lunes, 28 de marzo de 2011

LAS SECTAS: Fe, Fanatismo y Espiritualidad

El Opus Dei y el Franquismo.
Un consejo básico a la hora de relacionarnos con cualquiera de las disciplinas esotéricas, religiosas o espirituales, en general, y con las instituciones, fraternidades o grupos que las practican, es no fanatizarse. En realidad este es un consejo válido para todos los frentes de la vida, no solo el espiritual, porque si terrible puede llegar a ser el fanatismo religioso, peor es el fanatismo político y aún peor resulta cuando ambos se funden, como en el caso del Opus Dei, que mezcla el catolicismo más conservador con ideas ultra derechistas, o las sectas extremistas islámicas que combinan el odio con la fe; algo que a los occidentales actuales nos parece salvaje pero que en realidad no es nada ajeno a nuestra cultura. Recordemos que la Santa Inquisición y Las Cruzadas fueron engendros europeos nacidos de la cópula entre fe y ambición política. También fue europeo el nazismo, ese monstruo del siglo XX que fundamentó su odio y su sed de poder en diversas tendencias esotéricas que iban desde el  hinduismo hasta el misticismo medieval europeo y la magia negra.


Fundamentalistas islámicos.
Nazis e Iglesia.












A lo largo de la historia veremos repetirse esta formula una y otra vez; incluso en nuestros orígenes prehistóricos vemos como la figura del chamán tiene un peso decisivo en la opinión tribal a la hora de decidir sus alianzas y guerras con sus vecinos, así como los tabúes en los cuales basaban su estructura social y las reglas de convivencia. Todas las culturas esclavistas de la antigüedad se fundamentaron en el poder de los dioses, coexistiendo, por lo general, la función de sacerdote con la de gobernante en una misma persona; recurso que se siguió usando durante el medioevo en la figura de los Papas-Reyes y la oportuna creencia en que la sangre de la nobleza es descendiente de la sangre de Cristo.


Secta Evangelista.
Gran encuentro evangélico. Histeria
colectiva.



Desde que el ser humano tomó consciencia del aspecto espiritual de su naturaleza y comenzó a desarrollar sus capacidades en ese sentido, siempre han existido listos que se han percatado de las ventajas socio económicas y políticas que se pueden obtener de la manipulación egoísta de la espiritualidad de las personas. Y es en ese preciso momento, en los albores de la civilización, cuando lo espiritual se quebró en dos partes en pugna: la espiritualidad luminosa o magia blanca y la espiritualidad egoísta o magia negra; hemisferios opuestos que han seguido difuminándose hasta nuestros días, hasta el punto de que a veces, sobre todo cuando damos nuestros primeros pasos en el mundo espiritual, no sabemos distinguir con certeza donde acaban las sombras y comienza la luz.


Exorcismo real de Anneliese Michel en el seno
de una familia católica.
Las personas que inician su búsqueda espiritual lo hacen con muchos bríos y entusiasmo, si son jóvenes, y con gran fe e intensidad si son personas mayores, enfermas o desgraciadas. Tanto los bríos de la juventud, como la fe nacida de la esperanza, convierten a las personas en carne de cañón para sectas y manipuladores de todo tipo. La mayoría de la gente cree que puede guiarse por su intuición a la hora de elegir un grupo y/o guía espiritual, pero se equivocan. A menudo podemos ser víctimas de manipulación indirecta, es decir, confiamos en alguien porque nuestro instinto nos dice que es una buena persona_y probablemente no nos equivocamos_; lo que pasa es que esa persona ha sido víctima, a su vez, de otras sectas y manipuladores y, aunque sus intenciones sean buenas, su mensaje y procedimientos ya vienen contaminados por ellos. Es el caso de tantas personas que se ven arrastradas por el fanatismo de amigos y seres queridos que ya han sido atrapados o mal encaminados por sectas y estafadores.


