donde antes explotamos la primera fula; sitio que ya el nfuiri asocia con su propia entidad. Entonces le mostramos un nsusu vivo( un gallo bien vital ) en una mano, y el mbele en la otra, con el puro encendido en la boca, y hacemos gestos señalando el nsusu con el mbele, mientras le explicamos( hay que aprender a hablar con el tabaco en la boca ) que si quiere más menga, tiene que trabajar para nosotros, irse con nosotros y reconocernos y obedecernos como su amo. Como los muertos no tienen voz para hablar, ni manos para escribir, le explicamos que tiene que firmar el pacto con su poder espiritual, impidiendo que la fula prenda en el montoncito del centro. Para ello colocamos una guira pequeña sobre ese montoncito para que entienda que debe protegerla. Entonces, retiramos, la guira y acercamos el puro con la boca hasta el primer montoncito de fula, en el borde del cuatro vientos, hasta que estalla, y con él todos los demás en cadena.

Cuando el humo de la explosión se aparta y nos deja ver, si el último montoncito de fula, en el centro del cuatro vientos, está intacto, significa que el nfuiri ha comprendido, ha descubierto su poder y probablemente haya aceptado el pacto. Entonces cumplimos nuestra palabra, y matamos el nsusu de inmediato, con el mbele, dejando correr la menga, la tintorera sobre el cuatro vientos, en su tumba. Mientras matamos, cantamos:

menga va correr y va corriendo
mira como corre la tintorera

menga va correr y va corriendo
mira como corre warilongo

O bien:

sangre, difunto, sangre
sangre, difunto, sangre

O podemos crear nuestro propio canto o recibirlo por inspiración; lo importante es que siempre sea el mismo, para que las entidades sepan que es la hora de comer.

Es fundamental que cumplamos nuestras promesas a rajatabla, porque nuestros actos son el lenguaje que usamos con los espíritus. Si le enseñamos al nfumbe que si trabaja hay menga, y luego no le damos la menga, o nos retrasamos en dársela, el nfumbe no comprende, se confunde y/o se enfada y hace lo que le da la gana, igual que nosotros. Y es que los nfumbes aprenden de sus amos por imitación y repetición, en constante toma y daca. Si se rompe este sistema, la comunicación se corta. Ya bastante difícil es la magia, como para que encima nos demos el lujo de ser perezosos o chapuceros.

Una vez que el animal exhala su último aliento y estira la pata, la menga deja de poseer vitalidad y el nfuiri regresa su atención hacia nosotros, como un perro mira a su amo esperando que le lance otro hueso. Es el momento de la confirmación. Le repetimos el trato en voz alta y luego repetimos el ritual de los montoncitos de fula. Si el resultado es el mismo, podemos estar un 70% seguros de que el pacto es firme. La tercera y definitiva confirmación del pacto con el nfumbe( llamamos nfumbe al nfuiri que se acostumbra a la menga, materia que lo vuelve denso y pesado como espíritu, anclándolo al mundo terrenal e impidiendole ascender hacia la Fuente o Luz ) será una vez tengamos sus restos o rastro en el munanso y le demos menga por tercera vez.

En la brujería todo tiene su porqué, y si usted no lo sabe, ya puede poseer mil ngangas y mil esqueletos que la magia no camina. Hasta el próximo capítulo y que Nsambi acutare.


sábado, 11 de mayo de 2013

BUEY SUELTO 5: Bakundi Kunanso; haciendo amigos en el cementerio.

Enterradores en Cuba
En este quinto capítulo de Buey Suelto, el Camino del Brujo Solitario, nos adentramos en el mundo de Cotalemba, Nfinda Ntoto, Kunanso, Kunansinda, Kumansofundi, Campo Santo, etc _que son algunos de los innumerables nombres de la Casa o Tierra de los Muertos, el Cementerio, el lugar más mágico e importante para un brujo después del propio Nfinda, el Monte_, para obtener kongome( huesos ) y otros elementos, materias y mbumbas( misterios, poderes ) imprescindibles para hacer brujería, como el secreto para llevarnos a casa el nfuiri o espíritu de un muerto.

