
El llamado Nkisi Malongo, a diferencia de lo que muchos creen, es un fenómeno virtual reciente que solo existe en las redes sociales y que nada tiene que ver con el Palo Monte cubano. Por más que se investigue, no es posible encontrar una sola referencia seria al supuesto nkisi malongo en crónicas históricas, literatura etnográfica o investigaciones académicas. Toda la información disponible sobre esta presunta “regla palera” proviene exclusivamente de publicaciones en Facebook, Instagram, TikTok y YouTube del siglo XXI.
Si se escarba un poco, se descubre que sus principales promotores no son cubanos, sino venezolanos, mexicanos y otros latinoamericanos que afirman pertenecer a un linaje inédito de paleros cubanos —la supuesta regla del nkisi malongo— que, según ellos, habría llegado a sus países en algún momento indeterminado del siglo XX. Sin embargo, cualquiera que viaje a Cuba comprobará que allí nadie conoce ni practica el nkisi malongo. No existe mención alguna a ese culto en las actas capitulares del cabildo insular durante la época colonial, cuando se formaron las reglas cubanas entre los siglos XVI y XIX. Tampoco aparece en los trabajos de los grandes estudiosos de la cultura afrocubana de los siglos XIX y XX, como Fernando Ortiz o Lydia Cabrera. Ni siquiera la tradición oral cubana conserva rastro alguno: no hay mambos, cantos ni versos asociados al nkisi malongo en libros, grabaciones o en la memoria de los ancianos.
La única referencia histórica a algo remotamente parecido es la regla cubana de Shamalongo. Era una regla muertera, pues trabajaba con espíritus de difuntos, pero no era palera: sus prendas no contenían huesos humanos ni realizaban obras de daño, elementos esenciales del Palo Monte. Shamalongo fue un producto del sincretismo popular entre la Ocha yoruba y el espiritismo europeo, fuertemente influido por Allan Kardec. Floreció durante la primera mitad del siglo XX y desapareció en los años 60 —al igual que Mayombe, Briyumba y Kimbisa— debido a la persecución religiosa de la dictadura castrista.
Los descendientes de Shamalongo en Cuba practican hoy lo que se conoce como Espiritismo Cruzado, una mezcla de espiritismo y santería que se expandió por varios países latinoamericanos gracias a la emigración masiva de cubanos que huyen del castrismo desde los años 90. La influencia religiosa del exilio cubano ha sido especialmente fuerte en México y Venezuela, donde la santería y el espiritismo cubanos se fusionaron con cultos locales como la Santa Muerte mexicana y el espiritismo venezolano de María Lionza.
Es en este contexto, ya entrado el siglo XXI, cuando comienza a circular en redes sociales el hashtag #NkisiMalongo.
Los seguidores del nkisi malongo se autodenominan paleros, aunque en realidad practican santería y espiritismo. Insisten en llamarse nganguleros pese a que sus prendas son puramente espirituales —no contienen kriyumba ni kongome humano— y las alimentan con menga de animales como si fueran orishas yoruba. Lo más llamativo es que la mayoría de sus defensores son muy jóvenes y su experiencia se limita a lo aprendido en internet; es evidente que jamás han pisado un nzo nganga auténtico. Muchos ni siquiera han pasado una noche en un cementerio o en el monte, ni saben diferenciar un palo de otro. Aun así, se atreven a ofrecer servicios como tatas paleros e incluso critican el trabajo y los conocimientos de los verdaderos religiosos cubanos.
Un comportamiento delirante, irrespetuoso y profundamente infantil, más propio de adolescentes wannabe incapaces de aceptar la realidad —como los therians— que de personas verdaderamente espirituales. Sin embargo, conviene mantener cierta paciencia con estos muchachos: entre ellos hay quienes sí buscan conocimiento mágico con sinceridad, y es posible que, con el tiempo, terminen convirtiendo el nkisi malongo en un culto auténtico, con identidad propia y una liturgia coherente que integre de manera orgánica las raíces afrocubanas con las tradiciones religiosas mexicanas, venezolanas y de otros países iberoamericanos donde logre arraigar.
PINCHA AQUÍ PARA SOLICITAR UNA CONSULTA PERSONAL O ENCARGAR UN TRABAJO CON EL PADRE MONTENEGRO
No hay comentarios:
Publicar un comentario