Mormones. A menudo las
sectas se ocultan tras la más pura  e
ingenua de las apariencias.
Otras razones por las cuales resulta muy difícil discernir el bien del mal en el terreno espiritual son las teorías y la estética, en relación con nuestras creencias y costumbres culturales, de los diversos grupos y disciplinas. Por ejemplo, por una cuestión de arraigo cultural judeocristiano, los occidentales y en especial los europeos, asocian inconscientemente la magia natural_ aquella que se basa en el estudio y empleo de sustancias y elementos naturales como las yerbas, piedras, animales, huesos humanos, astros y fenómenos atmosféricos_ con la magia negra y practicas diabólicas; mientras que en todo aquello que hable de Dios, ángeles, amor, paz, luz y blancura, lo relacionan automáticamente con el ejercicio del bien y de la sabiduría. Sin embargo, es un hecho comprobado y ampliamente documentado que la mayoría de las sectas que manipulan la conducta de sus seguidores con fines socio económicos y políticos, se relacionan de algún modo con el cristianismo, los ángeles y/o la idea de un solo dios bueno y todopoderoso y despotrican contra toda forma de brujería, magia o chamanismo, acusándoles de satánicos y de realizar sacrificios humanos, orgías y todo tipo de depravaciones. Lo más irónico es que justo dentro de esas sectas es dónde suceden más casos de poligamia, incesto, violación, abuso de menores, tortura, asesinato y suicidio en grupo, locura y privación de libertad. Es el caso de los Testigos de Jehová, los Adventistas,  los Mormones, La Ciencia Cristiana, Los niños de Dios y la Iglesia de la Unificación, por solo citar unas pocas. Todas esas ramificaciones del cristianismo se valen de la biblia y de falsos profetas, supuestos santos en contacto directo con dios, así como de técnicas sicológicas de lavado de cerebro y control de la conducta, para embaucar, explotar y someter a la gente.

Pervertido y líder de la secta
"Los Niños de Dios", autor de numerosos
abusos sexuales a menores.
Boda polígama.













Secta Harekrishna.
La variante oriental de estas sectas que se disfrazan de bondad y sabiduría son las que tiene su orígen en la tradición religiosa hinduísta y budista, fundamentalmente. Me refiero a las sectas que practican técnicas de yoga, meditación y alquimia y mística oriental para alcanzar niveles elevados de conciencia, poderes sobrenaturales, longevidad, curaciones milagrosas y la Iluminación, de la mano de gurús, swamis y todo tipo de Maestros y guías espirituales. En occidente son muy conocidos los Harekrishnas, pero en realidad hay montones de vertientes budistas e hinduístas, como las sectas provenientes del saktismo, que pretenden alcanzar el despertar espiritual o divino mediante el control y desarrollo de la energía sexual o kundalini. En occidentes hay muchas sectas pertenecientes a la llamada Nueva Era, que mezclan técnicas sicofísicas y sexuales orientales con el uso de plantas y sustancias enteógenas y la idea de la diosa Gaia y la Era de Acuario.


Secta hinduísta en Granada.
Sai Baba, controvertido gurú
hindú con miles de seguidores
en todo el mundo.


 La principal razón por la que tanta gente cae en este tipo sectas es el hecho indiscutible de que la práctica del yoga y la meditación pueden ser realmente beneficiosos para la salud, el desarrollo mental del ser humano y su mejor funcionamiento en el mundo material y cotidiano. Al igual que las sectas cristianas tergiversan la verdadera y hermosa doctrina del Cristo para aprovecharse de sus seguidores, muchas sectas de origen hinduísta y budista alteran el entrenamiento sicofísico del yoga y la meditación y otras técnicas, para manipular en su provecho la conducta de sus discípulos.


Símbolos satánicos.
También están, por supuesto, las verdaderas sectas satánicas, que no deben confundirse con los cultos chamánicos africanos, americanos, australianos y euroasiáticos, que son anteriores a la colonización europea y a la influencia cristiana sobre las culturas de esos pueblos y, por tanto, nada tienen que ver con Satán ni con la concepción del bien y del mal de los occidentales. Las auténticas sectas satánicas son de origen europeo y anglo sajón y se basan en el culto a los ángeles rebeldes, a los cuales ven como libertadores y aliados de los humanos en la lucha contra la tiranía de Dios. Estos grupos no son ni remotamente tan peligrosos como los anteriores ya que sus métodos son más evidentes y se nutren principalmente de personas que ya de por si sienten cierta fascinación por el mal y la oscuridad y/o que han tenido malas experiencias con el catolicismo u otras religiones o sectas cristianas.

Misa satánica.
El famoso Charles Manson, líder
de "La Familia", secta que cometió
varios asesinatos.