Del cementerio no solo sacaremos kriyumbas( cráneos ) y huesos, nchila( corazón ), samidilango( cerebro ) y otros restos de lembe( muerto ); también son muy valiosos otros elementos, como kunanso ntoto( tierra de cementerio ), lembe ntoto( tierra de tumba ), mataris( piedras ), ngandos( fragmentos de animales ), mukandas( plumas; las de nsusundamba o lechuza, por ejemplo, son muy apreciadas ) y bichos o munfuira( pequeñas alimañas, gusanos de tumba, insectos ), en general; así como musangas( yerbas ) que crecen en los cementerios y nkunias( palos ) de árboles que dan sombra a las tumbas. Los tongo( bastón, cetro ) con los que los que Tatas y Padres llaman y controlan a sus nfumbes( nfuiris, espíritus al servicio de un brujo ) y demás entidades, se tallan en madera de palos de cementerio. Algunos, como el ciprés, sirven para invocar al mismísimo Kadiampembe( el Diablo ) y otros karires o demonios.

Cadáver momificado de una niña
Muchos paleros y hechiceros prefieren sustraer los cadáveres enteros, e incluso los hay que, ya sea por celo o por las prisas, cargan también con el ataúd y todo su contenido. Es normal, aunque poco frecuente, que un brujo sea sorprendido en plena exhumación y tenga que salir huyendo; lo raro es que se vaya con las manos vacías.

Es decir, que para ser brujo hay que visitar a menudo el cementerio y encontrar la forma de obtener todos esos elementos antes mencionados, con cierta facilidad. En Cuba es habitual que los nganguleros busquen empleo en los cementerios. De esa forma pueden acceder sin peligro a todo lo que necesitan para sus kindambas( brujerías ) y, de paso, hacer un dinero extra proveyendo a otros mpanguis, santeros, babalawos y brujeros en general. Para los tatas de antaño, negros congos o de otras tribus bantúes, o sus descendientes directos, el empleo de sepulturero o enterrador, como decimos en Cuba, era el oficio ideal. No solo por tener acceso a los cadáveres y demás, sino por la paz, el silencio y la intensa espiritualidad que se respira en los cementerios. Algunos de los Padres kimbiseros y abakuás que tuve la suerte de conocer en mi juventud, trabajaron en los cementerios de Regla, Guanabacoa y Colón, de La Habana. Hombres serenos y callados, como sombras; de ojos profundos y enigmáticos, que cuando te miran se te erizan los pelos, pues sientes como si pudieran ver toda tu vida y tu muerte en un instante. Me contaban que la magia y la paz llegan al atardecer, cuando el sol y los visitantes comienzan a marcharse. Es entonces cuando los espíritus salen a estirar las piernas y a charlar un rato con ellos, si hay café, ron y tabaco para compartir la noche.

Brujo obrando en el cementerio
Si usted quiere ser brujo o bruja, busque trabajo en un cementerio o trabe amistad con los sepultureros. En todos los países por los que he pasado, tanto en América como en Europa, y sobre todo en los cementerios antiguos y apartados, he podido contactar con cierta facilidad con sepultureros dispuestos a ayudarme por un poco de dinero. Digamos que robar a los muertos es algo que viene con el trabajo, como un extra, ya que por lo general, el empleo de enterrador no está bien pagado. Recuerde, si se le muere un familiar, no lo entierre con sus joyas o nada valioso, pues llegarán a cualquier parte menos al otro mundo. Y si no, fíjese bien en los sepultureros y notará que algunos visten o calzan prendas que no son de su talla.

Pero no cometa el error de proponerles negocios dentro del cementerio. Ya sea por respeto a los muertos o por temor a los vivos, en el campo santo no se habla de dinero y cosas mundanas. Espere a la hora de la comida, del descanso o de la salida, y podrá encontrarlos en el bar o café más cercano. Ellos, al igual que los espíritus, nunca desprecian una invitación a café, licor o tabaco.