Y por último, están las nuevas sectas que mezclan espiritualidad con aparente modernidad, envolviéndose en un aura de superioridad intelectual, que se basa en teorías seudocientíficas y generalmente tachan de anticuadas y primitivas a todas las demás religiones y disciplinas espirituales clásicas. Es el caso de la Cienciología, la Sociedad Etérea, el movimiento Raeliano, la Iglesia de los Subgenios, etc, que mezclan conceptos científicos, la creencia en seres extraterrestres y técnicas sicológicas y de auto superación para atraer y convencer a sus adeptos. Son sectas recientes, que empezaron a surgir, después de la Segunda Guerra Mundial, en países altamente desarrollados como Canadá, Francia, Estados Unidos y Reino Unido. Son religiones de diseño para occidentales de clase media que sueñan con hacerse ricos y triunfar en la vida mediante carísimos cursos y conferencias que recuerdan mucho a esas otras sectas que son las compañías piramidales, como Anway y Herbalife, que ofrecen técnicas de marketing multinivel para, supuestamente, obtener grandes beneficios económicos a corto plazo, pero que en realidad son estafas muy bien montadas.

La secta de la Cienciología
utiliza la imagen de
famosos para atraer
seguidores.

Celebración de la la Iglesia de la
Cienciología.



Secta Raeliana. Adoradores de
extraterrestres.

Chamán de Alaska.
En el caso de las religiones y cultos afroamericanos y chamánicos es muy raro encontrar sectas fuertemente organizadas como las anteriores. En la santería, el palo monte, el vudú o el chamanismo indígena americano, africano, australiano o euroasiático no se tienen conceptos morales, culturales o religiosos tan férreos que asfixien la voluntad de sus seguidores. La brujería, la magia y el chamanismo poseen un sentido eminentemente práctico que entra en contradicción con la enajenación de la realidad que caracteriza a las sectas cristianas, satánicas, orientales, nueva era y seudocientíficas. Por lo general, cuando un santero, palero o seguidor de cualquier forma de brujería o chamanismo, no obtiene resultados o avances prácticos palpables en un tiempo relativamente corto, con determinado padrino, brujo o sacerdote, suele abandonarlo con gran facilidad, sin temer ninguna represalia o consecuencia negativa, cosa que como todos sabemos, sí ocurre en las sectas antes referidas, muchas de las cuales utilizan amenazas, castigos, persecución y secuestro para retener y recuperar a sus víctimas.


Chamán africano.
Chamán del Amazonas.


 Existen dos peligros en la santería, el palo monte y demás reglas esotéricas afroamericanas:  Uno es que nos toque un padrino "descarado", es decir, un estafador que realmente no está iniciado y/o capacitado correctamente para ayudar y enseñar a nadie. Para evitar a esos farsantes lo mejor es informarse bien previamente, buscar padrinos con prestigio y años de experiencia comprobables, visitar a varios brujos y comparar antes de decidirse y ponerlos a prueba en pequeños trabajos que no impliquen un gran gasto. Yo aconsejo que si en la primera consulta el brujo no nos sorprende con sus aciertos o comete varios errores, hay que buscar a otro y si en el primer trabajo que le encarguemos_ un sencillo despojo o trabajo para abrir los caminos_ no vemos resultados firmes a corto plazo, también hay que dejarlo. El otro peligro es que nos toque un brujo malo, es decir, un brujo con poder, pero que lo usa más en su propio beneficio que en el de sus ahijados. Si al poco tiempo de estar siendo atendido por un brujo o sacerdote, las cosas comienzan a ponerse peor, aléjese lo más posible y váyase a consultar con otro, porque probablemente su padrino le ha hecho brujería para que las cosas le vayan mal y tenga que gastar más dinero pidiéndole ayuda. En ambos casos es como cuando buscamos un abogado, a un agente de bolsa o a un médico bueno; no hace falta saber derecho o medicina para distinguir la calidad  de la chapuza, tan solo hace falta ir despacio, con cautela y suma atención a los detalles.

Babalawo cubano.
Brujo palero cubano.