Santa Muerte, Mexico
Siempre que entre al cementerio con fines mágicos, debe saludar o hacer una pequeña ofrenda a Centella Ndoki, la reina del kunanso, señora de todos los nfumbes, hermana de Nfuá( la Muerte ) y esposa del gran Ndoki, el dios de las malas artes. En la cultura yoruba se la conoce como Oyá y en la santería mexicana es la propia Santa Muerte. En cada cultura y mitología, la muerte y el cementerio están relacionados con alguna deidad, pero en el fondo todas son la misma. No importa qué nombre o imagen tenga para usted, lo importante es que al entrar en Kunansinda lo haga con respeto y educación,  ya que es un lugar sagrado. Quitarse el sombrero, hacer la señal de la cruz, arrojar nueve centavos de cobre o una flor, en un árbol o tumba cerca de la entrada; murmurar "con licencia mi niña( o mi señora )",  o tan solo detenerse un instante en la puerta, cerrar los ojos y saludar mentalmente, son algunas de las formas en que puede entrar correctamente en campo santo. Pero no olvide que la magia tiene tanto de tradición, como de inspiración, así que no tema crear su propio saludo y déjese llevar por su intuición que, como ya hemos dicho en otros capítulos, es la voz de los espíritus.

Aunque es cierto que algunas personas nacen con el don de comunicarse con los muertos, en realidad cualquiera puede llegar a percibirlos, si es capaz de cultivar el vacío mental, aislando los sonidos del mundo terrenal y escuchando con atención las voces del silencio. Meditar en los cementerios es una práctica muy eficaz para desarrollar la sensibilidad parapsicológica o mediumnidad. Por eso es conveniente visitar a menudo el cementerio y pasar muchas horas, especialmente de noche, dentro de sus muros.

EJERCICIO: Al ponerse el sol, pasee lentamente entre las tumbas, dejando vagar su mente y sus pasos sin rumbo fijo entre estas. De igual forma, entorne los ojos ligeramente y no fije, al caminar, la mirada en nada en específico. Suavice su respiración y sus movimientos hasta que se sienta ligero como una hoja, a punto de elevarse del suelo a la más mínima brisa. Según vaya oscureciendo, las cosas sólidas e inertes, como la piedra y el mármol, se irán difuminando entre las sombras, y la imagen de su propio cuerpo se irá disolviendo en la noche, hasta sentirse etéreo, invisible, mientras las siluetas de las ramas de los árboles cobran vida y se transforman en extraños seres que se mecen con el soplo mágico del reflejo de la Luna. Entonces despiertan las aves nocturnas y sus cantos misteriosos pueblan el silencio y se confunden con otras voces más sutiles, que lentamente comienzan a despertar de su letargo diurno.

Preste atención a esas voces o susurros y aíslelos del resto de los sonidos de la noche. Déjese guiar por ellos entre los senderos de tumbas, y cuando sienta que algo le roza suavemente, como una caricia que le pone la piel de gallina, y una corriente de energía fría le recorre la columna y le pone los pelos de punta, deténgase un momento y busque a su alrededor el sepulcro más cercano. Entonces encienda una vela blanca e ilumine la lápida, para poder leer el nombre que en vida tuvo, el espíritu que ahora le llama.

Acuéstese boca arriba sobre la lápida con las piernas ligeramente separadas y los brazos a los lados del cuerpo, con las palmas de las manos hacia arriba. Cierre los ojos; visualice el nombre del difunto en su mente; respire lenta y profundamente, tratando de espaciar lo más posible los vacíos: esos segundos entre la expiración y la próxima inspiración, en que sus pulmones se quedan totalmente vacíos de aire. Durante esos instantes, la mente también se vacía de todo pensamiento de forma automática y natural. Al desplazar todo el aire y los pensamientos de nuestro ser, hacemos espacio para que los espíritus _en este caso, lo más probable es que se trate del espíritu cuyo nombre hemos visto en la lápida; aunque también puede tratarse de un muerto anterior, que ocupó el mismo espacio mucho antes, o cuyos restos descansan más abajo_  puedan penetrar en nuestro cuerpo-mente y servirse de sus recursos biológicos para percibir de nuevo la vida que han abandonado e interactuar con ella a través nuestro.

Conectando con el nfuri
Practique el vacío hasta que se produzca la posesión o semi-posesión. En la semi-posesión conservaremos parte de nuestra consciencia durante el trance, mientras que en la posesión total no recordaremos nada de lo sucedido. Los llamados "caballos de santo", en osha; "perros de prenda", en palo monte; o mediumnidades, en el espiritismo, son las personas con una tendencia natural a la posesión total. Estas personas no deben "trabajar" solas; necesitan colaborar con un brujo que les guíe, o tener un ayudante, en el caso de que ellas mismas sean tatas o yayas, babaloshas o iyaloshas, sacerdotes consagrados, en general.