 Los buenos brujos y chamanes suelen ser personas sencillas, indiferentes a los lujos y amantes de la naturaleza y del silencio; con evidentes conocimientos sobre plantas, animales, enfermedades, el clima y los conflictos humanos; personas fuertes y vitales que nunca se quejan, ni pierden los estribos; con mucha sicología natural, carisma y que viven en armonía en todo momento con su entorno, como si formaran parte del paisaje. Y todos saben y disfrutan haciéndolo, cantar y contar historias. Si se topa con uno así, aunque viva en una choza y vista con harapos, no lo deje escapar por nada del mundo.

La búsqueda espiritual es una reacción natural a ciertas inquietudes, como un ansia inefable, que experimentan todas las personas, tarde o temprano, a lo largo de su vida. El problema estriba en que, como sucede con todo en este mundo, cuando surge una necesidad inmediatamente aparecen  productos para saciarla, personas que los producen y abastecen y muchos imitadores, especuladores y estafadores. Hay que aprender a elegir y comprar bien, incluso nuestras creencias, porque vivimos en una sociedad consumista dónde cada deseo o inquietud es susceptible de transformarse en artículo de venta. A millones de personas en el mundo les gusta el ginseng; es una necesidad y un producto. ¿Quién cree usted que prueba el mejor ginseng del mundo y al menor precio? Aquél que lo cultiva, desde luego; y después le siguen los compradores al por mayor, más adelante los distribuidores, que pagan un poco más; los vendedores que pagan más todavía y, por último, está el cliente final, los consumidores, que son quienes más pagan por un producto que ha pasado ya por muchas manos, perdiendo frescura y siendo adulterado y rebajado con otras sustancias. Lo mismo sucede con la espiritualidad. Para encontrar un buen maestro y un buen camino es importante acercarse lo más posible a la fuente, porque lo que nos llega a través del mercado espiritual viene muy adulterado y muchas veces es totalmente falso o, peor, está pasado y nos puede hacer daño, como las sectas.

Para acercarse a la verdad hay que arrancar los frutos directamente de la mata; buscar lo auténtico y viajar y escarbar, si es necesario, para encontrarlo. La espiritualidad no es algo que podamos comprar en una tienda o en una iglesia. En esos lugares podemos encontrar información, familiarizarnos con determinadas disciplinas y aprender algunas técnicas, pero la auténtica espiritualidad es un proceso interior al cual solo podemos ascender por nuestros propios medios y de forma individual; ningún maestro nos la puede dar, tan solo indicarnos el camino y mostrarnos su propia experiencia que, aunque se parezca, nunca será igual a la nuestra. Las puertas se pueden abrir, pero nadie puede cruzarlas por nosotros.

El consumismo es otra forma de fanatismo.
La llamada espiritual debe ser alimentada con sabiduría, esfuerzo y sentido común. Primero hay que estudiar mucho; leer montañas de libros sobre diversos temas, como filosofía, historia, antropología, sicología, metafísica, religiones, chamanismo, cultos, rituales y técnicas sicofísicas y sicoespirituales de todo tipo; así podremos entender mejor qué es lo que nos está pasando, qué significa para nosotros la espiritualidad y cuál es el camino o los caminos, más acordes con nuestra naturaleza e idiosincrasia. La mayoría de las religiones y muchos tipos de cultos y disciplinas esotéricas afirman que su camino es el único verdadero o el mejor y, por eso, exigen de sus seguidores fidelidad y exclusividad, pero, al igual que pasa con cualquier producto cuyas marcas afirman ser las mejores o las auténticas para que solo les compremos a ellas, todo buscador espiritual es libre de cambiar de creencias cuantas veces lo crea necesario, de experimentar todas las disciplinas que quiera, de beber de todas las fuentes y marcas que encuentre. En cuestiones espirituales, como con la compra, no estamos obligados a ser fieles a nada ni a nadie, solo a nosotros mismos.

Siddharta Gautama.
Si se fijan, verán que todos los grandes maestros espirituales, como Cristo o Sidharta, primero aprendieron de varios maestros, fueron tomando unas cosas y desechando otras para después crear su propia vía espiritual. Sidharta tuvo que encontrar el Camino del Medio entre todo lo que le habían enseñado y lo que había experimentado por si mismo, para convertirse en el Buda; y Cristo tuvo que rebelarse contra los altos sacerdotes de su religión para poder mostrar su nuevo sendero de amor y fraternidad. De igual forma, cada persona debe tomar de aquí y de allá y procesar en su interior hasta encontrar su luz interior, esa que habla con voz propia y no con palabras aprendidas de memoria. Las diversas religiones, cultos y disciplinas esotéricas no son caminos, sino solo muletas que nos ayudan a dar los primeros pasos; después debemos desprendernos de ellas y seguir con nuestras propias piernas.