Mediumnidad en trance. Palo Monte
Lo ideal para el Camino del Buey Suelto es ser propenso al semi-trance, más que a la posesión total, ya que así es más sencillo trabajar en solitario. Sinembargo, existen técnicas para aprender a contener y controlar los trances e impedir que los espíritus nos posean por completo y, de esa forma, poder recordar las experiencias y revelaciones, y ser capaces de obrar sin ayuda de otro ser humano. Y digo ser humano y ser vivo, pues hay muchos brujos que se valen de animales, como perros, gatos, serpientes y diversas aves, como ayudantes o aliados mágicos; pero eso ya lo veremos en otro capítulo.

Mediumnidad en trance. Culto vodu
En sus excursiones al cementerio, para practicar las técnicas y ejercicios antes descritos, nunca olvide llevar en su morral( bolsa o mochila consagrada exclusivamente a la brujería. Es decir, que no la use para hacer la compra en el supermercado o para llevar los libros al colegio, sino solo para actividades propias de la brujería ) objetos simbólicos y sustancias pertenecientes a los Cuatro Elementos( ver los capítulos anteriores BUEY SUELTO 4: El Ritual de los 4 Vientos y BUEY SUELTO 3: En Busca de Poder ), como las mataris de poder; los cálices, copas o güiras( yo suelo usar un juego de tres güiras de diferentes tamaños, que caben una dentro de la otra ) para servir el agua( Elemento Agua ), el café y el aguardiente de caña, ron o licor, según el caso( tratándose de un cementerio inglés, por ejemplo, la ginebra será más apropiada que el aguardiente ); tabaco, incienso u hojas de salvia( Elemento Aire ); velas y/o candiles( Elemento Fuego ); y flores y miel en representación del Elemento Tierra.

En los primeros contactos con espíritus que no conocemos, no es prudente ofrecerles la menga( sangre ) de animales o unas gotas de la nuestra, ya que la energía de esta sustancia es muy poderosa y no sabemos cómo pueda reaccionar la entidad. Además, en mi opinión, no es conveniente darle materia( menga, sangre ) a los nfuiris, a no ser que decidamos convertirlos en nuestros nfumbes, pues se acostumbran y se hacen adictos a ella y dependientes de nosotros, lo cual es una enorme y peligrosa responsabilidad, que solo debemos asumir cuando estemos preparados.

Otro elemento que no debemos olvidar es el yeso o tiza( no cascarilla ) para trazar un sencillo 4 Vientos sobre la lápida y también sobre nuestro plexo solar, antes de acostarnos sobre la tumba. Las mataris debemos colocarlas a nuestro alrededor: norte a la cabeza, este a la derecha, oeste a la izquierda, y sur entre las piernas. La matari correspondiente al Elemento Espíritu no es necesario utilizarla, ya que estamos en el cementerio y sería tan innecesaria como regar las plantas de un jardín en un día de lluvia.

Estas operaciones las llevaremos a cabo a la luz de una vela o candil, que luego colocaremos a nuestra derecha antes de acostarnos. Una vez que se produzca el trance, el propio nfuiri se encargará de servirse  el licor, encender un puro o lo que prefiera del contenido del morral. Procuremos siempre llevar papel y algo para escribir, preferentemente de origen natural, por si algún mpungu u otra divinidad quiere dejarnos algún mensaje o patipemba( firma, dibujo mágico ) a través del nfuiri, o simplemente para anotar nuestras experiencias al salir del trance, antes de que olvidemos algún detalle.

Y así concluyo este capítulo, no sin antes advertirle a todos los lectores, que si al llevar a cabo estas prácticas dentro de un cementerio, experimentan una fuerte sensación de alarma o peligro inminente, o cualquier evento desagradable o doloroso, como el ataque de un animal( los mosquitos no cuentan ) o un golpe o caída considerable, voces en la mente que les ofenden y amenazan, visiones horribles, malestar físico intenso, sensación de gusanos, cucarachas y otros bichos asquerosos moviéndose sobre la piel o por debajo de esta, etc, abandonen de inmediato el lugar.