Jesucristo.
La espiritualidad debe ser, ante todo, algo que nos brinde armonía, paz, placer y alegría; algo que nos libere de las aburridas y asfixiantes riendas del mundo materialista en el que vivimos y no que nos hunda más en nuestras miserias. La magia es justo lo contrario del materialismo, como el sueño es lo contrario de la vigilia. Los sueños no son meras fantasías; son procesos neuronales que cumplen importantes y vitales funciones en el organismo físico y en los planos anímicos y sicológicos del individuo; de igual forma el mundo mágico es el descanso del mundo material. En la magia, como en los sueños, las cosas funcionan al revés: aquel que busca beneficios materiales y egoístas en la espiritualidad, solo encuentra perjuicios y frustraciones, en cambio, el que busca en la espiritualidad cosas intangibles, pero hermosas e importantes, como poesía, sensibilidad, creatividad, comunicación, experimentación, sabiduría y mejoramiento humano, encuentra, por carambola y sin proponerselo, todo tipo de milagros y beneficios materiales.

Debemos tener fe en nuestros instintos e intuiciones, en esa extraña e inexpresable sensación que es la llamada espiritual, la voz interior que nos habla, ese trozo de dios que habita en nuestro interior y que nadie puede falsificar o adulterar porque lo llevamos dentro y sabemos que es real. Pase lo que pase no debemos perder esa fe, pero nunca confundirla con la fe ciega e ignorante que reclaman tantas religiones y gurús, porque se esa es un fe falsa, basada en una interpretación de la espiritualidad realizada por seres humanos, mortales, imperfectos y falibles, como cualquier otro. Esa falsa fe no es más que la esperanza y la desesperación de las personas manipuladas mediante promesas de luz, perdón y riqueza. Esa falsa fe es el reflejo irracional del miedo al dolor, al sufrimiento y a la muerte, explotado por los farsantes y los fanáticos religiosos para dominar, sacar provecho y reafirmar sus propias creencias.

Por esa razón, por esa fe, por ese miedo irracional a la muerte y a la vida es por lo que tantas personas caen como moscas en las redes de las sectas y el fanatismo, no solo religioso, sino también político, social y comercial. La mayoría de la gente es fanática de algo o de alguien; fanática de ciertas marcas, de ciertas estrellas y artístas, de internet, de la moda y la apariencia, del sexo, del dolor, del alcohol y las drogas, de ir de compras y de miles cosas más. Todo el mundo acalla su miedo con alguna cosa y por cada cosa hay un producto, un mercado, una oferta que alimenta nuestra tendencia natural al fanatismo a través de publicidad y técnicas de marketing que también son empleadas por religiones y gurús. Estamos tan acostumbrados a pagar por todo que vemos lógico que los curas nos cobren por la vida eterna y los swamis por alcanzar el Nirvana.
El fanatismo y el engaño es el precio que realmente pagamos por no esforzarnos en estudiar, razonar y avanzar con luz propia; es el precio que pagamos por no enfrentar nuestros miedos.

La espiritualidad es, en última instancia, aprender a vivir con libertad y a morir sin miedo;  es aprender a encontrar belleza y armonía en medio de la tragedia humana; es aprender a vivir el presente, cada instante con intensidad; es ser capaces de ayudar, envés de dañar; de crear, envés de destruir; de dar, envés de pedir; de arriesgar la vida por otro ser, envés de huir o pasar de largo; es ser capaces de sintonizar con el entorno; de sentirnos parte de la naturaleza y no sus dueños. Cuando se vive de ese modo y se estudia y se razona con libertad y criterio lo que hacemos, la magia no tarda en encontrarnos y los milagros comienzan...



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2 comentarios:

Edo dijo...

Excelente artículo!!!!
gracias por la rigurosidad y ser tan claro en exponer un tema tan controversial.

Eduardo.

Anónimo dijo...

El último párrafo me lo llevo y lo publico en facebook, con su permiso...